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19 de Oct de 2020

Cultura

Ahí te quiero ver..

A ti, arquitecto que diseñas edificios divinos y supermegamodernos, pero que no se te ocurre pensar en cómo carajo alguien con una silla...

A ti, arquitecto que diseñas edificios divinos y supermegamodernos, pero que no se te ocurre pensar en cómo carajo alguien con una silla de ruedas a modo de piernas va a poder subir los escalones del lujoso lobby. ¿O será que las sillas de ruedas no combinan con el mármol de las paredes y mejor que no puedan entrar, así no tenemos que pasar la vergüenza de encontrarnos con esos fenómenos en dos ruedas en los elevadores? A ti, quisiera verte en una silla de ruedas.

A ti, señora de político concienciado, que dedicas una pequeña parte de tu tiempo a la causa de los discapacitados porque crees que es moderna y simbólica. A ti quisiera verte confinada a ese asiento, sin poder desgastar las suelas rojas de tus carísimos stilettos de diseñador para que te enteres de que una silla no puede pasar entre los displays de la mayor parte de las boutiques de este país. ¿Será que nadie considera que los que van en silla de ruedas pueden comprar?

A ti, politicucho de quinta, que crees que mandando a un par de manzanillos a rebajar las aceras y luego pintar los rebajes de azul con una hermosa silla de ruedas en blanco ya estás ganando puntos con la ciudadanía.

A ti, director de la Caja de Seguro Social, seas quien seas, a ti quiero verte aguantar ganas de ir al baño cuando vas a cualquier consulta, ya que casi ninguno de los baños del edificio están adaptados para sillas de ruedas, más te vale que lleves pañal para adultos, o que no bebas desde el día anterior.

A ti quiero verte en una silla de ruedas, jefe de los bomberos, sea cual sea tu nombre, cuando te ponen quejas en cuestiones de accesibilidad y no gestionas las mismas lo antes posible, no mandas a nadie a inspeccionar ni a dar la orden para que se subsane.

A todos vosotros, a toda la ciudadanía le vendría bien un poco de inmovilidad, un par de semanas en una silla de ruedas, para que todos ustedes sepan lo duro que es tratar de manejar una silla de rueda por las aceras inexistentes; entrar en silla de ruedas a la oficina pública donde supuestamente se tratan todos los temas relacionados con esto y por cuyos pasillos hacer pasar una silla de ruedas ¡es casi imposible!

Quisiera verlos a todos ustedes en sillas de ruedas tratando de cruzar la calle: con rampas demasiado estrechas para una silla de ruedas de adulto, con pasos de cemento centrales sin la correspondiente rampa, y en algún caso teniendo que rodar por el medio de la calle para poder subir por la otra rampa? ¡porque no están alineadas! ¿Están ustedes asombrados? Pues no se asombren, porque esto no es nada. Los famosos estacionamientos para discapacitados no son en muchos casos más que un burdo intento de quedar bien, puesto que muchos de ellos son muy estrechos para que la silla quepa entre los dos carros aparcados, y muchos otros ¡no tienen rampas para llegar a la acera!

A todos vosotros, ciudadanos comunes y corrientes, a todos vosotros os recomiendo que os trepéis en una silla de ruedas, y que pongáis a alguien a empujaros. Tratad de hacer vuestros mandados de un solo día en silla de ruedas, ya sea en taxi o en carro, mete la silla y saca la silla, sube a la acera, ten ganas de ir al baño y encuéntratelo cerrado, porque los baños de discapacitados están cerrados con llave y tienes que esperar a que el guardia llame al supervisor para que este te abra, (rogad por tener una buena vejiga, porque si no os meáis encima).

En fin, quisiera veros a todos en una silla de ruedas. Así sabríais que la sociedad no está haciendo lo suficiente, que no está haciendo ni una pequeña parte. Dejen de gastar pintura azul y espabílense. De verdad. Nadie sabe en qué vuelta del camino nos está esperando la silla.