19 de Ago de 2022

Cultura

Entre lo que pasó y lo que pasará

A lgo se muere en el alma cuando un amigo se va, cuando un amigo se va. Así reza la canción y así está mi alma después de haberme entera...

A lgo se muere en el alma cuando un amigo se va, cuando un amigo se va. Así reza la canción y así está mi alma después de haberme enterado de que el restaurante Sorrento de Campo Alegre ha cerrado sus puertas. Atrás quedan 20 años, casi lo mismo que llevo en Panamá, dando de comer a los panameños.

Allá nos encontrábamos algunos de los habituales solamente unidos por compartir el mismo gusto culinario, unos que si el pollo al horno, otros que si las pizzas, otros el filete y para algunos, las deliciosas pastas que antaño preparaba el fallecido Paulino y en estos últimos años sus herederos, Antonio y Giovana.

Definitivamente tengo que decirle adiós a los domingos de pasta casera y deliciosa, adiós al pollo al horno, adiós a las berenjenas encurtidas, a los pimentones asados, a las berenjenas al forno.

Por ahí dicen que es un descanso para buscar una nueva ubicación, quién quita que pronto volvamos a deleitarnos con esos exquisitos platos preparados de manera familiar y amigable para hacernos felices.

De la tristeza a las celebraciones, porque me cuentan que Expovino está a la vuelta de la esquina.

Para el mes de septiembre en Multicentro se va a celebrar la exposición más completa de los vinos que están representados en nuestro mercado. Asimismo, para octubre ya está calentando motores la feria del Wine Store.

Total que en dos meses tendremos la oportunidad de probar algunos productos de nueva introducción o volver a catar algunos vinos que inconscientemente habíamos dejado en el olvido.

Ya más cerca, el próximo mes, comienza el primer congreso panameño de cocina y aprovecho desde aquí para invitar a participar a todo el mundo porque va a estar muy bueno, al menos es lo que creo personalmente por las figuras que, modestia aparte, vamos a estar exponiendo diversos temas y diversas maneras de ver la gastronomía.

En mi caso, dicen algunos de los organizadores que represento a la vieja escuela, que insulto a mis solo 45 años, pero ni modo, con cariño es un halago.

Quizás es por llevar 19 años bregando por la gastronomía local intentando siempre hacer de todo y para todos, o tal vez es porque he formado gente que ahora dirigen cocinas en restaurantes de la localidad, o quizás irremediablemente es que me hago viejo y ya cuento batallitas como cuando el hermano de Paulino (Tonino) me hablaba de la paciencia y de tomármelo con calma que no había prisa, que el éxito llegaba solamente con trabajo.

No sé, francamente me siento viejo solo cuando me levanto en la mañana y me cruje todo o cuando en la noche me voy durmiendo por todos lados.

La juventud en este oficio está difícil de medir, si es cierto que me he mantenido clásico pero es que la modernidad es de raciones chicas y yo no puedo soportar que nadie se vaya de casa con hambre, ya me regaña todo el mundo con lo del tamaño, pero es odioso irse de un restaurante con hambre y para mí más vale que sobre que no falte.

Quizás es por eso que soy viejo o por las canas que cargo o simplemente porque tengo más años que todos ellos, lo cual significa que la cocina panameña está de buenas porque los chef son jóvenes y eso quiere decir futuro y promesa de mejoramiento.

¡Buen provecho!