25 de Feb de 2020

Cultura

En alas del canto

PANAMÁ. . . Ya sea cantando desde lo alto de una elevada carroza en un cierre de campaña electoral, en la intimidad de una sala de la A...

PANAMÁ.

. Ya sea cantando desde lo alto de una elevada carroza en un cierre de campaña electoral, en la intimidad de una sala de la Alianza Francesa, donde unos cuantos se han reunido para recordar a Edith Piaf, o en un concierto de protesta realizado en la Plaza de la Catedral, la cantante Yomira John tiene la facultad de adueñarse de cualquier escenario sobre el que se presente. “Cuando amas lo que haces, cuando eres feliz compartiendo lo que está en tu corazón y en tu entrañas, la gente se da cuenta de que lo que haces es auténtico”, afirma la intérprete que tiene tres álbumes como solista.

A pesar de que hace aproximadamente un año que no sale de gira y de que su última producción, titulada “Ida y vuelta”, salió al mercado en el 2008, la cantante mantiene una activa agenda de presentaciones. Su popularidad en el medio artístico le permite vivir de su trabajo como cantante.

Según ella, esto lo ha conseguido gracias a qué ha sabido cómo promoverse. “Santo que no es visto no es venerado. Eso me lo enseñó mi nana mexicana”, asegura.

MUJER ENTRE DOS TIERRAS

De ojos almendrados y piel morena, Yomira John siempre ha sido una mujer cuyo corazón ha estado dividido entre dos tierras. Aunque se crió en un humilde barrio de la ciudad de Panamá, pasó parte de su infancia en la comunidad de Puerto Armuelles, en la provincia de Chiriquí.

“En ese barrio escuchaba salomas los domingos por la mañana. Mi vecino de enfrente era fanático de los combos nacionales, y el que vivía atrás de mi casa escuchaba Bob Marley. A mi madre le gustaba Olga Tañón y otras cantantes de salsa”, recuerda la artista.

John inició su carrera como intérprete profesional en México, como corista de luminarias como Luis Miguel, Ricky Martin, Danny Rivera y Emmanuel.

En tierras aztecas conoció a al artista Damien Prouvost, con quien se encuentra casada en la actualidad. Juntos viajaron posteriormente a Francia, donde Yomira se dio a conocer como solista.

A pesar de que actualmente la pareja reside en Panamá, acostumbran pasar parte del año en el país galo. “Como artista, a veces necesito mirar los toros desde la barrera, distanciarme de la realidad de todos los días. Para mí, Francia es el lugar indicado para esta evasión”, manifiesta.

Actualmente la vocalista, que ha formado parte de la Orquesta de la Papaya, un colectivo de músicos latinoamericanos, se encuentra trabajando en un proyecto de música infantil, el cual espera poder culminar antes que finalice el año.