07 de Dic de 2022

Cultura

Las carencias sexuales

Definir y evaluar los niveles o momentos de satisfacción sexual no basta, sería más importante reconocer las posibilidades que cada pers...

Definir y evaluar los niveles o momentos de satisfacción sexual no basta, sería más importante reconocer las posibilidades que cada persona tiene para lograr un estado emocional más agradable, menos frustrante. La manera en como sentimos nuestras necesidades es siempre subjetiva, de tal forma que hablar de verdadera satisfacción sexual es, también, subjetivo.

Para esto se distingue los conceptos de necesidades objetivas y necesidades subjetivas, entendiendo a estas últimas como un estado de carencia, sentido y percibido, como tal en los individuos.

Cuando la satisfacción sexual es negada puede producir frustración, rabia y dolor, muchas veces.

Entre los actores que ofertan las carencias sexuales están las prostitutas y las personas guiadas sólo por el deseo sexual.

Los que no sufren de carencia sexual gozan de un estado de equilibrio y de bienestar físico y psicológico, producen un efecto de rejuvenecimiento, previenen la aparición de estrés y de trastornos psicosomáticos como fobias, ansiedades, alergias, etc. Evidentemente, se consolida la relación de pareja.

No hay motivos científicos que avale la idea, que los varones tienen mayores necesidades sexuales que las mujeres, o que estas descargan la tensión sexual a través de la menstruación o por su inclinación maternal.

En este sentido, los hombres y mujeres suelen ser criados y educados de maneras diferentes acorde a los roles que la sociedad espera que desempeñen.

Algunas no hacen caso a estos aspectos y desarrollan su propio estilo personal. Otras respetan esas normas. Generalmente son estos últimos quienes caen en el estereotipo mencionado, "él tiene más necesidades sexuales que ella".

Ambos por igual tienen sus carencias: de querer y ser queridos, de ser respetados, de ser cuidados, de ser mimados, acariciados, besados, de compartir emociones y deseos, de comunicarse mutuamente.

El stress, la depresión, los problemas económicos, las crisis, las nuevas maneras de abordar las mujeres a los varones en la conquista o simplemente, el tipo de personalidad, pueden producir en ambos el desinterés sexual.

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