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28 de Mar de 2020

Cultura

El manejo de una enfermedad terminal

H e observado los ojos de algunos de mis pacientes y escucharles decir, “tengo cáncer y el pronóstico no es nada bueno”. Ya seas tú o al...

H e observado los ojos de algunos de mis pacientes y escucharles decir, “tengo cáncer y el pronóstico no es nada bueno”. Ya seas tú o alguien que ames, el mundo que antes fuera tan familiar se acaba en un instante. Te encuentras en shock y confuso. Lo único que quieres hacer es calmarte, alejarte del mundo y buscar un sentido a lo que sucede. Pero no puedes hacerlo. Hay demasiadas cosas que debes realizar al mismo tiempo:

-Buscar una segunda opinión.

-Informarte de todo lo relacionado a la enfermedad.

-Si existen alternativas, decidir cuál es el mejor tratamiento.

-Notificarlo a tus seres queridos.

-Ver cómo puedes ayudar a los niños que se verán afectados.

-Tomar decisiones relacionadas al trabajo.

-Elaborar planes financieros.

Encontrar la luz al final de la obscuridad.

La enfermedad terminal es un asalto en la vida. Lo que parecía el momento más obscuro de la vida se convierte de pronto en uno de extraordinaria autenticidad, amor, hermandad y valentía, aun cuando se sienta incapacidad, dolor e incomodidad.

Hablando abiertamente y con honestidad acerca de los miedos más profundos y necesidades de cada uno, la atmósfera se suaviza y se abre más, creando un espacio para mayor intimidad, compasión y cariño. Es más fácil mantenerse positivo, activar los recursos interiores, analizar realísticamente las opciones y realizar las mejores bien estudiadas decisiones.

Si profundizas tu relación tanto contigo mismo como con tus seres queridos, el caos y la ansiedad se transforman en aceptación y tranquilidad y juntos serán capaces de ir hacia adelante y hacer lo que sea necesario.

Los milagros suceden todos los días, y hay quienes a pesar de todos los pronósticos, se recuperan y cambian por completo debido a la experiencia.

Seguir con tu vida y reconstruirla significa cambiar tu vida a un estilo más saludable y ajustarte a las posibles nuevas limitaciones. También requiere que realices un inventario interno para que descubras qué es lo más importante para ti ahora, y permitirte ser conducido por la persona que te vas a convertir. Impactará cada área de tu vida en maneras sorprendentes, algunas fáciles y otras más desafiantes.

La muerte es el final de la vida. Morir, el período final de vivir. Muchas de las personas con enfermedades terminales eventualmente decidirán si dejan de luchar por vivir o darse por vencidos a pesar de todos sus esfuerzos. Aceptar la inminente muerte te permitirá una concienciación, bendición y tranquilidad en el proceso de muerte. Puedes morir con dignidad y paz, teniendo la oportunidad de finiquitar tu vida de la manera que consideres apropiada. Y si has perdido a alguien que amabas, puedes moverte suavemente a través de tu dolor. Extraordinarios momentos de perdón y sanación ocurren entre las personas al final de la vida.

Un paciente de 25 años me comentaba que haber sido diagnosticado con cáncer fue una de las mejores cosas que le pudo suceder. “Siento ahora más en estos cinco días después del diagnóstico que en 24 años atrás”, expresó.