19 de Ago de 2022

Cultura

Cuando un hijo muere

LA MUERTE. de un hijo es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir un ser humano. Por ello, el portal ...

LA MUERTE. de un hijo es una de las experiencias más duras, difíciles y dolorosas que puede sufrir un ser humano. Por ello, el portal www. vivirlapérdida. com nos brinda algunas recomendaciones, para disminuir un poco o lidiar con esta terrible situación.

Es frecuente que este tipo de experiencias cree tensiones y conflictos en la vida de pareja como las siguientes:

Dificultades para aceptar que la pareja viva la pérdida a su manera. Un miembro de la pareja puede sentir, por ejemplo, que al otro no le importa la muerte lo suficiente (quizás porque no llora o porque no quiere hablar del fallecido).

A veces, la necesidad de parecer fuerte, puede interpretarse por el otro como falta de interés.

Culpar a la pareja. Es frecuente que uno de los miembros de la pareja piense que el otro es responsable de la muerte. Esto se puede traducir en reproches o en sentimientos de impaciencia e irritabilidad hacia el otro.

Falta de sincronicidad. Puede ocurrir que la pareja no viva al mismo tiempo los momentos de mayor dolor o las recaídas. Esto puede crear la sensación de que uno siempre está inmerso en el dolor, y puede contribuir a que se eviten el uno al otro en los momentos difíciles, para no recaer en el sufrimiento.

Las relaciones sexuales. En las relaciones sexuales, puede ocurrir que las necesidades de uno incluso aumenten, mientras que las del otro disminuyan o desaparezcan. El hombre, en general, tiene una sexualidad más genital, y es capaz de separar el deseo sexual de su situación emotiva.  La mujer puede sentirse incapaz de desear si está triste o enfadada.

Algunas sugerencias: Debe convencerse que le resultará muy difícil sobrellevar esta situación solo.

No pretenda tampoco que su pareja se convierta en su principal soporte afectivo, bastante tendrá muchas veces con lo suyo. Busque pues una, dos o más personas de confianza con quien compartir su dolor.

Procure apoyar mutuamente a su pareja. Puede ser que esté pasando, por ejemplo, por una etapa en la que prefiere estar solo o con los más cercanos, y que evite a la gente para no tener que hablar de su hijo, y en cambio, a su pareja, le esté ayudando exactamente todo lo contrario.

¿Cómo conciliar las necesidades de ambos si la pareja está acostumbrada a hacerlo todo juntos? Es necesario paciencia, comprensión y creatividad para introducir cambios en nuestra forma de vivir que nos permita seguir adelante sin añadir más dolor al dolor.