Temas Especiales

19 de Jan de 2021

Cultura

“No cierro las puertas al amor”

PANAMÁ. Sin demora el equipo de Balbina Herrera accede a conceder la entrevista para conocer algo más de la candidata a la presidencia ...

PANAMÁ. Sin demora el equipo de Balbina Herrera accede a conceder la entrevista para conocer algo más de la candidata a la presidencia por el PRD, Balbina Herrera. En la espera en el sitio concertado, al paso de los minutos aumenta la efervecencia, se sabe que llegará uno de los personajes del momento a las reuniones propias que realiza un aspirante a tan alto cargo político.

En un saloncito y en compañía de unos colaboradores Balbina no pide, sino que abre su corazón para compartir algo de la mujer que anida en el personaje público controvertido, pero siempre aguerrido.

La Balbina de los jeans y del cabello risado de los años como universitaria y activista de su partido, ha evolucionado hacia la imagen de una mujer más pulida y cuidada. Enfundada en un elegante traje beige, evidencia tal proceso, que atribuye más a los requerimientos de sus puestos que a su gusto y carácter. “Este es mi cabello- dice moviendo coquetamente su cabellera- es que entonces el curly estaba de moda. Mi cabello no es alisado, es cholo, por eso me dicen “La Chola”. Es más no lo recojo porque siendo niña tenía que mantenerlo en colitas para ayudar a mi mamá en la cocina”. Nadie la asesora en su estilo, asevera. “La moda y los colores los elijo yo. Compro mis vestidos desde hace años en Cecil´s Fashion y los reformo a mi gusto...ya me conocen” dice con una sonrisa, quien se declara admiradora del folklore y en algunas de sus presentaciones ha lucido basquiñas, diseñadas por Eda González o manos artesanas.

Para mantener su figura lleva una dieta blanda, “Mi desayuno es café con una micha de pan”. Le encanta el sancocho, el pescado a la plancha y el vino blanco. Por convicción y salud, hace ejercicios desde 1986. “Mi primera entrenadora fue María Toto, en el gimnasio de Villa Guadalupe, gracias a ella rebajé 30 libras”. Su rutina habitual consistía en hacer piernas, gluteos, brazos, pero después de una cirugía cervical se limita a las caminatas matutinas y las de buscar votos, donde “¡si he gastado la suela de mis zapatillas!”, dice con una sonora carcajada.