Los integrantes del Grupo USAR Panamá relatan a ‘La Decana’ sobre las jornadas de búsqueda junto a sus canes en la zona cero del terremoto, las historias...
- 29/05/2010 02:00
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️WASHINGTON. El presidente de EEUU, Barack Obama, aseguró ayer que el derrame de crudo en el Golfo de México es “un asalto a nuestras costas, a la población y a la economía regional”.
El mandatario estadounidense visitó ayer la costa de Luisiana para inspeccionar el daño causado por el vertido, convertido ya en el peor derrame de crudo de la historia.
En declaraciones tras una reunión informativa con los responsables de la respuesta contra el derrame, Obama anunció que ordenó triplicar el personal federal que combate la marea negra.
Hasta ahora, el gobierno había destinado 20.000 personas a estas tareas.
“Ustedes no están solos y no vamos a dejarles atrás. Vamos a resolver esto y no cejaremos hasta que el problema haya acabado. Esa es mi promesa a ustedes en nombre de esta nación, una promesa que vamos a cumplir”, subrayó Obama, quien, como había declarado el jueves, indicó: “Como presidente, el responsable final soy yo”.
Se desconoce aún si han surtido efecto los últimos intentos de la empresa responsable del vertido, British Petroleum, por taponar el pozo mediante una inyección de lodo pesado.
En su segunda visita en tres semanas a Luisiana, Obama sobrevoló la zona afectada, recorrió una de las playas contaminadas y mantuvo una sesión informativa con el responsable de la coordinación en la respuesta al vertido, el almirante Thad Allen, entre otros.
El presidente visitó la mañana de ayer junto a Allen y la presidenta del condado, Charlotte Randoplh, la playa de Fourchon Beach. Obama pudo comprobar cómo el acceso al mar estaba bloqueado por cinta amarilla inscrita con la palabra “Peligro” y la orilla, cubierta con flotadores absorbentes para recoger el petróleo. En camisa blanca, el presidente se inclinó sobre la arena para recoger pequeñas bolas de alquitrán. En declaraciones a la prensa Obama indicó que había podido ver una pareja de delfines a una treintena de metros de la orilla, una señal de que la vida silvestre corre peligro.
Mientras Obama visitaba la región, British Petroleum (BP) continúa los trabajos para intentar detener el flujo de crudo. El consejero delegado de BP, Tony Hayward, dijo ayer que se tardará aún dos días en saber si funciona la inyección de lodo pesado para sellar el pozo.
Imágenes de la fuga muestran chorros de fluido saliendo de la tubería rota, pero Hayward aclaró en la cadena CNN que lo que se escapa es “casi todo lodo, que no es tóxico, es en su mayoría agua”.
El vertido comenzó después de que una explosión destruyera el 20 de abril la plataforma “Deepwater Horizon”, gestionada por BP, en un incidente que mató a once trabajadores.
Las autoridades inicialmente calcularon que se escapaban 5.000 barriles de petróleo al día por las fugas, pero ahora estiman que el volumen está en entre 12.000 y 19.000 barriles al día, lo que convierte este vertido en el mayor de la historia de Estados Unidos.
Hayward al principio minimizó el impacto ecológico, dado que el petróleo no había llegado a la costa, pero ayer dijo en CNN que “se trata claramente de una catástrofe medioambiental”. BP comenzó el miércoles a introducir lodo pesado en las tuberías rotas en el fondo del océano, a 1.500 metros bajo la superficie. El jueves detuvo temporalmente la inyección de material para analizar su eficacia y llevar más barro a la zona del desastre.
Ese mismo día, reanudó los trabajos con la introducción de una variedad de materiales a alta temperatura, como piezas de goma, una operación que concluyó ayer, según Hayward, que dijo que BP continuará ahora con la inyección de lodo pesado.
La compañía British Petroleum (BP) informó ayer que hasta el momento se ha gastado 930 millones de dólares en intentar tapar el vertido de petróleo que se produjo hace más de un mes por la ruptura de su plataforma petrolífera del Golfo de México.