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02 de Mar de 2021

Cultura

Entre la confusión y el pánico

Que la muralla china está en Latinoamérica o que Confucio inventó la confusión son, para los más indulgentes, afirmaciones provocadas po...

Que la muralla china está en Latinoamérica o que Confucio inventó la confusión son, para los más indulgentes, afirmaciones provocadas por el pánico escénico, para los más estrictos falta de cultura general o poco interés por cultivar la inteligencia y para los más extremistas puede llegar hasta ser sinónimo de posesión de un “cerebro muerto”. De cualquier manera, es indudable que pone en el tapete el mito aquel de que la mujer bella casi siempre es tonta.

Las respuestas de la candidata a Señorita Panamá Realmente Bella 2009, Giosué Cozzarelli, le dieron la vuelta al mundo. ¿Quién no ha oído hablar de un Confucio chino japonés muy antiguo que inventó la confusión? Pero no menos ingeniosa fue la respuesta de Joyce Jacobi en el concurso de belleza Reina Hispanoamericana en Sucre, Bolivia que ubicó la muralla china en América y como una de las nuevas maravillas del mundo.

Para Rosa María Britton, médico ginecóloga y quien fuera en los años 70 reina de la Calle del Medio en el Carnaval de Ocú, es un asunto más de falta de educación que de inteligencia. Pero también considera que hay una crisis de valores, se le da más importancia al cuerpo, la cara y el cabello que a cultivar el cerebro. “El dinero y la belleza son efímeros, lo único que dura es el cerebro”, dice esta especialista que aún a una edad madura conserva rastros de su belleza.

Gloria Young, activista y ex diputada, considera que al haber cambiado el contenido de los concursos de belleza en los últimos años – al igual que los formatos – “por darle importancia a la cultura, se proyecta la falta de cultura de muchas de las misses”. Pero también excusa a Giosué y Joyce argumentando que son solo una muestra de la variopinta sociedad panameña, constituida por “personas educadas, instruidas, cultas, carentes de conocimientos, con buenos y malos hábitos de lectura” y donde “hay una gran cantidad de personas que todos los días 'meten la pata'; pero como no están expuestas tan visiblemente al público, no se nota”, agrega.

Young cuestiona a las aspirantes a reinas de belleza señalando que “por lo general, una persona que participa en un concurso de belleza como los conocemos en nuestra región, no e s necesariamente muy segura de su fortaleza interior, de sus potencialidades, inteligencia y creatividad. Se expone públicamente porque piensa que su físico la puede llevar adelante en sus proyectos de vida. De esta forma, las misses representan, por lo general, la idea de lo vacuo, lo superficial, lo negligente en cuanto a metas profesionales se refiere y a querer salir adelante en esas metas”.

Coincidiendo con Gloria, Jazmín Panay, Señorita Panamá 1974, que quedó entre las 10 mujeres más hermosas del planeta en Manila y es hoy una exitosa empresaria, asegura que es una cuestión de falta de cultura general, “no tiene que ve con bonito ni feo, ni tiene que ver con sexo”, señala. Para ella, inculcar el hábito de la lectura en los niños tanto en el hogar como en la escuela, una voluntad real de parte del gobierno de mejorar la educación y que los padres asuman su parte en la responsabilidad de formar a los hijos, cambiarían esta situación.

Jazmín justifica los errores de las “misses” afirmando que el ser humano no tiene la obligación de saberlo todo. “No somos diosas, solo somos mujeres que alguien consideró bonitas, porque además la belleza es muy subjetiva. Considero que cuando una mujer sabe ser bella, también sabe aceptar sus limitaciones con humildad y sabe decir con elegancia y con una bella sonrisa 'esto no le sé pero me aseguraré de investigarlo' ", enfatiza.

Catya Vargas, coach certificada y productora independiente de concursos de belleza, opina que no se puede generalizar y asegurar que todas las candidatas a representantes de belleza son superficiales. “Nunca se elige a una candidata que no parezca inteligente”, sostiene. “Ellas se sienten muy presionadas y necesitan ayuda para poder manejar la presión y adquirir más seguridad”. De acuerdo con Catya, actualmente en Panamá, al igual que en Venezuela, se espera que la concursante tenga buen rostro, cuerpo y cabello o la posibilidad de lograrlo en 3 meses con dieta o ejercicios, y en los últimos cinco años se permiten cirugías como implantes, extensiones y blanqueo de dientes. “Lo que se ve en los concursos ya no es lo que Dios les dio”, concluye.

Kareen Farías, también productora de concursos de belleza, defiende enfáticamente a las aspirantes a reinas de belleza señalando que “es muy fácil calificar a la gente de 'metepata' si no estás en el escenario. No sólo es presión de grupo si no también no poder comer, vestirse adecuadamente, pararse bien, es pánico escénico. Es una transmisión en vivo ante miles de personas. Se saben las respuestas porque las estudian, se las aprenden de memoria, pero en el momento indicado se bloquean y lo que sale de su boca no las ayuda”. Kareen considera que lo que pasó con Giosué y Joyce debe servir de experiencia para que las participantes sean más persistentes en su preparación y en la adquisición de conocimientos de cultura general.

Los errores de las “misses” panameñas no son los únicos. Representantes de otras naciones también “metieron la pata” en este concurso. Para la española Melanie Mir por ejemplo Colón llegó a América hace apenas 29 años y la argentina María Celeste Carvallo dijo que el Paraná es el río más largo del mundo. Inteligentes o no, con preparación o sin ella, naturales o artificiales, sin duda los caballeros seguirán suspirando por ellas y las mujeres seguiremos muriendo de envidia.