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20 de Oct de 2020

Café Estrella

El sexo acapara los escenarios panameños

PANAMÁ. Pareciera que el teatro panameño está siendo dominado por el sexo. Sólo hay que observar las marquesinas. Obras como ‘Orgasmos’,...

PANAMÁ. Pareciera que el teatro panameño está siendo dominado por el sexo. Sólo hay que observar las marquesinas. Obras como ‘Orgasmos’, que en estos momentos está corriendo su segunda temporada; ‘Cosas que pasan en un push button’, la cual estrena esta semana su segunda parte; ‘Strippers’ o ‘Mi primera vez’, que estuvieron en escena durante el mes de agosto de este año, por mencionar algunas.

Si se hace una revisión a las obras presentadas en los últimos cinco años, se pueden observar muchos títulos con alusiones eróticas: ‘9 pulgadas’, ‘Pene a la carta’ (1 y 2), ‘Monólogos de la vagina’, ‘Pervertido por accidente’, ‘Sexo con criterio formado’, ‘Me gusta más de noche’, son sólo una muestra.

DESDE LA PSICOLOGÍA

Stella Lauri es actriz y productora; sin embargo también es psicóloga de profesión. Ella comenta que quizás el sexo tiene tanta cabida dentro del mundo teatral porque ‘el morbo siempre llama la atención, aquello que despierta morbo es estimulante. Puede ser un reflejo de las propias necesidades sexuales. El contenido sexual causa identificación’.

Aunque no es psicólogo, el también actor y productor Larry Díaz coincide: ‘No es que el público busque ese tipo de contenidos; sino que el morbo los impulsa. Creo que es porque al público le da pena hablar sobre esos temas y enfrentarse a ellos. En una sala de teatro pueden exteriorizar eso que se guardan’.

ANÁLISIS TEÓRICO

Renán Fernández, quien es director, productor, dramaturgo y actor, la da un sentido téorico a esto: ‘Los estudiosos de la comunicación, la publicidad y el marketing saben que, cuando comunicas a través de algún medio, si utilizas algún tipo de contenido sexual, ya sea en el lenguaje oral o visual, hay un tipo de efecto subliminal en el consumo de la persona. Ésta es una teoría muy conocida y el teatro no se escapa de ella.’, comenta.

ARTE VS NEGOCIO

Janelle Davidson, es cantante, actriz y productora. Davidson es una de las principales figuras del teatro musical panameño. Ella difiere de lo ya dicho y comenta: ‘No creo que los temas sexuales sean los preferidos. He producido y he actuado en obras que no han tenido contenido sexual y han tenido éxito’.

Manuel Paz es dramaturgo, actor, director y productor. Él difiere con Davidson pero trae otro tema a la palestra: lo artístico. ‘Si una obra no tiene alguna referencia al sexo es muy difícil que sea un éxito económico; sin embargo, en mi caso, aún cuando lo sé y soy productor, no me dejo llevar por esa dinámica. El teatro es primero un arte antes que un negocio’, dice.

Ya como productora, Stella Lauri comenta que ‘cuando produzco una obra que tiene algún tipo de alusión al sexo, me siento más tranquila porque podría pensar que al menos a nivel de mercadeo va a ser más atractivo’.

Renán Fernández habla con contundencia: ‘Estoy totalmente de acuerdo que si los títulos tienen algún llamado al contenido sexual, el consumo será superior. Y no es que sea una realidad sólo de Panamá sino a nivel mundial’.

EL LÍMITE DE LA TOLERANACIA

En 2010 se presentó la obra ‘EntiéndemeTúaMí’, una comedia que trataba sobre lo dispares que pueden ser las relaciones de cualquier tipo (amorosas, de amistad, laborales, etc.) Conformada por cinco cuadros o escenas, la última trataba sobre un ciego y su compañero de cuarto que tenía ambos brazos inutilizados. Ambos quedaron en ese estado por un accidente en carro. El sketch trataba sobre las dificultades diarias de este dúo. Al final, la escena culmina con el par viendo una película pornográfica (el lisiado que narra y el ciego que escucha). Repentinamente el ciego se autocomplace. El compañero, sorprendido, primero siente asco y luego le pide a su amigo que ‘le dé una mano’. El apagón final llega cuando el invidente empieza a acercar su mano a su amigo.

En la última función de esta obra, un grupo de aproximadamente 12 personas se levantó antes de culminar la escena y salió de la sala. Afuera, en el pasillo, se escuchó el grito de una señora que, indignada, vociferó: ‘esto es una obscenidad’. El resto del público que permaneció viendo, aplaudía a los histriones.

Eric de León caracterizó al ciego. Dice sobre la situación y el personaje: ‘No me molestó porque era parte del texto. Se justificaba, era parte de la escena’, analiza.