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22 de Jan de 2021

Cultura

Con el cine en la sangre

Cuando el cineasta David Lucio Martínez proyectó su cortometraje “Sangre es sangre” en Colombia, su tierra natal, fue invitado por produ...

Cuando el cineasta David Lucio Martínez proyectó su cortometraje “Sangre es sangre” en Colombia, su tierra natal, fue invitado por productores locales para realizar un proyecto allá. Decidido a no dejar pasar esta oportunidad, escribió un guión durante un fin de semana y se trasladó a la ciudad de Medellín, donde filmó durante cuatro días.

El resultado fue el cortometraje “A todo santo le llega su día”, un filme que resume las influencias que han marcado el estilo del joven realizador: el humor negro de Quentin Tarantino, la violencia exagerada de las cintas de Robert Rodríguez y la estética del Anime japonés. Para adaptar esta mezcolanza fílmica a la realidad latinoamericana, el cineasta, que se encuentra radicado en Panamá hace varios años, se valió de la fórmula utilizada por el mexicano Alfonso Cuarón en algunos de sus filmes.

De acuerdo con Martínez, “A todo santo le llega su día” rinde tributo a las películas “B” de los setentas. El corto, que fue estrenado recientemente en las salas de cine de la localidad, narra las andanzas de un trío de asesinos, encargados de silenciar a los críticos de la Iglesia Católica. Al igual que en las cintas de Tarantino, la narración está distribuida por capítulos. En cuanto a la cinematografía, Martínez la define como “muy paisajística, al mejor estilo del road movie latinoamericano”. Los ángulos de cámara utilizados evidencian la afición del director por el género del Anime.

“Dura 15 minutos y hay nueve muertos. Casi uno por escena”, comenta Martínez, para quien la violencia y el humor negro son dos elementos que están siempre presentes en el trabajo de los cineastas colombianos.

Martínez, quien ha rodado cortos tanto en Panamá como en Colombia, considera que el cine istmeño “todavía no ha encontrado una identidad cinematográfica ni audiovisual”. “Los panameños no entienden la importancia que tiene la industria cinematográfica como generadora de una identidad artística. Sacar algo aquí es triste, por que la gente no lo va ver”, se lamenta quien fue galardonado en la pasada edición del Festival Ícaro de Cine y Video en Centroamérica con los premios al mejor montaje y mejor producción “Sangre es Sangre”. Esta producción, de 24 minutos de duración, también fue premiada en el Festival de Cortometrajes Hayah 2009. La misma será proyectada en varios países de latinoamérica el próximo año, y tal vez en Europa y Asia.