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20 de Oct de 2020

Café Estrella

Buen viaje Ernesto Sábato

PANAMÁ. A los 99 años falleció uno de los personajes más importantes de la literatura, Ernesto Sábato, el 24 de junio cumpliría sus 100 ...

PANAMÁ. A los 99 años falleció uno de los personajes más importantes de la literatura, Ernesto Sábato, el 24 de junio cumpliría sus 100 años, pero sus ojos se cerraron el Sábado pasado en su casa de Santos Lugares en las afueras de Buenos Aires, después de una larga trayectoria como escritor, físico, ensayista y pintor.

Las obras más significattivas de este magnifico autor fueron El túnel y sobre héroes y tumbas, publicadas en 1948 y 1961; el primero es una novela narrada en primera persona y enmarcada en la corriente existencialista. Y la segunda, considerada una de las obras más importantes de la literatura argentina, el relato de la decadencia de una familia aristocrática en Argentina, intercalada con la historia de la muerte del General Juan Lavalle.

MILES DE PASOS

Ernesto Sábato nació en la localidad de rojas, provincia de Buenos Aires, el 24 de junio de 1911 en el seno de una familia de clase media y fue el décimo hijo de once hermanos.

Sus estudios secundarios y Universitarios los hizo en la ciudad de La Plata, a los 17 años entró en la carrera de física en la Universidad Nacional de La Plata y hasta obtuvo un doctorado de física.

Se caracterizó por tener una vida llena de sorpresas he hizo de todo en distintas épocas. Viajó a Bruselas como delegado del Partido Comunista de la Argentina al Congreso contra el Fascismo y la Guerra. Una vez allí, temiendo que de ir a Moscú no regresaría, abandonó el Congreso y huyó a París y es ahí donde escribió su primera novela La Fuente Muda. Regresó a Buenos Aires en 1936 y se casó con Matilde Kusminsky Richter, de aquella fecha hasta 1943 se dedicó a la enseñanza formando parte de las cátedras de ingeniería y física de la casa de estudio de donde egreso.

Pero decidió dar un giro en su camino y en una crisis existencial, lo que solo era una inclinación, se convirtió en su profesión y el motor de su vida; a partir de 1943 la escritura fue la más hermosas de sus obsesiones, y 1941 apareció su primer trabajo literario, un artículo sobre La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares, en la revista Teseo de La Plata. También publicó una colaboración en la revista Sur de Victoria Ocampo, por intervención de Pedro Henríquez Ureña. En 1942 continuó colaborando en aquella publicación con reseñas de libros, se encargó de la sección Calendario y participó del Desagravio a Borges en el N.º 94 de Sur. Publicó artículos en el diario La Nación y se presentó su traducción de Nacimiento y muerte del sol de George Gamow. Al año siguiente publicaría la traducción de El ABC de la relatividad de Bertrand Russell. En 1945 publicó su primer libro, Uno y el universo, una serie de artículos filosóficos en los que critica la aparente neutralidad moral de la ciencia y alerta sobre los procesos de deshumanización en las sociedades tecnológicas. Con el tiempo iría avanzando hacia posturas libertarias y humanistas.

Ese mismo año recibió por el libro el primer premio de prosa de la Municipalidad de Buenos Aires y la faja de honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

DURAS CRÍTICAS Y REIVINDICACIONES

No tuvo tan solo un papel de escritor en su vida, también ocupó puestos políticos, cargos por el que fue duramente condenado por la opinión pública, cuando en 1955 fue nombrado interventor de la revista Mundo Argentino por el gobierno de facto impuesto por la Revolución Libertadora, pero año siguiente renunció al cargo por los crímenes y torturas de aquella dictadura militar.

Casi 30 años después tuvo la oportunidad de reivindicar tal error, formando parte de la CONADEP, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, la cuál investigó y elaboró un informe de los crímenes de la última dictadura militar Argentina de 1976 a 1983, informe que fue el bosquejo de el libro Nunca Más.

Dicen que no se puede morir sin sembrar un árbol, escribir un libro y tener hijos; Sábato cumplió con todas las premisas, ya que escribió ensayos y novelas, tuvo dos hijos y sembró no se sabe si un árbol-pero si plantó a través de sus escritos la curiosidad y el amor por la lectura e historia, creando interrogantes y cuestionando los falsos aciertos de nuestra sociedad.