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- 11/01/2015 01:00
El mundo de la creación es el que más se ha beneficiado de la famosa ‘nube’. Por ejemplo, en el caso de un cineasta que hace un documental, ahora tengo la capacidad de filmar en varios lugares con personas que me compartan su trabajo en alguna aplicación de disco virtual. Posteriormente, un editor puede entrar desde su estación de trabajo, tomar el material y trabajarlo, mientras que el compositor musical puede ir analizando el resultado en algún esquema de streaming (transmisión digital), e ir componiendo la banda sonora. Todo esto puede ocurrir sin que la gente se encuent re en la misma ciudad.
Los usuarios que se adscriben a esta visión del mundo, ya no trabajan en un espacio físico constante. Lo hacen mientras se mueven en un avión, van por los caminos de un país o se toman un café. Son los nuevos ‘nómadas’ que, al igual que los antiguos, se lanzan detrás de las oportunidades para cazarlas, sin importar hasta donde los lleve la búsqueda.
La nube es también la gran aliada de los emprendedores, quienes logran crear de una forma más sencilla sus prototipos, pues disponen de una cantidad de herramientas ‘sobre demanda’, que antes hubiesen debido crear desde cero.
Es común ver en los cafés y lugares de co-working a la nueva generación de creadores de startups en la tarea de utilizar alguna de las herramientas de las que se dispone en línea para poder impulsar lo que están creando. Algunas de estas herramientas comenzaron ellas mismas como un startup .
La nube más famosa y menos visible es Google. Cuando creamos un usuario de correo o subimos unas fotos o creamos un blog, el nuevo oráculo nos abre una ‘nubecita’ con todas nuestras cosas, permitiéndonos acceso a servicios que antes nos hubiera costado un dineral.
La imagen que me viene a la mente es la de un mundo ‘entre nubes’, donde habita una versión mía digital que comparte temas, imágenes, videos y demás elementos de la vida de hoy con personas con intereses similares.
Actualmente, estamos pasando por un momento de transición, donde los ciudadanos digitales y los ciudadanos analógicos conviven, a veces de forma amable y a veces con algunos malentendidos, pues aunque ambos comparten el mundo físico, la visión que tienen de él y la forma de relacionarse con el mismo, es diferente.
Incluso los gobiernos están comenzando a trasladarse a la nube también, conscientes de la ventaja que implica que la información sea compartida. El enfoque, en la actualidad, busca involucrar al ciudadano, para que reaccione y ayude a ‘co-crear’ las soluciones que él mismo necesita.