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20 de Jan de 2021

Cultura

Metamorfosis musical

E l primer video emitido cuando se estrenó MTV, hace ya casi tres décadas, fue “Video killed the radio stars” del grupo británico The Bu...

E l primer video emitido cuando se estrenó MTV, hace ya casi tres décadas, fue “Video killed the radio stars” del grupo británico The Buggles. En ese momento fue la perfecta alegoría de cómo la televisión estaba cambiando el negocio de la música imponiendo una tendencia hasta hoy respetada.

Ahora circula en la web una versión que dice “Internet killed the video stars” y no nos parece descabellada. En estos momentos, en que esta red está presente en casi todo lo que hacemos, que también participe del mercado musical, lo vemos como el camino correcto por el que debería ir. Sin embargo el solo hecho de que la música se mueva entre bits y ya no en cinta magnética, ha obligado a reinventarse tanto a artistas como a casas disqueras.

La musical, es una industria controlada que imponía figuras con grandes estrategias de mercadeo y que manejaba el tema de la distribución a la perfección. Internet vio en esa fortaleza sus debilidades más grandes y se aprovechó de ello para ganarse rápidamente la preferencia de usuarios con una pluralidad de gustos tan vasta como un cielo estrellado.

Pronto estas nuevas posibilidades fueron explotadas. Artistas de garaje comenzaron a obtener relevancia. “Arctic Monkeys”, la banda inglesa de indie rock es un testigo vivo de este fenómeno. Ellos regalaban demos en sus presentaciones en los bares donde actuaban y cuando se dieron cuenta ya eran un fenómeno en Inglaterra.

Sucedió que sus fans subieron las canciones a la web, que fueron rápidamente compartidas por miles de personas. Su álbum debut, “Whatever People Say I Am, That's What I'm Not”, fue el nuevo lanzamiento más vendido en la historia de la música británica.

Esa historia se ha repetido ya varias veces. Un artista solo necesita tener una cantidad moderada de seguidores que hablen de ellos en la web, para que se vuelvan un fenómeno mundial. Sitios como “MySpace” han lanzado a varios cantantes aficionados a la esfera comercial, por que dan la posibilidad de que cualquiera suba pistas musicales en formato mp3, e incluso venda su música.

Esta red social ha conseguido acuerdos con importantes compañías discográficas como Sony BMG Music Entertainment, Universal Music Group, Warner Music Group y EMI, con los que se ha unido para lanzar un sitio de descargas musicales.

Los artistas se están convirtiendo ya en sus propios dueños. Al menos un 90% de la oferta musical que circula en Internet es de artistas sin relación con las discográficas. Muchos de ellos están utilizando herramientas como el marketing viral para llegar a millones de personas, quienes comparten de forma “gratuita” sus canciones.

A la industria musical esto no le ha convenido en nada. La práctica de compartir archivos se ha hecho tan popular que raya en lo ilegal dado que el 95% de las descargas de música de Internet no son autorizadas.

Aunque las ventas de música digital crecieron en un 25%, todavía no es suficiente para crear una cultura de pagar por lo que se escucha. "La industria discográfica debe reinventarse a sí misma y a sus modelos de negocio", ha insinuado John Kennedy , presidente y director ejecutivo de la Federación Internacional de la Industria Discográfica.

En Panamá, donde los músicos no han encontrado el apoyo necesario de las compañías discográficas, se ha sabido aprovechar las ventajas de la colaboración. Muchos artistas han conseguido éxitos con canciones distribuidas gratuitamente.

Sitios como “Music507.com” y “Reggae.com.pa”, se han convertido en plataformas para dar a conocer nuevas canciones de artistas nacionales. Bandas como “Señor Loop”, ofrecen su música gratuitamente desde su página web. De alguna forma los cantantes están comprendiendo que tal vez el negocio no está en la venta de canciones o en la distribución de discos.

Nuestros artistas saben que en un país como el nuestro que no está acostumbrado a invertir más de quince dólares en discos, asuntos como la “piratería” contribuyen más a su carrera que altas inversiones en mercadeo, por algo el rapeador Japanesse se jacta de tener más de “100 mil copias en los semáforos”. No lo dudamos.