Temas Especiales

17 de Jan de 2021

Cultura

Pura y contagiosa alegría de tocar

PANAMÁ. Una avasalladora melodía es emitida por un saxofón, sumiendo a la audiencia en el cálido estrépito de su torrente. El piano, e...

PANAMÁ. Una avasalladora melodía es emitida por un saxofón, sumiendo a la audiencia en el cálido estrépito de su torrente. El piano, el bajo y la batería se suman, secundando la tempestad sónica. Niños y adultos por igual caen bajo el hechizo de un ritmo inexorable, moviendo sus manos y pies al compás de la irresistible melodía.

En el escenario, los integrantes del New England Conservatory (NEC) se miran extáticos entre sí, en un tipo de comunicación que trasciende la gesticulación o lo verbal, completamente poseídos por la pura y contagiosa alegría de tocar jazz.

Con su presentación el martes en el Teatro Ascanio Arosemena, los músicos de esta prestigiosa institución musical cerraron oficialmente el segundo día de clínicas musicales y talleres del Panamá Jazz Festival, que arrancó el lunes pasado.

Ante un público heterogéneo, tanto en edad como en sexo, el bajista Tal Gamlieli, el pianista Michel Reis, el baterista Charles Burchell, el saxofonista Andrew Urbina y el guitarrista Julian Maliandi, tocaron aproximadamente cinco temas compuestos por cada uno de ellos.

Composiciones como “Elegance”, “Diana” y “Sweet Serpent” fueron recibidas de forma entusiasta por el público. No obstante, el momento culminante de esta velada musical fue la interpretación del tema “One, One”, compuesto por el saxofonista Andrew Urbina, quien cautivó a la concurrencia con el embrujo, a un mismo tiempo dulce y lacerante, de su interpretación.

La entrega y excelente ejecución de los jazzistas estuvo acompañada por los constantes aplausos y silbidos de la audiencia. Alrededor de las 6:00 p.m., la intoxicante atmósfera que se había apoderado de la sala se disipó cuando los músicos del New England Conservatory soltaron sus instrumentos, tras una descarga musical que disfrutaron tanto néofitos como iniciados del jazz.