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19 de Feb de 2020

Cultura

Educa en el amor

El amor y la bondad, la belleza y la verdad encontrarán siempre en ellos un terreno fértil para que se desarrollen los seres humanos del...

El amor y la bondad, la belleza y la verdad encontrarán siempre en ellos un terreno fértil para que se desarrollen los seres humanos del futuro. Poner en sus mentes una ilusión es comenzar a mejorar el mundo. Volver a creer es una buena misión para todos los que desean vivir en un hogar y mundo mejores.

Desde aquella oración que empieza: “Angel de la Guarda dulce compañía, no me desampares, ni de noche, ni de día hasta que descanse en los brazos de Jesús, José y María”, debemos dar a los hijos las seguridad de sentirse protegidos por sus padres terrenales y por el que está en el cielo. Si no son católicos, pues a la divinidad que alaben sus corazones y les profese amor incondicional.

Enséñale a desde niño a creer en los ideales y que aquellas cosas que no se ven también son realidad.

Diles que el amor no se ve, pero se puede sentir, así como la música que nace de las melodías y salen del corazón para envolvernos con su mágico sonido..

Enséñale a tener esperanzas, que todos los días sale el sol. Y no le digas que sale porque existen una serie de razones científicas, sino porque Dios creo esa luz como a las estrellas y todo lo que existe.

Enséñale el respeto por las cosas simples y por la naturaleza. A rezar, a cerrar los ojitos cerrados y que se imaginen a su angel guardián como su guía y protector.

Enseñale todos los días a trabajar en un pequeño proyecto, diferente siempre. Estimula su creatividad con sus juguetes y con otros juguetes que ellos mismos puedan crear.

Enseñale a sonreir y abrázalo y acarícialo, hazle sentir la fuerza del amor y que nunca pierdan la costumbre de retribuirlo, aún cuando se vuelvan mayores.

Cuántos gestos y manifestaciones de afecto forman a hombres y mujeres seguros y deseosos de compartir esa luz de fe y de amor con los demás.

Enséñale a tu hijo que la vida es una sola, es un regalo que no podemos desperdiciar. Que la felicidad no es un objetivo es el camino es la forma de navegar. Si se aprender a ser feliz, cada minuto de vida será de gozo. De nosotros depende cómo la enfrentamos y enseñamos a otros a hacerlo.

Nosotros somos como dice la palabra la sal de la vida. Imagine un alimento sin esto. Por eso la importancia de apreciar este don divino y aprender a cuidar nuestro cuerpo como a un templo. Enséñale que debemos hacer todas las cosas con alegría y que todo lo que llegue a nuestras manos o a nuestras vidas, debe ser devuelto en mejor forma en que los encontramos. Que nuestra presencia y compañía siempre aporte algo positivo a los demás.

Enséñale que nadie nos obliga a realizar lo que no queremos, que podemos aprender a decir no sin sentirnos culpables y que los valores aprendidos en casa son el mejor escudo para enfrentar las amenazas del mundo.

Enséñale el valor del respeto, la fe, la confianza. A ser inteligentes y que no desdeñen sus sentimientos, pero tampoco se dejen manipular. Que amen con madurez y sabiduría. Así ganarán el derecho de vivir y ser lo que quieran ser, regalándote la paz y la alegría de haber formado un ciudadano responsable y con infinitas posibilidades.