- 01/02/2026 00:00
En diversas ocasiones hemos escrito sobre importantes maestros del ukiyo-e —estampado con madera o xilografía— como por ejemplo Utagawa Hiroshige y Katsushika Hokusai. Pero, a principios del siglo XX, durante la era Meiji (1868-1912) nació quien llegaría a ser el mejor maestro del ukiyo-e contemporáneo: Hiroshi Yoshida (1876–1950). Sus obras reconocidas y admiradas mundialmente fueron creadas bajo el estilo shin-hanga —nuevas impresiones xilográficas—, y el maestro Yoshida fue considerado su máximo representante.
El maestro Yoshida, en su juventud estudió yoga —estilo occidental de pintura— en la Escuela de Arte Fudosha donde se familiarizó con los grandes maestros europeos y practicó diversos estilos de pintura con acuarela y óleo. Su producción tenía tal nivel de calidad que a la edad de veintitrés años hizo su primera exhibición en el Museo de Arte de Detroit. A los veinticuatro participó en la Exposición de París de 1900 y luego en la Feria Mundial de San Luís en 1904. Formó parte de la Meiji Bijutsukai —Sociedad de arte de Meiji— y la Taiheiyogakai —Sociedad de arte del Pacífico—.
A los cuarenta y cuatro años comenzó a trabajar el ukiyo-e con Watanabe Sozaburo (1885-1962) quien regentaba una imprenta y distribuidora, pero por desgracia solo tres años más tarde el Gran terremoto de Kanto hizo desaparecer todas las tallas que había realizado.
A partir de 1925 decidió dedicarse exclusivamente al ukiyo-e, con el estilo shin-hanga, el cual tomaba prestado rasgos de la pintura occidental y se trabajaba a la antigua usanza del hanmoto —sistema colaborativo en que las tareas se dividían entre el artista, el tallador de madera, el encargado de la pintura y el editor de las imágenes—. Para este momento Yoshida no solo era conocido internacionalmente, sino que había visitado diversos países de Europa y América asimilando la diversidad de su arte, hasta que en su última visita a los Estados Unidos descubrió lo bien recibidas que eran las xilografías japonesas. Fue entonces cuando decidió mezclar el arte del ukiyo-e y el yoga.
El cambio que introdujo Yoshida en la xilografía lo separó de los anteriores maestros, no solo por la mezcla de estilos foráneos a Japón, sino también por la temática de paisajes de otros países aunque sin perder de vista sus fuentes nacionales de inspiración tales como los juegos de luz, sombras y contrastes que embeben sus trabajos de una profundidad no vistas en sus antecesores.
Yoshida viajó por el mundo haciendo borradores a lápiz de lugares como el Gran Cañon del Colorado, el Taj Mahal, los Alpes Japoneses, los paisajes del Mar de Seto, entre otros. Gustaba de experimentar con colores y convertía sus obras en una maravilla porque contaban con tal cantidad de detalles y colores que se necesitaban decenas de planchas de madera para completar cada una. Experimentó también con diferentes combinaciones de colores lo cual producía diversas sensaciones con una misma obra. El ejemplo perfecto es su serie “El mar interior de Seto” en la que con un bote tranquilo en la bahía representaba diversos momentos del día.
Yoshida amaba la naturaleza y en especial las montañas, en sus series “Estados Unidos”, “Europa”, “Ocho vistas de cerezos en flor” e “India y el sureste asiático” se aprecian diferentes montañas imponentes en sus colores y representaciones. Se dice que quiso nombrar a su hijo como una de las montañas de Japón, pero por respeto a la opinión de su esposa no lo hizo. Es que en sus xilografías la naturaleza juega un papel esencial, puede no ser lo principal de la imagen, pero siempre es parte integral de las mismas. En 1939 Yoshida publicó su libro “Impresión xilográfica japonesa” donde explicaba los procesos de creación de los ukiyo-e, así como las técnicas y herramientas utilizadas. Sus xilografías recuerdan a imágenes creadas para cómics por sus tonalidades y las líneas que delimitan partes de sus ilustraciones, sus representaciones del Monte Fuji, el monte Rainier en el caso de paisajes y los santuarios como el Kinkaku-Ji o Toshogu son ejemplos perfectos ¡Yoshida fue un prodigio del ukiyo-e!
Hiroshi no fue el único xilógrafo en la familia, la impronta del padre se reflejó en su hijo Toshi quien durante su vida siguió trabajando en los ukiyo-e de temas tan variados como los de su padre, pero donde Hiroshi demostró su amor por las montañas, Toshi lo hizo por las estampas de la vida cotidiana y las personas de su natal Japón, creando un estilo único. El maestro Yoshida dejó un gran legado a la humanidad con su arte, además de ejercer un profundo impacto en su familia, en la que se cuentan cuatro generaciones de artistas del ukiyo-e.
Disfrutar de las obras de Yoshida se nos ha facilitado con el internet, pero si usted puede darse el lujo de ver sus trabajos, ellos se conservan en diversos museos de Europa, Estados Unidos y Japón. Es innegable que su obra influyó en muchos artistas, pero la obra del francés Jean Giraud (1938-2012) mejor conocido como Moebius, cuyas ilustraciones aparecieron en la revista Metal Hurland, instantáneamente recuerdan las xilografías del maestro Yoshida tanto por el uso del color, como de las líneas y contrastes.
Su vida artística podría representarse con un uróboro, el maestro Yoshida fue influido por los trabajos de los grandes artistas europeos y él terminó influyendo en nuevos creadores no solo de Europa, sino del mundo entero.
Rolando José Rodríguez De León es Doctor en Comunicación Audiovisual y Vicedecano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Panamá.