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27 de Jan de 2021

Cine

Tom Cruise, acción extrema, sin dobles

El protagonista de la saga es el principal responsable de su éxito.

Tom Cruise, acción extrema, sin dobles
Tom Cruise, acción extrema, sin dobles

La quinta entrega, de la saga Misión Imposible, que lleva como subtítulo Nación Secreta, es una de las mejores películas de la franquicia. No sólo porque logra como pocas veces que veamos esas situaciones imposibles como posibles, lo cual hace que nos mantengamos en pantalla con los puños agarrados a la silla durante casi todo el film, sino porque ya sabemos por los periódicos que muchas de esas escenas no fueron grabadas por dobles de riesgo, sino por el mismísimo Tom Cruise.

No es la primera vez que el actor hace esto. Ya había escalado el edificio más alto del mundo para la entrega anterior. Pero verlo al comienzo de la película colgado de uno de los laterales de un avión mientras despega es maravilloso. Mucho más cuando en el video de promoción pudimos ver cómo la grababa. Es él, lo sabemos. ¡Está agarrado a la manija del avión mientras despega y lo estamos viendo!

Es imposible saber eso y no empatizar con el personaje desde el primer momento. Eso se lo debemos a Cruise, sin duda, pero también a que, a casi veinte años de la primera entrega de Brian De Palma, en 1996, y después de haber pasado por directores como el asiático John Woo, J. J. Abrams y Brad Bird, la saga vuelve con Christopher McQuarrie (Al filo de la mañana) en la dirección para duplicar la apuesta.

El film continúa con el caso que le habían entregado a Ethan Hunt (¡sí, es Cruise!) al final de la entrega anterior: descubrir una red criminal aparentemente ficticia llamada El sindicato. No se puede decir mucho más para no hacer spoiler, pero lo fundamental es que esta vez el reparto de escenas entre los personajes es mucho más equitativo, y eso le juega a favor.

Al mítico equipo del FMI (Fuerza de Misiones Imposibles), con el nerd Benji Dunn (Simon Pegg), con William Brandt (Jeremmy Renner) y el ya legendario Luther Stickell (Ving Rhames), ahora se suma Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), una agente británica encubierta que parece simpatizar con el modo de trabajo del equipo de Hunt.

Sabemos desde el comienzo que esta puede ser la última misión del FMI. El equipo, desmantelado luego de ser acusado por la CIA de guardarse información y de dejar demasiado espacio para el azar en sus misiones, trabajará en las sombras, siempre con Hunt a la cabeza y con el objetivo de desmantelar a El Sindicato, la organización terrorista de espías internacionales que nadie sabe que existe.

Algunos podrán decir que esta película no es más que otra producción de Hollywood, con una mirada maniquea del bien y del mal, con personajes malos que son muy malos y buenos que son casi superhéroes, donde siempre el mundo entero está en peligro, y en la cual no hay emociones fuertes sino sobredosis imparables de adrenalina.

Pero eso ya es cuestión de gustos. Lo cierto es que esta entrega de Misión: Imposible no está hecha sólo de pirotecnia, sino también de creatividad, localizaciones impecables, un muy buen trabajo de producción, una dirección excelente y escenas bien pensadas y siempre al servicio de la trama. Así que si viene con sistema IMAX -y sí viene-, mucho mejor. Lo imposible es aburrirse.

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MISIÓN IMPOSIBLE

Un clásico de acción

A casi veinte años de su primera entrega, y con la mítica serie de televisión creada por Bruce Geller en 1966 como punto de partida y cinco películas en su historial, Misión: Imposible ya es un clásico del cine de acción.

Entre la fantasía de James Bond y la ficción posible de las nuevas películas al estilo Jason Bourne. la saga protagonizada por Tom Cruise se hizo un lugar propio con un estilo marcado por el humor, con un cambio constante de escenarios que dan la vuelta al mundo, y con situaciones de lo más complicadas –casi imposibles- que, en algún mundo paralelo y completamente desconocido por el espectador promedio, podrían volverse reales.

Eso se debe en gran parte a la energía y el carisma con los que Cruise emprende cada una de sus historias. Muchas veces haciendo él mismo las escenas en las que debería haber un doble de riesgo, siempre con un ritmo frenético y con una sonrisa tan desquiciada como magnética. Pero también a una cadena de directores de lujo que partió de Brian De Palma, y pasó por John Woo, J. J. Abrams, Brad Bird y en esta nueva entrega se completa con Christopher McQuarrie.