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28 de Feb de 2020

Cultura

El auge de las cirugías estéticas

M ARTA TIENE 21 AÑOS. Con 19 pasó por el quirófano para tener más pecho: "Soy muy delgadita, estaba acomplejada, iba siempre con rellen...

M ARTA TIENE 21 AÑOS. Con 19 pasó por el quirófano para tener más pecho: "Soy muy delgadita, estaba acomplejada, iba siempre con rellenos". Esta universitaria no es la primera ni la única de su grupo de amigas en someterse a una operación de este tipo para subir de una vez varias tallas de busto. Dos de ellas probaron el bisturí a su misma edad. Una tercera lo hizo incluso más pronto, a los 17 años, y por duplicado. Primero con implantes de suero fisiológico, pero la cosa no salió bien y tuvo que volver a operarse para ponerse unas prótesis de silicona. "Las tres se han pasado de tamaño, se las han dejado demasiado grandes", relata Marta. Hasta el punto de que una de ellas "ahora se las quiere quitar". Una prima suya, de 24 años, también se animó tras ver sus resultados. "Para mi gusto, se ha puesto demasiado". Marta, a quien sus padres sufragaron la intervención (unos 3. 000 euros), se ha quedado en una 90, la talla media de las españolas, según los cirujanos. Lo suyo es "algo discreto, pero bien", según cuenta. Suficiente para sentirse a gusto en biquini o cuando viste una camiseta ajustada. "Si son muy grandes queda muy basto, pero hay muchas chicas que lo que quieren es mucho volumen".

Marta, sus tres amigas y su prima ilustran el furor que cada vez más despierta entre las veinteañeras tener pechos grandes. Se estima que en los últimos 10 años se han podido multiplicar por cuatro o cinco estas operaciones. "Una auténtica locura". Corporación Dermoestética, la compañía líder del sector, apunta un incremento del 30% en tres años.

Atrás quedan los tiempos en los que la especialidad se centraba en reparar narices u orejas grandes. Tampoco es que haya descendido el número de personas de mediana edad (mujeres en el 80% de los casos) que acude a esta especialidad para combatir los efectos de la edad y se somete a estiramientos, liposucciones, se corrige las bolsas de los ojos o reafirma sus senos, caídos tras la maternidad.

Pero en los últimos tiempos se ha abierto un importante segmento de negocio entre jóvenes obsesionadas por un canon de belleza que pasa por tener una talla C o incluso superior, de sujetador.

Hasta el punto de que esta moda ha convertido los implantes en "un producto de consumo más", como reconoce la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). No es casualidad que las operaciones de estética se introdujeran el año pasado en los productos de referencia que sirven para elaborar el índice de precios al consumo (IPC).

La ong recomienda que ninguna menor de edad entre en el quirófano para un aumento de pecho. Pese a todo, no es extraña la presencia de adolescentes en las consultas "Hace poco vino una niña de 14 años con su madre insistiéndome en que la operara", comenta un cirujano.

Se recomienda siempre esperar, como mínimo, tres años después de la primera menstruación en el caso de implantes de pecho o rinoplastias ya que el cuerpo sigue desarrollándose hasta entonces. Y si se trata de un menor, contar no sólo con el consentimiento de sus padres, sino también con la opinión del psicólogo escolar. Estos consejos son sólo facultativos. "Muchas veces si no lo haces tú lo hace el médico de al lado", admite el especialista.