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- 10/12/2010 01:00
PANAMÁ. La época seca está a la vuelta de la esquina y con su llegada proliferan las quemas de herbazales en todo el país, caracterizadas por la humareda y las partículas de carbón que invaden todo el entorno, dejando una secuela de destrucción y la afectación a la salud de los humanos.
Para la ingeniera Matilde Barrios, de la oficina de Desastres Naturales de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), ‘cuando hay un incendio forestal el daño ya está hecho, se puede controlar, pero el daño es irreversible, por eso evitemos los incendios forestales’.
Bajo esta premisa, se realizó el Primer Seminario Taller sobre Prevención y Control de Incendios Forestales de Proyectos de Reforestación de la Cuenca Hidrográfica del Canal de Panamá, organizado por la ANAM, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), la Agencia del Área Económica Especial Panamá-Pacífico y Panama Forest Services, Inc. (PFS), a fin de complementar estas actividades a nivel interinstitucional.
Omar Lastra, técnico de PFS, explicó que estas actividades son ejecutadas en proyectos de reforestación que se ejecutan en la cuenca del Canal y que buscan la participación tanto a nivel comunitario como de los actores involucrados en los proyectos de compensación forestal que impulsan las empresas que adelantan los trabajos de ampliación de la vía acuática.
La idea es que las personas conozcan las causas y efectos de los incendios forestales en el medio ambiente tanto en el aspecto climático como en el suelo, agua, la fauna y los seres humanos, agregó Lastra.
Lastra destacó el rol de la sociedad civil, pues es la población que vive cerca de los proyectos y las áreas protegidas la que jugará un rol principal, ya que pueden ser las que provoquen incendios, o bien alertar a las autoridades sobre algún conato de fuego.
Arturo Cerezo, del Departamento de Ambiente, Agua y Energía de la ACP, destacó la importancia de tomar medidas preventivas, porque evita que se afecten valiosos ecosistemas, además de las pérdidas económicas y las afectaciones a la salud.
‘Prevenir puede ayudar a ahorrar muchas cosas, en vida y en bienes’, precisó Cerezo, quien agregó que la ciudadanía debe tomar conciencia sobre los daños que ocasionan los incendios tanto a los proyectos de reforestación como a la salud humana y a los bienes que pueden ser arrasados por las llamas.
El jefe de la Compañía No. 15 de Bomberos Forestales, Ángel Delgado, destacó que si bien a nivel de la regional de Panamá, los incendios se han incrementado de unos 600 en el 2006 a unos 3 mil en lo que va de este año; en las áreas protegidas, gracias a la efectividad de los programas de prevención, la incidencia ha mermado.
Manifestó que los impactos de esos incendios pueden ser severos, puesto que hay áreas donde se pierde toda la vegetación nativa y la fauna silvestre, y lo que tardó años en reproducirse desaparece en un poco tiempo.
EL TRIÁNGULO DE FUEGO
Durante el taller, se explicó las técnicas para romper el triángulo del fuego.
Para lograrlo hay que eliminar las llamaradas, construyendo un círculo; es decir, una especie de cortafuego que encierra las llamas aislándola de los pajonales o bosques.
Además, se puede eliminar oxígeno de las llamas, lanzándole tierra al fuego, y el calor enfriándolo con agua.
Un incendio también se puede controlar mediante una línea de control, que se construye con barreras naturales. Es como una franja que se construye para dividir la parte incendiada de la parte de bosque o pajonales. El incendio forestal se apaga atacándolo directamente; es decir, estableciendo una línea en el borde mismo del incendio, actuando directamente sobre las llamas.
Se aplica cuando el incendio está iniciando, está en focos pequeños, cuando hay mucha vegetación, cuando es lenta la propagación y las llamas no son tan altas y cuando hay poco humo.
Igualmente, se apaga mediante el ataque indirecto, que consiste en alejarse totalmente del fuego y construir una línea en un lugar apropiado, aprovechando las condiciones favorables que presenta el terreno y el combustible.