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06 de Aug de 2020

Cultura

Juguetes para adultos

H ay que rescatar al niño que tenemos dentro para entregarnos a los juegos y a la diversión sin aprensiones. Y esa misma actitud se debe...

H ay que rescatar al niño que tenemos dentro para entregarnos a los juegos y a la diversión sin aprensiones. Y esa misma actitud se debe trasladar al plano de la intimidad. En nuestro medio existe un mundo de juguetes para adultos que se puede descubrir en los sex shops.

Allí se encuentran desde los populares vibradores, en una amplia gama de colores, tamaños y materiales, y ropa sugestiva hasta disfraces para un encuentro donde la imaginación puede echarse a volar para realizar todas las fantasías. La variedad de accesorios para él, para ella y para todas las preferencias sexuales es infinita, el fin es el mismo: provocar la sensación de placer.

Las parejas acuden cada vez con mayor frecuencia —y menos pena— a estos sitios en la búsqueda de recursos que contribuyan a reavivar la pasión o escapar de la rutina. En el sexo y en la guerra todo vale, de modo que la pérdida del miedo a explorar nuevas técnicas de placer y de paso derribar tabúes, que han hecho que se pierda de experiencias placenteras en pareja, refleja una evolución en positivo.

Los sonrojos han dado paso al interés de conocer más y mejor acerca de la sexualidad. Aún quedan resabios, pero a puertas cerradas muchas se han soltado más que el pelo.

Los jóvenes son quienes más abiertamente acuden a los sex shops. Ellas con la excusa de buscar algo para una despedida de soltera y ellos, para gastarle una broma a alguien. La mayoría regresa por ese juguete que le prodigue placer en solitario o en compañía. Y lo encuentran entre la amplia oferta.

Hay accesorios que estimulan diversas zonas del cuerpo, juegos, lubricantes, películas para la venta o alquiler, literatura y cuanto se pueda imaginar. Incluso, hay un kit de productos, que según el propietario de Private XXX, “no puede faltar en la mesita de noche de cualquier pareja que se precie”, y hasta viene en una presentación viajera.

Los más vendidos, desde luego, son los vibradores. “Los mejores son los de silicona”, afirma el dependiente. Le siguen los anillos y las bombas de aire al vacío, que colocadas en el pene producen una erección prolongada y son utilizadas por quienes tienen dificultades eréctiles o buscan aumentar o extender el placer. Su efecto estrangulador provoca una ligera presión en el flujo sanguíneo, que contribuye a mantener la erección más tiempo y a sensibilizar mucho más el pene, retrasando la eyaculación.

También hay vaginas artificiales que junto a los vibradores resultan en una práctica sexual segura, sin enfermedades de transmisión, para quienes no tienen una pareja estable o evitan el intercambio de fluidos en un affair. Estos, en complemento a los abrazos, los masajes, el contacto corporal y las caricias, pueden representar un encuentro sexual que no tiene nada que envidiar al convencional.

Lo de los juguetes no es nada nuevo, ni del otro mundo, se utilizan desde la antigüedad, existen registros de ello, pero han alcanzado un grado de sofisticación impresionante. Y aunque en un principio se buscaban para la autocomplacencia ahora es común que se utilicen para un intercambio de sensaciones a dúo durante el acto sexual.

Muchos desean introducir con ellos un p oco de fantasía y variación en sus vidas, pero también son una excelente manera de aprender acerca de nuestra respuesta sexual. Incluso facilitan el orgasmo en mujeres a las que les es difícil alcanzarlos mediante la estimulación vaginal tradicional. Y claro, introducen un elemento de travesura y juego en el dormitorio. Así cualquiera quiere irse “a la camita” como decía un popular personaje, sin importar quien lo pida primero, después de todo, el sexo es algo que se debe disfrutar a plenitud.