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03 de Jun de 2020

Cultura

La feminización del vino

Mayor capacidad creativa, más sensibilidad y una gran agudeza de los sentidos, especialmente los del olfato y el gusto, han hecho que la...

Mayor capacidad creativa, más sensibilidad y una gran agudeza de los sentidos, especialmente los del olfato y el gusto, han hecho que la mujer haya podido incursionar exitosamente en un mundo, hasta hace unos veinte años, de exclusivo dominio varonil.

‘Hace unos 20 años no había enólogas o si acaso había una’, dice Paulina Anex dit Chehaud joven enóloga chilena de Concha y Toro, quien visitó Panamá durante la reciente feria ‘Panamá Gastronómica’. ‘Era un mundo tradicionalmente para hombres porque el mundo agrario, que es el mundo del vino, es fundamentalmente machista. En el campo las mujeres cuidan a los hijos y atienden la casa’, dice esta profesional de voz y ademanes delicados, que a sus 36 años tiene ya 10 de haber empezado a trabajar con una de las más grandes y famosas bodegas chilenas.

Paulina estudió agronomía y al momento de tomar la especialización se decidió por la ciencia de elaboración de los vinos, graduándose como ingeniera agrónoma enóloga. Empezó a trabajar con Concha y Toro en la producción de uno de los vinos estrella de esta bodega: Don Melchor. Pero después de una corta experiencia como enóloga asistente se inclinó por la comercialización del producto para aprovechar mejor su ‘alma de maestra y todo lo que sé sobre vino que quiero transmitir’, sostiene.

Pese a ser apenas el mediodía, ya hay mucha gente circulando por las instalaciones del Centro de Convenciones Vasco Nuñez del Hotel Panamá, donde dentro de una horas será inaugurada la feria Panamá Gastronómica y degustando los distintos productos que se ofrecen en los stands. Paulina no cesa de servir en pequeñas copas de plástico pequeñas porciones de vino que entrega a quienes lo soliciten. Se resiste a que se le tome una foto sirviendo vino. ‘Sin una copa de vidrio no se verá bien’, advierte.

Después de permanecer un año en Chile se trasladó a Costa Rica, siempre con Concha y Toro, para enfrentar el reto de ‘dar a conocer lo que es el vino en un país donde no hay una cultura del mismo’, cuenta Paulina. ‘En Centroamérica no hay viñedos, es una cultura lejana y lo que hago es tratar de acercarle el vino a la gente, eso es lo más bonito de mi trabajo’, asegura. Lo más frustrante para esta experta es que pese al esfuerzo ‘a veces te encuentras con personas que ven el vino como cualquier bebida y lo tratan sin respeto. Para mí el vino significa algo, mueve a respeto, es para disfrutarlo’, dice con una pasión que contagia.

Ante la creencia popularmente extendida acerca de que las personas que trabajan con vinos, como los sommelier, los catadores y los enólogos, toman más vino que nadie, Paulina sonríe y acepta que definitivamente tiene que estar probando vinos permanentemente. ‘No puedes ser enóloga si no pruebas los vinos’, aclara. ‘Esto no quiere decir que vas a estar borracha siempre, hay una diferencia entre degustar un vino y tomarlo’, explica.

‘¿Degusto mucho vino? Si. ¿Tomo vino con comidas especiales y en ocasiones que lo ameriten? Si. ¿En mi casa siempre encuentras vino? Si, pero no todos los días tomamos vino’, explica enfáticamente esta mujer madre de tres hijos, Ignacio, Renata y Ema, quienes fueron el principal motivo por el cual decantó su profesión hacia la comercialización del vino, menos exigente que la producción.

Mientras que en esta última hay una época de actividad vertiginosa que va aproximadamente de febrero a junio, coincidiendo con la vendimia, en la otra, la de comercialización menos demandante, hay más espacio para compartir con la familia y el desarrollo personal.

En base a la investigación y actualización permanente, el trabajo de Paulina consiste fundamentalmente en promover las diferentes líneas de vino que se producen en Concha y Toro, brindando apoyo a nivel de distribuidores, restaurantes, hoteles y catas dirigidas para el consumidor. ‘Hay vinos que se venden solos, que no necesitan enólogos’, señala la experta. ‘Hay otros en cambio que requieren una labor más específica de parte del enólogo quien a través de sus conocimientos técnicos hace más receptivo el proceso de aceptación de un vino’, explica.

Paulina no quiso hablar de vinos preferidos si no más bien de uvas favoritas. Para ella el mejor entre los blancos es el de sauvignon blanc por lo liviano, fácil de tomar y por su versatilidad. Mientras que entre los tintos prefiere el de pinot noir procedente de cualquier país. ‘Eso es lo que me gusta del vino: siempre puede sorprenderte. Y eso es lo que te mantiene entretenida’, finaliza Paulina.