21 de Feb de 2020

Cultura

La naturaleza se hizo moda

PANAMÁ. Estamos rodeados por una naturaleza maravillosa, exuberante, sin embargo, frágil!, exclama Helene Breebaart, mediante una secue...

PANAMÁ. Estamos rodeados por una naturaleza maravillosa, exuberante, sin embargo, frágil!, exclama Helene Breebaart, mediante una secuencia de fotos proyectadas en el escenario y su colección de alta costura, en el primer desfile en la pasarela de Días de Moda.

El diseño es el arte mediante el cual se expresan las influencias culturales y sociales de un período de tiempo específico. La conservación del ecosistema y los llamados a preservarla, como una necesidad de la supervivencia humana, explica la actualidad del llamado de la diseñadora, reconocida por adoptar a la naturaleza y las bellezas del país en sus creaciones.

Breebaart, la “dama de las piñas”, ha trabajado desde su llegada a Panamá, con las manos artesanas de quienes han conservado elementos culturales fundamentales del ser panameño. En esta ocasión además selecciona telas naturales, hilos, batiste, y algodón para el día. Muy acorde con el clima de nuestra región.

En la noche prefiere vestir a la mujer de chifón, organza, “shantung” de seda, “peau de soie”, “charmeuse!, “georgette”, algunos cocidos con hilos metálicos de “Lurex”, por talentosas indígenas de la etnia Kuna, parte esencial del patrimonio cultural que tenemos la obligación de preservar.

Los vestidos de la experimentada modista, quien estudio Historia del Arte en I’Ecole du Louvre y tomó clases de pintura en I’Academie Jullian. son confeccionados en su taller bajo el mando de Rossana Gronchi, italiana de larga trayectoria en confección de calidad.

“Estoy orgullosa de nuestro equipo de trabajo, Francesa, secundada por Consuelo Chin,de Papa Chino y Mama de Bocas del Toro, me ayudan a concebir a ese maravilloso Panamá, todo color y cultura y llevarlo a mis vestidos y accesorios”

Desde los años 70, cuando contrae matrimonio y se instala en el istmo, inicia una tarea que considera un privilegio: diseñar “una artesanía de lujo con raíces culturales profundas”.

La cliente de la marca con el logotipo de la piña, es “una mujer educada que sigue el hilo de la vida con elegancia, de la juventud a la madurez, del día al anochecer”, describe la diseñadora.

Los colores anoche peleaban el protagonismo en la pasarela de Helen, quien como pintora y artista, los asimila de manera natural en sus diseños. Los colores, dice, “están todos presentes”. Sus vestidos dan fe de la afirmación pues sus “acuarela” los entremezclan. Pero la sorpresa fue una flor roja pasión como punto central en un vestido de novia, para abandonar el color de la pureza y dar paso al de la pasión, encendiendo al auditorio.

Las modelos de Breebaart con esta explosión de color estaban obligadas a lucir poco maquillaje. Las luces resaltaban su belleza natural y peinados en colas de caballo o en rizos naturales sueltos al viento. Su musa, Miss Cantabria, una espigada Miss, española, traída especialmente para la ocasión.

La naturaleza es la inspiración de Helen. Las flores, las frutas, el mar y sus habitantes, en tanto no podían excluirse de su propuesta de exuberancia tropical, interpretada en un sin numero de matices con singulares telas y materiales, para tan especial ocasión.