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03 de Jun de 2020

Café Estrella

El escritor de los enigmas

PANAMA. Eduardo Lince Fábrega le dice a quien se encuentre: ‘Ya salió mi nueva novela, no la voy a presentar, sale bastante costoso, per...

PANAMA. Eduardo Lince Fábrega le dice a quien se encuentre: ‘Ya salió mi nueva novela, no la voy a presentar, sale bastante costoso, pero te la muestro’.

Lince Fábrega es un escritor que apuesta por el mercado juvenil. El enigma de las esferas es su cuarta obra, esta vez de suspenso. Cada una de mis libros tiene un proceso creativo distinto’, cuenta. ‘Este fue muy curioso, un día se me ocurrió y empecé a grabar en el celular, llegué a casa y redacté las ideas’, comparte el autor.

El proceso de escritura fue rápido. Trabajó una semana en el chasis de la novela, luego escribió mes y medio. ‘No podía dejar ni un cabo suelto, una contradicción en los capítulos te derrumba la obra. Tampoco quería hacer un libro tan largo, son 160 páginas’.

Sus primeras tres obras conformaron una trilogía publicada en español e inglés. Una de estas fue El valle de Antón, que mezcla recuerdos de la infancia del escriba con leyendas de los lugareños y se publicó en 2003.

‘No me interesa tanto cuántos libros me compran sino cuántos lectores leen un mismo ejemplar’. Y menciona que una mujer venezolana le contó que le leía un capítulo por noche a la hija y que la hija le hizo un dibujo de la foto del autor que aparecía en la solapa del libro’.

Comenta que en una feria de escritores en el Parque Omar una joven se le acercó y le contó que leyó su novela El bosque escondido y le contó que se había identificado con el libro. ‘Sentí una gran satisfacción, saber que los chicos se interesan por la lectura’.

Lince Fábrega dice que el género juvenil es un tanto difícil. ‘Cuando se escribe para adolescentes tienes que buscar el niño que habita en tu interior y contarle la historia para ver qué pasa’. Y detalla que todos sus libros llevan ilustraciones. En este caso, los dibujos son de María Manoleskos, ‘que por ser joven se identifica con los gustos de las personas de su edad’.

Sobre la Feria del Libro de agosto, Lince Fábrega la piensa como una vitrina, un puente entre los escritores y los compradores. ‘Con este libro me lanzo como editor, un trabajo que implica preguntar precios en las imprentas y decir con la que ofrece el mejor producto y el mejor precio para que la obra sea accesible al comprador.

Este libro pasó por los ojos revisores del profesor Ariel Barría, luego por sus sobrinas y escritores amigos. Finalmente, dice que el mercado juvenil es un mercado fértil por explorar. ‘Es un genero que me gusta escribir aunque se propone una novela para adultos, siempre se le cuelan estas historias. ‘Por suerte no tengo que salir a buscar las historias, estas me llegan solas’.