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29 de May de 2020

Cultura

Problemas, familia y solidaridad

mpatino@laestrella.com.pa. Cuando se presenta una situación de enfermedad y/o adicción severa en un sujeto que es parte de un hogar, deb...

mpatino@laestrella.com.pa

Cuando se presenta una situación de enfermedad y/o adicción severa en un sujeto que es parte de un hogar, debemos comprender que la familia completa padece una situación de crisis, dolor y alteración general”, así comienza la entrevista Lina Rivas, psicóloga, miembro del cuerpo de salud mental del Instituto Oncológico, al referise al papel de la familia frente a una situación de crisis. Como cada individuo, las familias tienen un sistema propio de valores y creencias, una forma de comunicarse, una distribución de roles y funciones, una jerarquía que establece autoridad, deberes y derechos, una economía y, por cierto, un compromiso marcado por los afectos y amor que los une, de allí que cada caso, cada problema sea afrontado de manera muy particular.

Cuando hay problemas que afectan a un miembro de la familia, automáticamente se perturba a los demás. Sino se cuenta con las herramientas para enfrentar este u otro tipo de situaciones, las relaciones y comunicaciones van progresivamente en deterioro. Por lo que se recomienda buscar apoyo y orientación de grupos, personas u organismos. En adición, una familia con valores y estructuras firmes, respeto, sentido de pertenencia, buena voluntad y amor incondicional podrá salir fortalecida y enriquecida de esta prueba. Por eso Rivas enfatiza en que, más allá de las diferencias y particularidades de los enfermos y sus familias, “es importante estar abiertos a la posibilidad de recibir ayuda en medio de la crisis y no sentir que acudir a un psicólogo o a un centro de ayuda familiar, es signo de debilidad o incapacidad”. Todos lo contrario, “el mejor afrontamiento de la circunstancia de enfermedad siempre se traduce en un mejor pronóstico y, lo más importante, en el logro de una mejor calidad de vida, plena de dignidad humana hasta el momento de la muerte si así fuera el caso”.

El Vaticano considera a la familia el lugar privilegiado por el que debe recomenzar la salvación de la sociedad misma y “está llamada a tener un rol muy importante para fortalecer a sus integrantes y proyectarse más allá del hogar”, de tal forma el acompañamiento y la solidaridad familiar siempre serán convenientes para ayudar a quien se encuentra pasando por momentos difíciles.

Según Rivas “Con anterioridad a que uno de sus miembros enferme o afronte una situación severa, la familia tiene fortalezas y debilidades que en el momento de una crisis se expresan y se traducen en posibilidades y limitaciones, siendo éstas facilitadoras o entorpecedoras del único proceso indispensable para ayudar al enfermo”. Se debe asumir que una enfermedad, sea esta crónica, terminal, dolorosa, incurable, discapacitante etc., cambia la realidad del sujeto y de su familia ineludiblemente y para siempre.