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23 de Sep de 2020

Cultura

Una decisión bien pensada

U n debate surgido por las rifas de cirugías plásticas en Argentina trae al tapete aspectos a considerar por quienes desean realizarse u...

U n debate surgido por las rifas de cirugías plásticas en Argentina trae al tapete aspectos a considerar por quienes desean realizarse una intervención estética. En primer lugar debo reiterar, como lo he expresado en público y en privado, que estoy en desacuerdo con estas prácticas porque banalizan este tipo de procedimientos y la profesión del cirujano. De hecho, la Asociación de Cirujanos Plásticos de Panamá veta tales acciones y sugiere a los socios evitar involucrarse en promociones como esas.

La influencias de las celebridades y las tendencias de la moda han provocado un cambio en la sociedad que orilla a las personas a buscar el cuerpo perfecto y prolongar su juventud.

Pero, considero, que quienes tenemos una formación en salud, estamos obligados a actuar en el marco de la ética y recomendar a nuestros pacientes lo que sea mejor para ellos, previa evaluación de su salud y conociendo sus deseos para mejores resultados.

En los últimos años ha habido un incremento en el número de cirugías que se efectúan en Panamá, creo que particularmente porque se ha resuelto, por parte nuestra, sobre todo de la Asociación de Cirujanos Plásticos, una educación médica a la población, a través de los medios masivos de comunicación.

Entre las cirugías más solicitadas en nuestro medio están las de aumento mamario en las mujeres. Aunque la liposucción y las operaciones de nariz, o rinoplastías, son muy solicitadas por damas y varones.

Aunque en otros lugares se registra un aumento de pacientes masculinos, en mi experiencia, en Panamá se ha incrementado muy poco. Todavía sigue existiendo una relación 10 a 1, acorde con las estadísticas mundiales.

Pero, definitivamente, son más que antes los varones que pierden el miedo de acudir a un cirujano para mejorar su aspecto.

La edad promedio de las pacientes, que acuden a los consultorios de los especialistas para someterse a las cirugías antes mencionadas, oscila entre los 25 a 35 años.

Otro factor de suma importancia es tener en cuenta que, como en toda cirugía, a la hora de llevar a cabo un procedimiento estético, ha de evaluarse el estado de salud del paciente, su historial clínico, familiar y hasta psicológico para conocer el porqué de su deseo.

Una actitud saludable en el paciente es que tenga expectativas reales y no busque soluciones extremas. Se debe estar sano física y mentalmente para querer mejorar el aspecto.

Los familiares y amistades deben proporcionar mucho apoyo a quienes deciden operarse, en lugar de desmotivarlos. El proceso post operatorio requiere de atención y cuidados que, con el respaldo de los seres queridos, es más llevadero.

Una de las cosas más relevantes, a mi modo de ver, es que un paciente también tiene que decidirse por una cirugía por cuenta propia, para gustarse a sí mismo, pero no para gustarle a alguien o salvar una relación. Esto no es sano.

En la práctica clínica, también se dan casos de quienes desarrollan una adicción por estos procedimientos lo que tampoco resulta positivo. Del mismo modo, es irreal llegar a consulta con una serie de fotos para pretender tener esto u otro parecido o igual a alguien. Las mejorías en cuerpo y rostro se hacen para armonizar con el resto de las características físicas del individuo. Una nariz muy fina, por ejemplo, no aplica para todos los rostros; como tampoco unos senos enormes, a todas las figuras. Por eso se realizan consultas previas, donde el paciente intercambia ideas con el cirujano, absuelve dudas y puede conocer los pormenores, riesgos, beneficios y pronósticos, conservadores, de una intervención.