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21 de Jan de 2020

Cultura

La nueva receta..

La ley en papel no favorece a ninguno de los dos padres a la hora de otorgar la custodia de los hijos; sólo dice que éstos deben estar b...

La ley en papel no favorece a ninguno de los dos padres a la hora de otorgar la custodia de los hijos; sólo dice que éstos deben estar bajo el cuidado de quien esté en mejores condiciones.

Sin embargo, en la práctica, por costumbre y cultura, los jueces frecuentemente otorgan la custodia a las madres, pues ellas por tradición han tenido el papel de la crianza, mientras a los hombres se les asigna el de proveedores.

Pero, en la medida en que estos roles han variado, las historias en las que un padre hace hasta lo imposible por estar más tiempo con su hijo se han vuelto más comunes. "Los padres ahora somos actores y no solamente espectadores que simplemente suministran dinero", dice Julián Cortés, de la Fundación Padres por Siempre.

Sus miembros consideran que ver a sus hijos cuatro días al mes es insuficiente para ejercer su papel y mucho más si las madres les ponen toda suerte de trabas. Para evitar esto, han promovido una reforma al Código Civil para que se reglamente la custodia compartida en el país.

En esa lucha, la alienación parental ha resultado ser una herramienta estratégica de ambos progenitores, sin importar los derechos de los hijos.

De hecho, Warshak define esta condición patológica como una forma de abuso en la que tanto el padre afectado como el hijo son víctimas del padre alienador.

Para el abogado Helí Abel Torrado, esta manipulación aparece cuando uno de los dos no acepta emocionalmente el divorcio y en retaliación trata de controlarle al otro el acceso y la comunicación con los hijos. Con él coincide el abogado Álvaro Pinilla: el progenitor que aliena trata a toda costa de castigar al otro mediante la eliminación de su figura ante el niño. Cuando la mujer hace los alegatos falsos, dice Eduardo José Cárdenas, un experto argentino, culpa a su ex pareja con temas como alcoholismo, consumo de drogas, malas compañías, incumplimiento de deberes y hasta acusaciones de maltrato físico o abuso sexual, que "son graves porque o bien la madre está actuando con malicia o con una grave perturbación". Agrega que con frecuencia lo que subyace es un temor de la madre a perder su hijo al ver que éste tiene una muy buena relación con su papá. Por eso, enloda su imagen y lo denuncia por cualquier cosa. "Los casos de maltrato y abuso tienen un componente aun más dramático porque la ley recomienda dar protección al niño, por lo cual se le suspenden las visitas al supuesto padre abusador mientras se investiga el caso. Si es falso, de todos modos la medida resulta en un mecanismo perverso pero muy efectivo para el progenitor que no desea que el otro vea a su hijo", explica Pinilla.

Un inconveniente, según Pinilla, es que la expresión "alienación parental" es reciente y por lo tanto no muy conocida entre los especialistas que manejan estos casos, como los jueces.

En otros países, como España y Estados Unidos, las autoridades pueden detectar esta forma de abuso con más rapidez para hacer las recomendaciones debidas, como separar al niño del padre alienador o sugerir terapia sicológica.

Otra dificultad, según señala Mónica Vejarano, directora de la Asociación Creemos en ti, es que ante la falta de conocimiento en la justicia se utiliza la expresión "alienación parental" para la defensa de los verdaderos pedófilos, lo cual muestra la importancia de conocer el síndrome. ©PUBLICACIONES SEMANA