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16 de Jan de 2021

Cultura

El camino de vuelta

A largo de sus más de 30 años de carrera musical, son muchos los personajes a los que Rubén Blades ha dado vida en sus canciones: Juan P...

A largo de sus más de 30 años de carrera musical, son muchos los personajes a los que Rubén Blades ha dado vida en sus canciones: Juan Pachanga, Juana Mayo, Pablo Pueblo, Ligia Elena, etc. Pero el que sin duda alguna ha calado más hondo dentro de la cultura popular latinoamericana es el de Pedro Navaja, aquel hombre que asechaba por las calles del viejo barrio con “el tumbao que tienen los guapos al caminar, las manos siempre en los bolsillos de su gabán, pa” que no sepan en cual de ellas lleva el puñal...”

Tanta sería la resonancia a nivel internacional de este personaje con diente de oro que el propio Gabriel García Márquez llegaría a lamentarse por no haberlo creado. El Nobel colombiano también se refirió a Blades como el “desconocido más popular que él conocía”, dado que la fama a nivel mundial de Pedro Navaja excedía a la de su creador. “Es una de las cosas más afortunadas que he escuchado. Muchas personas tienen referencias mías, pero siempre que encuentran que hay nuevas facetas como que les sorprende. Por supuesto, lo que García Márquez dijo me honra mucho”, manifestó Blades vía telefónica desde la ciudad de Los Angeles, días antes de su presentación en el Centro de Convenciones Figali, que tendrá lugar mañana por la noche.

Después de cinco años alejado de los escenarios debido a sus responsabilidades como encargado de la cartera de turismo, el autor de canciones como “Decisiones”, “Plástico”, “Patria”, “El padre Antonio y su monaguillo Andrés”, “Tiburón” y “Amor y control” retorna a los escenarios de Latinoamérica con la gira “Todos vuelven”, que marca su reunión con los Seis del Solar, agrupación con la que grabó álbumes como “Buscando América” y “Caminando”, entre otros.

Será una noche de clásicos, tal como adelantó Blades, quien dedica este esperado recital a “todas las madres y padres que han ayudado a crear una posibilidad que se llama Panamá”. Con la finalidad de ofrecer un concierto de carácter interactivo, desde hace aproximadamente ocho meses a los fanáticos de la música del panameño se les ha ofrecido la posibilidad de votar por aquellos temas que les gustaría escuchar durante la visita de “Todos vuelven” a su respectivos países, a través de la página www. rubenblades.com. “Básicamente, el repertorio son canciones que tienen que ver con los Seis del Solar, y algunas piezas que se remontan a mi época con Willie Colón. No tenemos tiempo para meter más temas, tomando en cuenta de que se trata de un show de dos horas de duración”, explicó el músico, que comenzó su carrera en el departamento de correos de la Fania Records en Nueva York.

El recital de mañana, en el que también estará participando la agrupación Calle 13, representará para Blades la oportunidad de volver de retomar el micrófono y las maracas frente al público panameño. Hasta el momento la gira ha recorrido los escenarios de países como Argentina, México, Perú, Estados Unidos y Puerto Rico.

Acerca de sus dos presentaciones en la llamada “isla del encanto” (con una tercera programada para febrero del 2010) el vocalista comentó que “en Puerto Rico siempre me han tenido un respeto muy especial”. “Es el lugar donde empecé mi carrera con el apoyo y el ejemplo de músicos puertorriqueños como Ismael Rivera, por ejemplo”, expresó el salsero, quien meses atrás lanzó su último disco, titulado “Cantares del subdesarrollo”, en la ínsula. Lo dedicó a tres destacados músicos boricuas: el compositor Catalino “Tite” Curet Alonso, el sonero Ismael Rivera y el percusionista Ray Baretto.

TIEMPO SUSPENDIDO

Después de cinco años de llevar las riendas de una entidad pública como lo es la Autoridad de Turismo de Panamá (antiguo Instituto Panameño de Turismo), al músico se la ha dificultado adaptarse nuevamente a la rutina de una gira internacional. “Lo que más trabajo te cuesta es recordar tus comidas y tus horarios. Al cuerpo le toma un tiempo acostumbrarse”, expresa el ex integrante de la Fania All Stars.

A pesar de que su último disco con los Seis del Solar lo grabó en los noventas, Blades afirma de que la experiencia de compartir nuevamente el escenario con los músicos de este colectivo todavía no le ha hecho sentir “el paso de los años”. Comenta que él no está “lleno de orificios” como otros artistas veteranos que recurren a la cirugía cosmética para hacer menos evidente el paso del tiempo, por lo que lo participar en una gira a sus 61 años no le afecta tanto como a otros. Aunque indica que cantar ante un público no “tiene que ver con la edad, tiene que ver con las condiciones”, sí reconoce que hoy en día debe “debe poner más atención” cuando se encuentra sobre el escenario.

El retorno a los proscenios no solo representa parte de un esfuerzo por intentar nivelar su vida personal, trastocada por varios años de ajetreo en la administración pública, sino que también tiene que ver con el hecho de que sus “finanzas se vieron muy afectadas” por su la interrupción de su carrera artística. Es por esta razón que, días atrás, el intérprete se reunió con representantes de la industria del cine y la música en Los Ángeles. Uno de los temas a discutir era la posibilidad de realizar una distribución física de “Cantares del subdesarrollo” a nivel internacional, ya que previamente el álbum había sido distribuido vía internet.

A pesar de los sacrificios personales y financieros que tuvo que realizar, el ex ministro asegura que no salió decepcionado de su experiencia política. Es más, está convencido de que “a través de un sistema en el que todo el mundo haga lo que tiene que hacer es posible resolver problemas comunes desde una administración pública”. “Lo que no estoy seguro es de los niveles de cooperación que van a existir para poder producir esos cambios y sostenerlos en el tiempo”, advierte, al tiempo que cierto grado de consternación se evidencia en su voz.

Para él, el hecho de involucrarse en política no es una cuestión de “capricho o ego”. Es por ello que, a pesar de sus aprehensiones, no descarta la posibilidad de retornar en un futuro a la administración gubernamental. Eso sí, subraya que no está dispuesto a involucrarse en nada que “no crea que vaya a resultar en algo positivo”. Considera que no existen contradicciones entre los ideales que plasma en sus canciones y la realidad de desempeñar un cargo público. Es más, opina que el hecho de ser un artista, condición que define como el “estadio más grande al que puede llevar el espíritu”, representa una ventaja al momento de desempeñar un cargo público, ya que puede aplicar su creatividad a la solución de problemas de carácter administrativo.

Entre los logros obtenidos durante sus años al frente de la Autoridad de Turismo de Panamá destaca la creación de un plan nacional de turismo y de una campaña publicitaria que alcanzó una difusión sin precedentes en el extranjero. “Salimos del hueco ése que es ATLAPA. Se hizo una licitación que nos ahorró un millón de dólares por año. Durante ese período Panamá registró el mejor crecimiento en materia turística que hemos tenido hasta ahora. Espero que al nuevo administrador le vaya aún mejor”, apunta.

DÍAS DE ESTUDIO, NOCHES DE CLUB

Además de su carrera artística, el otro interés de Blades en territorio californiano es su actual esposa, la cantante Luba Mason. “Mi musa siempre ha sido Panamá y lo será hasta el día en que muera. Y por supuesto enriquecida por las cosas que me encuentro en la ruta”, comenta el compositor haciendo referencia a sus dos amores: Panamá y la rubia de voz angelical.

Cuando no está involucrado en un proyecto musical o cinematográfico, al salsero le gusta leer, pintar o disputar una partida de dominó con sus amistades. “Tengo la fortuna de tener amigos con más de 40 años, que saben más que yo”, dice con regocijo. También encuentra placer en el simple hecho de caminar y observar.

A pesar de que señala que no le gusta “estar corriendo de un lugar a otro”, tampoco pareciera conformarse con una vida pasiva, en el tranquile disfrute de los logros alcanzados hasta ahora. Entre las cosas que le complacería conseguir en los próximos años están el finalizar su doctorado en sociología y abrir un club nocturno. Dado que no puede estar al mismo tiempo “en la misa y la procesión”, todavía no ha logrado conseguir los créditos que le hacen faltan, situación que espera resolver próximamente. En cuanto al club, comenta que le gustaría abrir uno en la ciudad de Nueva York. “Me parece que con el tiempo el artista que no tenga control sobre su medio de trabajo va a estar en problemas”, se lamenta, haciendo referencia a la evolución que ha experimentado el negocio de la música en los últimos años.

CRONISTA DE LA SALSA

El llamado creador de la salsa intelectual explica que su quehacer como compositor está orientado hacia la “crónica social”. Se esfuerza por que las letras de sus canciones se ajusten a la realidad de lo que está ocurriendo en la calle. Aclara que éste es el caso del tema “La Perla”, producto de una colaboración con el dúo Calle 13, y que fue reconocida recientemente con un Premio Grammy Latino. Si bien reconoce que su trabajo con este colectivo de música urbana representó un riesgo para alguien que le “dobla la edad” a René (uno de los vocalistas) la honestidad del trabajo y el hecho de que su letra se complementara al estilo de ellos fue lo que permitió que el proyecto no finalizara en un descalabro.

A Blades le disgusta la distinción que realiza el público entre la salsa intelectual y la bailable, como si esta última no tuviera el mismo valor. “Hay canciones que van dirigidas a los pies y otras que intentan documentar la realidad. Los dos clases son necesarias. La gente siempre anda diciendo “ay, esto no es salsa”. Es por eso que en mi último álbum retorné al argumento más básico”, apunta.

En cuanto su legado como compositor, deja el análisis del conjunto de su obra para las futuras generaciones. Indica que será el tiempo que tenga la última palabra acerca de la música creada por él y por otros compositores como Catalino “Tite” Curet Alonso, Francisco “Chico” Buarque y Bob Dylan.

Por el momento, Blades parece disfrutar de la experiencia acumulada a través de su paso por un mundo en el que, sin bien es cierto que se han suscitado cambios positivos en los últimos tiempos, todavía es más “fácil convencer a alguien de que vaya a la guerra que persuadirlo de que deje de fumar”.

A pocos segundos de que la conversación telefónica finalice, la voz del músico pareciera palpitar con el entusiasmo de tocar nuevamente en Panamá, “aquel lugar donde más deseas agradar, el sitio en el que empezaste, la tierra que te va a cubrir después...”

Sólo quedan unas horas antes del esperado rencuentro de Blades con el público istmeño, en lo que prometer ser una noche de clásicos salseros que, además de desencadenar la añoranza, podrán en movimiento pies y neuronas.