Una nueva especie de ‘cangrejo violinista’

  • 13/03/2026 00:00
El descubrimiento de ‘Leptuca bacillopilosa’ abre la posibilidad de que existan otras especies aún no descritas, sobre todo, en zonas de acceso restringido

Los “cangrejos violinistas” son conocidos con este nombre debido a que los machos tienen una pinza desproporcionadamente grande que utilizan para atraer a las hembras y defender su territorio; al moverla, realizan gestos que recuerdan al movimiento de un músico al tocar el violín.

Entre 2024 y 2025, el Dr. Roberto Lombardo —miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI) de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt)— identificó una nueva especie de cangrejo violinista: Leptuca bacillopilosa. Su nombre proviene del latín bacillus (bastón o varilla) y pilosus (peludo), en alusión a parches pilosos en forma de V presentes en su caparazón.

Los cangrejos violinistas del género Leptuca pertenecen a la familia Ocypodidae y, durante décadas, se creyó que sus especies ya estaban bien documentadas. Esto se debía en gran parte a trabajos clásicos como los de la zoóloga Jocelyn Crane, quien realizó una revisión global del grupo en el siglo XX, explicó el Dr. Lombardo.

“Durante sus múltiples visitas a Panamá, entre 1937 y 1944, Crane describió varias especies nuevas de cangrejos violinistas para la ciencia. Después de esos estudios, no se volvió a descubrir una nueva especie de violinista en la región hasta 2010, cuando Richard Landstorfer y Christoph Schubart describieron Minuca osa en Costa Rica. Ahora, poco más de 15 años después, se suma una nueva especie”, señaló.

Actualmente, se reconocen 108 especies en el mundo, (incluyendo la nueva especie). Con esta nueva descripción, el número de especies de cangrejos violinistas registradas en Panamá asciende a 39: 7 en la costa del Caribe y 32 en el Pacífico.

El trabajo de campo se desarrolló en cinco sitios del Pacífico panameño: el Golfo de Chiriquí (Horconcitos y Puerto Yurre), el Golfo de Montijo (Lagartero), la península de Azuero (Búcaro) y el Golfo de Parita (El Agallito).

Los manglares donde se recolectaron los especímenes presentaban características similares. La vegetación estaba dominada por mangle negro y mangle botón, mientras que los microhábitats se caracterizaban por zonas sombreadas y sedimentos fangosos.

Indicadores

La distribución de los cangrejos violinistas está estrechamente relacionada con el tamaño de las partículas y la consistencia del sedimento. Esto se refleja en la morfología de sus apéndices bucales y de las setas —estructuras similares a pequeños pelos— que utilizan para separar la materia orgánica del sedimento.

Algunas especies se establecen en ambientes más arenosos y poseen un mayor número de setas. En contraste, especies como Leptuca bacillopilosa, que habitan sustratos areno-fangosos o limosos, presentan menos setas, ya que estos ambientes contienen menores cantidades de granos de arena.

Más allá de su diversidad, los cangrejos violinistas cumplen un papel ecológico fundamental. Al excavar madrigueras contribuyen a la mezcla del sedimento, lo que mejora la oxigenación del suelo y permite que plantas y otros invertebrados se establezcan.

También se alimentan de materia orgánica y vegetal en descomposición, y a su vez forman parte de la dieta de otros animales, especialmente aves costeras, muchas de ellas migratorias, que dependen de la productividad de los ecosistemas de humedal.

Estos cangrejos son, además, sensibles a los impactos humanos sobre su hábitat. Actividades como rellenos costeros, alteraciones del sustrato o contaminación pueden afectar sus poblaciones, por lo que se consideran indicadores de la salud de los ecosistemas.

Asimismo, pueden reflejar efectos del cambio climático, ya que las variaciones en la temperatura del agua y del sedimento pueden influir en la incubación de los huevos que las hembras resguardan dentro de sus madrigueras.

Creatividad

El docente e investigador del Centro de Capacitación, Investigación y Monitoreo de la Biodiversidad adscrito al Centro Regional Universitario de Veraguas, destaca que el descubrimiento de esta especie demuestra cuánto falta por conocer de la biodiversidad.

“También ilustra algo fundamental en la ciencia de la biodiversidad: muchos descubrimientos aún ocurren en el campo, observando con atención organismos aparentemente comunes en su hábitat natural”, explicó.

En la segunda mitad de 2022, la falta de recursos para investigación llevó al Dr. Lombardo a buscar modelos de estudio que permitieran desarrollar proyectos con costos relativamente bajos. Así decidió enfocarse en los cangrejos violinistas, que son relativamente fáciles de observar y cuyos hábitats suelen ser accesibles.

El primer paso fue elaborar un inventario de especies presentes en distintos sitios de interés de los golfos de Parita y Montijo. Durante ese proceso aparecieron algunos especímenes que no coincidían con las descripciones existentes en la literatura científica.

“Desde ese momento el tema se convirtió en una espina mental”, recuerda. “Vendí algunas cosas para comprar una cámara usada con buen sensor y lente: el equipo mínimo necesario para empezar a documentar. Ese esfuerzo mejoró mi capacidad para identificar estos especímenes en otros sitios de muestreo”.

En 2024 se inició formalmente el proceso de muestreo y descripción morfológica. Su ingreso al SNI de la Senacyt facilitó la adquisición de mejor equipo óptico y la movilización hacia los sitios de estudio. El proceso que culminó en la propuesta del manuscrito científico tomó cerca de dos años.

Manglares bajo presión

Los manglares de Panamá han visto disminuir su cobertura y diversidad debido al avance de la frontera agrícola y al desarrollo inmobiliario. Esta situación no solo afecta a los cangrejos violinistas, sino también a numerosas especies de peces, moluscos y aves.

Estos ecosistemas sirven de refugio y zona de crianza para especies que sostienen pesquerías importantes para las economías locales. Por ello, proteger los manglares es fundamental para mantener los servicios ambientales que brindan los humedales a la población.

Mirada al futuro

El investigador señala que su próxima meta científica está en el Parque Nacional Coiba. El descubrimiento de Leptuca bacillopilosa abre la posibilidad de que existan otras especies aún no descritas, especialmente en zonas de acceso restringido.

“También queremos avanzar en estudios de filogenia, comunicación acústica, estrategias reproductivas y ritmos de actividad de estos cangrejos. Para ello se requieren recursos que no siempre son fáciles de obtener, pero estamos trabajando para lograrlo”.

Para el Dr. Lombardo, estudiar biología es una invitación permanente a descubrir el mundo vivo. “Desde las mareas que revelan comunidades ocultas en la costa hasta los ecosistemas que sostienen la vida del planeta, cada organismo y cada interacción cuentan una historia que todavía estamos aprendiendo a comprender”.

Ese conocimiento, explica, también abre oportunidades para servir a la sociedad. Comprender la biodiversidad puede ayudar a enfrentar desafíos como epidemias, enfermedades emergentes, la seguridad alimentaria, el desarrollo de nuevos materiales o la mitigación del cambio climático.

“El mundo necesita jóvenes científicos que comprendan la biodiversidad, protejan los ecosistemas y expliquen cómo funciona la vida”, concluye. “Cada observación, cada pregunta y cada experimento puede aportar una pieza a ese gran rompecabezas”.

Por ello, anima a las nuevas generaciones a explorar, equivocarse y maravillarse. “La ciencia avanza gracias a quienes observan con atención, hacen preguntas y persisten en la búsqueda de respuestas”.

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