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30 de Jun de 2022

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PANAMÁ. El tema no es tabú. Muy por el contrario la información, inclusive en castellano, abunda en la red. Tanto así que el término ya ...

PANAMÁ. El tema no es tabú. Muy por el contrario la información, inclusive en castellano, abunda en la red. Tanto así que el término ya tiene hasta su propio espacio en Wikipedia, aún cuando no es un vocablo registrado por la Real Academia de la Lengua Española (RAE). Las definiciones son variadas, algunas más académicas que otras; sin embargo, al final, todas tienen similitudes.

Si hubiese que explicar el término, se podría decir que heteroflexible se refiere a ‘el heterosexual que a pesar de tener una inclinación sexual definida, está abierto a mantener relaciones con personas de su mismo sexo y no tiene problemas con esto. En algunos casos, aunque se identifica como heterosexual, no se opone a encuentros casuales con personas del mismo sexo cuando las circunstancias lo permiten’.

¿En qué se diferencia esto con la bisexualidad? La respuesta puede ser muy sutil y, quizás para muchos, ni siquiera válida; quizás por esta razón la discusión invade la Internet a través de foros, blogs y demás espacios de intercambio de ideas.

En diversos sitios de sexualidad que hay en la red, varias personas que se nombran heteroflexibes se diferencian del bisexual por el hecho de que este último busca y mantiene relaciones homosexuales ‘con una mayor frecuencia y el heteroflexible solo tiene relaciones sexuales con alguien de su mismo género si se dan las circunstancias, ocasionalmente y sin buscarlo’.

A finales de la década de 1940 y principios de 1950 el científico estadounidense, el zoólogo Alfred Kinsey, realizó una serie de investigaciones en las que determinó una escala que lleva su nombre y que gradúa el comportamiento sexual de los seres humanos (por los menos en EE.UU.).

Kinsey indica en sus estudios que un heteroflexible a diferencia de un bisexual o un homosexual ‘sólo mantiene relaciones furtivas y ocasionales con personas de su mismo género. No desea ni mantiene ningún tipo de relación emocional ni de intercambio sentimental con una persona del mismo sexo’.

Así mismo, el científico implementó el término opuesto: homoflexible, un tipo de homosexual que, de manera inversa al heterosexual, puede tener relaciones con una persona del sexo opuesto, generalmente ‘por curiosidad y sin ninguna atadura que no sea física’.

En una página dedicada a estos estudios, uno de los lectores comenta: ‘yo soy gay y siempre había fantaseado con tener relaciones con una mujer para ver qué se siente. Una vez estuve con una y no por eso soy bisexual. Fue algo que se dio’.

Otro usuario añade: ‘Una noche un amigo heterosexual y yo nos emborrachamos y tuvimos sexo. Él sigue saliendo con mujeres, teniendo relaciones con ellas y no es menos hetero de lo que era antes’.

Excusa para evitar llamarse bisexual u homosexual o no, la heteroflexibilidad está dejando de ser un secreto a voces.