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24 de Jan de 2021

Cultura

Los hombres las prefieren para compartir, no competir

PANAMÁ. . . La tolerancia, la compasión (bien entendida, no lástima por la pareja), el sentido del humor (no tomarte tan en serio la vi...

PANAMÁ.

. La tolerancia, la compasión (bien entendida, no lástima por la pareja), el sentido del humor (no tomarte tan en serio la vida y poder reírte de ti mismo), respetarse y entenderse como los maravillosos seres individuales que somos, son los ingredientes fundamentales para que una relación de pareja funcione, según la filosofía de la joven escritora barranquillera, Isabella Santo Domingo, una de las invitadas a la Feria del Libro de Panamá, donde estará compartiendo sobre el humor en la literatura mañana viernes a las 7:30 pm.

Santo Domingo, tiene tres libros en su haber, en los que aborda, en su particular estilo sarcástico, irreverente y directo, las relaciones de pareja, los conflictos y traumas de las mujeres, el amor, la soledad, la felicidad y las clases de hombres que existen.

La multifacética colombiana que es además de escritora, presentadora de televisión, actriz y periodista, plantea en su primer libro “Los caballeros las prefieren brutas”, que la prioridad es fingir para tener un hombre a tu lado. En el segundo “AM/FM: feliz mantenida o asalariada de mierda”, trata los traumas que le impiden a las mujeres vivir plenas y satisfechas con la vida elegida y en el tercero, “Sexorcismo”, ofrece 17 consejos para liberarse de la dependencia sexual sin dejar de disfrutar el sexo.

Pese a sus 39 años no se considera demasiado joven para dar consejos sobre cómo vivir a plenitud, porque para ella no es una cuestión cronológica sino de experiencia y nivel de análisis. “Poder analizar la problemática me da la autoridad de opinar: el poder analítico”, dice Isabella y riéndose cuenta que todas sus amigas están en sus libros porque ha usado los comentarios de ellas sobre los hombres y sus relaciones, “y por eso no me hablan”, agrega.

Cree firmemente, y lo plantea en su primer libro, que las mujeres que “no somos emocionalmente inteligentes somos las que pasamos más trabajo, en cambio las que no muestran sus cartas, las desvalidas tienen la ventaja. Entre tanto, las mujeres supuestamente inteligentes competimos con los hombres”. Isabella sostiene además que los hombres no son brutos para no darse cuenta, lo que pasa es que “prefieren a una mujer que quiera compartir no competir”. Por eso también cuestiona el feminismo que en su versión extrema es nocivo. “Muchas mujeres ni siquiera saben lo que significa. Yo que lo he estudiado y lo conozco soy una desertora del movimiento. Tampoco soy machista pero quiero que la mujer se libere porque el feminismo mal asumido es resentido, agresivo y separatista. Empezó como una solución, pero se convirtió en el problema mismo”.

Eso no significa que a las mujeres les guste más depender de un hombre, ya sea por convicción o por conveniencia. Más bien, si las mujeres están tan descontentas de cómo se comportan los hombres, deben cambiar de actitud, afirma Isabella con la propiedad de un experto en el tema. “Han pasado cosas importantes para las mujeres”, dice, “pero la pareja que uno sueña hay que construirla. ¡Señoras pellizquénse! Porque la verdad es que les toca seguir criando a los hombres, no llegan hechos como en paquete”.

Para esta rebelde colombiana la liberación femenina es mental, es saber lo que a cada uno le conviene como individuo “respetando nuestros genes, ¿por qué ser una mala copia de los hombres que en el pasado nos oprimieron?”

Isabella es una mujer hermosa, culta, autosuficiente, capaz de hacer lo que se proponga y por eso la pregunta es inevitable: “¿Ser una mujer famosa, culta, guapa e inteligente no te hace una presa interesante para los hombres? O más bien los espantas? Ella se ríe y dice que justamente de ahí nació su primer libro, como parte de una queja generalizada de las mujeres que llenas de cualidades no tienen un hombre al lado. “Es mentira”, dice la escritora “que mujeres guapas, profesionales, inteligentes...tienen un montón de hombres rendidos a sus pies. A ellos no les gusta competir. Son muy pocos los que se acercan a mujeres como ésas, no es lo común”.

Y yo le transmito una queja femenina muy frecuente entre mujeres solteras, divorciadas, viudas, común a diferentes lugares de Latinoamérica: No hay hombres. E Isabella tiene una respuesta definitiva: “Uno debe tener una mirada más amable, más compasiva para con ellos, porque si miramos con un poco de compasión nos daremos cuenta de que los hombres no están ahí para herirnos, lo que pasa es que nosotras hemos cambiado y eso los asusta. Pero igual la vida de una mujer no depende de una pareja”.

Isabella no entiende porqué las mujeres solas se sienten enfermas. “La soledad no es una enfermedad”, afirma. Para ella funciona al contrario. Sola es cuando es más creativa y hace muchas más cosas. “Muchas mujeres” sostiene, “por no quedarse solas viven la verdadera soledad”.

En su obra asegura que todos los hombres son manipulables, ya sea por sexo, por cabeza o por el estómago, pero que sólo las mujeres con alta dosis de inteligencia pueden hacerlo. El único que se exime de la manipulación es el sicópata, “pero hay que huir de ellos”, dice la escritora.

En sus libros, Isabella establece una clasificación jocosa de los hombres y dice en tono de burla que no hay hombres malos, sino peores. Los tipos de hombres pueden catalogarse en una amplia gama. El niño inmaduro (que no es lo mismo que jovial y juvenil) es el peor, porque una mujer quiere un hombre que sea su apoyo o que finja serlo, no un niño. El hombre “Bill Gates” es micro y suave y no sirve. El hombre lenteja es lento para todo, menos para venirse. El hombre paloma: comió y voló, el toalla higiénica: super absorbente y peor con alas porque vuela a la casa de la otra, y el hombre camarón que va de cóctel en cóctel.

Isabella revivirá en Panamá los meses en los que filmó la producción nacional “El chance”, próxima a estrenarse.