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29 de Oct de 2020

Cultura

Un catálogo de vidas errantes

“El museo de la rendición incondicional” es una gran novela de la mujer sobre la mujer en el exilio, sobre los cambios de la menopausia ...

“El museo de la rendición incondicional” es una gran novela de la mujer sobre la mujer en el exilio, sobre los cambios de la menopausia y sobre el desamor de la escritora yugoslavaDubravka Ugresic (1949). Es un libro bellísimo y perturbador. La autora lo dedicó a su madre, en sus páginas repasa y retoca su breve biografía. Es un libro del exilio, y los que hemos pasado por esta impactante experiencia nos sentimos muy identificados con esta obra maestra que presenta la realidad del espíritu conflictivo en Europa. La vida de los exilados yugoslavos y la nostalgia del país perdido es también la existencia nostálgica de los recuerdos perdidos. La escritora recuerda su infancia, su primera televisión, la modista que llamaban la condesa Singer, las fotografías y álbumes de la vida real , las pérdidas , los miedos e incertidumbres, la historia de varias mujeres,la vida del exilio, etc. Es una obra escrita con inteligencia, originalidad, belleza y gran contenido humano. La autora presenta las experiencias y recuerdos de una intelectual yugoslava exilada en Berlín en una narrativa nada convencional.

“El museo de la rendición incondicional” conmociona por su infinito catálogo de rastros de vidas errantes y recuerdos, algunos de los cuales es preciso confirmar si en verdad ocurrieron, ya que la memoria es traicionera.

Es la vida de las personas que no pueden regresar, de las fronteras borradas. Aborda la vida de los exilios de multitudes de personas que arrastran con ellos sus álbumes de fotografías y recuerdos por diferentes caminos del mundo.

“Nosotros los de Sarajevo, buscamos como ratones una salida de Sarajevo, pero al mismo tiempo sabemos que si nos vamos, no conseguiremos nada, excepto conservar nuestras vidas sin más. Cuando uno de Sarajevo deja esta ciudad después de todo lo que ha pasado, en lugar de alivio, siente vergüenza”. Hay tantas personas que se han visto obligadas a llevar a cabo la dolorosa experiencia del exilio, por motivos políticos y se vive siempre a la espera, y con las maletas en mano. Es lo único que se tiene. En una incertidumbre con un espejismo provisional, se intenta llevar un símil de vida auténtica, intentando superar la gravedad de la vida cotidiana, recordando rostros, recuerdos y vivencias perdidas en el tiempo.

La autora presenta las múltiples formas de exilio actuales, en los que miles de personas se han visto desperdigadas o refugiadas en nuevos lugares con paisajes desconocidos, las ciudades de acogida y cruces de caminos inesperados de la historia en nuestra época. Berlín es vista como una ciudad mutante: “los centenares de trasvestis que cada año un día de junio se echan a las calles de Berlín son la cara real y metafórica de su condición mutante. La historia de todo tipo de trasvestismo es la historia alternativa de Berlín.”

La protagonista lleva consigo siempre una antigua foto: “sobre mi escritorio hay una fotografía amarillenta. En ella hay tres bañistas desconocidas. De la fotografía no sé mucho, sólo que fue tomada a principios de siglo en el río Pakra. El riachuelo corre cerca del pequeño lugar en el que nací y pasé mi infancia”. Descubre que “la memoria siempre nos traiciona, sobre todo cuando esta relacionada con lo que mejor conocemos”.