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29 de Feb de 2020

Cultura

Revolución asexual

E xiste hoy un debate que emerge por un movimiento que se reconoce como la cuarta orientación en materia sexual: los asexuales. Para el ...

E xiste hoy un debate que emerge por un movimiento que se reconoce como la cuarta orientación en materia sexual: los asexuales. Para el Dr. Domingo Moreno, ginecólogo, la asexualidad no existe porque todos somos seres sexuales. La sexualidad, explica, tiene dos componentes, uno físico y otro emocional. De forma que hay quienes pueden prescindir de la expresión mecánica del sexo, pero no de las manifestaciones de afecto. Para algunos esto no es ni bueno ni malo, pero lo ideal es el balance entre ambos componentes. Sin embargo, de ningún modo se puede considerar anormal a una persona que se satisfaga con preservar el núcleo romántico, anteponiendo lo emocional a lo físico.

Este tipo de casos, sugiere el galeno, es resultado de la evolución del hombre y la sociedad. Menciona, por ejemplo, que en la Edad Media la sexualidad, y aún después, ha sido algo prohibido, malo, además abanicado por las religiones, como algo relacionado al pecado. Esto provoca entonces que en los años 60 se dé una revolución sexual, donde hay un destape que inclina la balanza hacia el extremo, el del libertinaje. Mas para el nuevo siglo, el aumento del estrés y las aspiraciones del hombre y la mujer por realizarse hacen que el erotismo pase a segundo plano. Además, entre tanto mensaje cargado de sexo, puede que estén saturados y lo conciban como una tarea meramente reproductiva y de placer según la necesidad, provocando el nacimiento de esta corriente.

Moreno subraya que si bien en algunos casos esto se deba a cierta disfuncionalidad, al estrés, a la religiosidad, o la costumbre, que van suprimiendo el interés sexual, hay quienes son felices y plenos con una relación romántica con otra persona, tipo amor platónico, que no necesariamente tiene que llegar al coito. En el otro extremo están aquellos que se inclinan por explotar la parte de la genitalidad, pero no les interesa conectarse en la de los afectos. El médico explica que se puede vivir sin sexo coital, pero no sin la parte de la sexualidad que produce bienestar, plenitud, llena el espíritu y es fuente de salud emocional.

Por otro lado, tener sexo no es siempre sinónimo de placer y bienestar, porque existen disfunciones, carencias y traumas que impiden alcanzar el éxtasis, frente a otras personas que tienen orgasmos afectivos y espirituales que les dan felicidad.

Las estadísticas indican que entre el 1% y 3% de la población mundial es asexual, carece de impulsos eróticos. Aunque apenas se están produciendo las manifestaciones de este grupo minoritario, ya se dejan oír. Existe la AVEN (Asexual Visibility and Education Network), que incluye en su web www.asexuality.org consejos para sobrevivir en un mundo sexuado; la Asexual Pals, que lucha porque se reconozca la asexualidad como una forma de vida tan sana y respetable como cualquiera y páginas como www.platonicpartners.co.uk y www.sexo amoryvida.com.

Un asexual, pues no es un gay, una lesbiana o un bicho raro. Es capaz de hacer el amor, pero no le provoca. Lo difícil es que encuentren una pareja afín, pero tampoco es imposible. De hecho en el plano de las personas “normales” hay mujeres que han renunciado a su sexualidad por gusto, dejadez, pereza o elección y físicamente no pasa nada. Esto de poder contener sus deseos en ellas se atribuye a factores culturales, así como a ellos se les permite y aplaude, la libertad de manifestarlos por influencia de la testosterona, que supuestamente los hace más ‘necesitados’ fisiológicamente.