19 de Oct de 2021

Café Estrella

Sin control La quinta, la vencida

Salvo el caso del tercer episodio de Star Wars, la quinta y sexta de Batman (si contamos la serie que inició Tim Burton) la cuarta y sex...

Salvo el caso del tercer episodio de Star Wars, la quinta y sexta de Batman (si contamos la serie que inició Tim Burton) la cuarta y sexta de Viaje a las Estrellas, la sexta de Rocky, la cuarta de Rambo o la cuarta de Rápido y Furioso, son contados los ejemplos de elementos refrescantes que funcionan para mejorar la fórmula.

Los más de 87 millones de dólares recaudados sólo el pasado fin de semana en Estados Unidos gracias al espectacular despegue de Fast Five, la última de la serie de Rápidos y Furiosos, demuestran que cambiar las locaciones —ahora están en Río de Janeiro, colocar a Vin Diesel contra La Roca (Dwayne Johnson), recoger en el camino a otros miembros del elenco de las cintas anteriores, entre ellos: Ludracris, la española Elsa Pataki, la actriz nacida en Panamá Jordana Brewster, Tyresse, Don Omar, Tego Calderón, Matt Schulze y Sung Kang, orquestar las más inverosímiles secuencias de acción y aportar líneas inteligentes en medio de tanta silicona, nitrógeno, esteroides, clembuterol y adrenalina sin freno.

El joven realizador Justin Lin, quien impresionó a la crítica con su ópera prima Better luck tomorrow, ha sido el artífice de la peor y las mejores películas de la serie Rápido y Furioso. Ahora, dado los resultados de la última entrega, Lin se ha convertido en el nuevo rey del cine hiperbólico hollywoodero -y eso es mucho decir en estos momentos-. La franquicia, creada en el 2001 cuando Rob Cohen la dirige, toma el título y algunos elementos de una película serie B producida por Roger Corman de 1955 para convertirla en un exuberante desfile de autos ‘tunneados’, bellas chicas y acción descerebrada que tuvo una divertida pero decepcionante segunda parte y una irreconocible tercera, sólo interesante por estar ambientada en Japón.

El mismo Lin, con el retorno de Vin Diesel a la serie, consigue mejorar su visión y aportarle una cuarta parte que se convierte en una continuación de la original de Cohen, pero aportándole mayor espectacularidad en las secuencias. Ahora, con la quinta, se ha superado, poniendo en el tapete la posibilidad de realizar una más.

De todas formas, si lo suyo es recordar filmes de autos, sobre persecuciones con autos o carreras a todo motor, les recomiendo buscar en video: American Graffiti, de George Lucas (que luce un Ford de cinco ventas de 1932, un Chevy de 1955 y un Chevy de 1958); La carrera de la muerte (la primera versión), Bullit, con Steve Mcqueen; 60 segundos con Nicolas Cage y Angelina Jolie, la animada Cars, que estrena su secuela este año; la segunda parte de Mad Max y Contacto en Francia, de William Friedkin. Mis favoritas en estos géneros de autos rápidos son:

1. Ronin, de John Frankenheimer, que hace maravillas con un BMW M5, un Mercedes 6.9 y un Audi S8, junto a Robert De Niro y Jean Reno en medio de un confuso complot por un maletín en Francia

2. The Italian Job, de Peter Collinson (no la versión nueva con Mark Walhberg y Edward Norton). En la original disfrutamos a plenitud de los Mini Coopers y de un Lamborghini Miura, con el equipo de Michael Caine y acompañado por Benny Hill.

3. The Gumball Rally, dirigida por Charles Bail, en donde a Gary Busey y Michael Serezin se les veía con un Shelby Cobra 427 de 1965, un Camaro de 1970 y un ferrari Daytona Spider de 1971. El género era comedia sin un guión muy coherente.

4. Smokey and The Bandit, de Hal Needham. Esta la vi varias veces en las matinées del Moderno de La Chorrera y en Fidelia en Antón. Ok, Burt Reynolds manejando el famoso TransAm junto a Sally Field, perseguidos por el único e irrepetible Jackie Gleason en la segunda película más taquillera de 1977.

5. Grand Theft Auto, de Ron Howard. Roger Corman la produce y toma algunos elementos de Eat my dust, de Charles Griffith. Howard, quien también la protagoniza, interpreta al novio de una heredera que toma las llaves del Rolls Royce familiar y se dirigen a Las Vegas, pero son perseguidos por el padre de la novia que está dispuesto a pagar una recompensa de 25 mil dólares para recuperar a su chiquilla y por ende su carro.