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16 de Jan de 2021

Cultura

Amores enredados por internet

M uchos nos adentramos en el mundo cibernético, ese mundo alejado de la gente real que está a nuestro lado. Se buscan amistades, se cono...

M uchos nos adentramos en el mundo cibernético, ese mundo alejado de la gente real que está a nuestro lado. Se buscan amistades, se conocen tantas personas, muchas veces para expresar nuestros sentimientos, abarcando el mundo de la poesía, de la lectura, o tal vez para alejarnos del estrés. Y al paso del tiempo vas conociendo personas afines hasta que, sin darte cuenta, llega un momento en que vas sintiendo algo más que un cariño fraternal porque te gusta cómo te trata. Te vas enfrascando en una bella relación un tanto ficticia, un tanto lejana, pero llena de dulces momentos que a la larga se convierten en un gran amor.

Se vive esa situación muchas veces a escondidas, porque tienes otra vida diferente y real y no sabes mucho de esa otra persona, pero te conformas con vivir ese momento sin pensar realmente si a la larga te perjudicará.

El mundo cibernético muchas veces es engañoso, no sabes realmente con quienes tratas, si es bueno o malo, sólo el tiempo y el trato diario te van diciendo la realidad de las cosas, y las relaciones se hacen un tanto difíciles porque se sienten hasta celos un tanto absurdos por no saber qué tanto hace esa persona en sus horas, cuando que no está sentado/a frente al computador contigo.

Ahora bien, cuando se entabla una relación fuerte, con mucho amor, las palabras no bastan. Es cuando viene el deseo de ir más allá de lo permitido, una cámara, un micrófono y vienen esos momentos de locura en que no se piensa, tan solo se vive el momento sin pensar en nada más que compartir.

Hay amores cibernéticos que llegan a realizarse. Otros simplemente van pasando al olvido. Hay que ser precavidos para no caer en algo que con el tiempo te traiga consecuencias que te lastimen y te dejen con el corazón partido por el adiós, muchas veces sin saber el motivo. Ése es el problema de una relación que se lleva de esa manera, aunque no siempre es así. De todos modos hay que vivir con cautela esas relaciones a distancia.

Otro asunto a tratar es cuando se da una relación extramatrimonial por Internet, ya sea en casa o en la oficina, una relación en la que por momentos se olvida uno del hogar y hasta de si mismo/a y en la cual se convencen y hacen verdades las mentiras que se leen o escuchan por Internet.

No se dan cuenta de las horas que pasan sentados, esperando a que aparezca “él” o “ella” para decirle lo que quiere escuchar.

Tienes a tu esposo o esposa cerca, pero esperas con impaciencia que llegue la hora de que se aleje para conectarte, y “encontrarte” con tu amante cibernético y te empeñas en sentirte “enamorado” arriesgando lo que tienes a tu lado, viviendo una falsedad que podría convertirse en lágrimas de arrepentimiento, en lamentos que pueden atraparte por el resto de tu vida y en brazos de otro/a infiel como tú. Muy en el fondo se sabe cual será el final.

Pero, ¿qué pasa cuando el cónyuge se da cuenta de que está siendo engañado o engañada por Internet? Simplemente aumentan los celos, peleas y falta de confianza en las relaciones de pareja. Se manifiesta una especie de sadismo y masoquismo en la persona afectada, que vive pendiente de lo que pueda descubrir en el monitor para lanzarse como fiera al cónyuge infiel.

Es por ello que, antes de enredarte en un amor cibernético, debes ser un tanto egoísta contigo mismo/a y vivir de la realidad, antes de que rompan tu corazón en pedacitos.

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