Temas Especiales

18 de Apr de 2021

Cultura

‘Mis fanáticos no me dejan cambiar’

En una mesa colocada frente a la entrada del salón, la luz de las lámparas se descompone al sumergirse en el agua de las jarras que espe...

En una mesa colocada frente a la entrada del salón, la luz de las lámparas se descompone al sumergirse en el agua de las jarras que esperan a los artistas. Al ser reflejada por los cubos de hielo se produce una transpiración de destellos sobre el cristal. ‘¿Qué esperan de la presentación del viernes?’, pregunta un periodista minutos después, dando inicio así a la conferencia de prensa que precedió al concierto que Lourdes Robles y Juan Bau ofrecieron en ATLAPA días atrás. ‘Un desastre’, dice el veterano artista español como queriendo romper el hielo, suscitando las risas de los asistentes.

El buen humor exhibido por Bau desaparece rápidamente cuando otra periodista inquiere acerca del propósito de los artistas de la vieja guardia que siempre pasan por estas latitudes, que si sólo lo hacen para recoger algo de dinero. ‘No estamos recogiendo nada que no hayamos sembrado antes y que no forme parte de la cultura mundial. Yo no me he quedado en los setentas. De entonces para acá son 26 discos los que he sacado’, responde con aplomo el vocalista originario de la localidad de Valencia, España, dando a entender que su carrera artística no se encuentra extinta o anquilosada.

Una vez que ya ha dado a entender su punto de vista, vuelve a sonreír para las cámaras, interrumpiendo la adusta línea de su rostro. Califica como una ‘suerte’ el hecho de que en Latinoamérica ‘las canciones se heredan y se pasan de generación en generación’, lo cual es una de las razones para que su música todavía sea escuchada en países como Panamá.

Siguiendo el entramado de las innumerables memorias que ha acumulado a lo largo de más de 41 años de carrera, Bau sitúa su primera visita al Istmo en el año de 1974. Luego de retornar después en una docena de oportunidades, Bau ‘dejó de venir por casi 20 años’. En el 2003 pisó nuevamente los escenarios locales en ocasión de un espectáculo llamado ‘Sólo para enamorados’. El año pasado se presentó junto a la artista puertorriqueña Lourdes Robles en el Teatro Anayansi de ATLAPA, sala en la cantó nuevamente el viernes pasado en el marco del recital ‘Tres grandes románticos en concierto’, organizado por la Fundación Pro Bienestar de las personas afectadas por el VIH/SIDA (PROBIDSIDA).

Una de las cosas que siempre le hacen regresar a tierras istmeñas es ‘el carácter del panameño a la hora de brindar lo que siente en el patio de butaca... el hecho de que te piropeen y te agradezcan en cada canción’. ‘Si el público no se comportara así con nosotros no seríamos capaces de salir al escenario por el miedo y la responsabilidad que uno siente antes de cada ‘show’’, revela el intérprete de 62 años.

BALADISTA PRECOZ

En sus andanzas por la geografía panameña ha tenido oportunidad de conocer la provincia de Chiriquí, donde ofreció un concierto el año pasado que fue organizado por Isaac Calidonio, una joven promesa de la canción panameña. Acerca del talento del incipiente artista chiricano, Bau puntualiza que le gusta su voz, pero que todavía tiene que aprender a dominarla.

Al igual que este vocalista de 18 años, Bau empezó a cantar a temprana edad. A los 12 años entonó sus primeras canciones y empezó a tocar la guitarra. Como buen fanático de Elvis, se hizo roquero. Recuerda que durante las mañanas solía ayudar a su padre en su taller de artesanía. Las tardes las dedicaba exclusivamente a la música, a ensayar con ‘Los Pikes’, agrupación que fundó junto a algunos muchachos de su edad. Los domingos eran para tocar y cantar. Su progenitor lo dejaba trabajar sólo hasta el mediodía, ya que pronto se percató de que su hijo ganaba más dinero tocando de lo que el era capaz de juntar en un mes de trabajo.

En casa lo conocían con el apodo de ‘Juanjo’, diminutivo de Juan José. Cual sería su sorpresa cuando, durante una diligencia en el registro civil, descubre que su segundo nombre es en realidad Bautista. Es por esta razón que Daniel Gascó, uno de sus representantes, lo bautizó con el nombre artístico de ‘Juan Bau’.

Su debut tras el micrófono fue en el año 1969 y su primer disco lo grabó en los años setentas. El reconocimiento a nivel internacional le llegaría con el álbum ‘La estrella de david’ (1973). La homónima canción se convertiría en el primero de una serie éxitos, entre los que destacan temas como ‘Fantasía’, ‘Natacha y yo’ y ‘Dama del amanecer’, entre otras.

ROMANTICISMO INVARIABLE

Algunas de estas canciones están incluidas en una antología que el artista lanzó el año pasado. Para él estos recorridos a través de sus memorias y discografía no resultan nada nuevo, puesto que es algo que hace cada vez que sube a un proscenio.

En un esfuerzo por variar un poco el repertorio que ofrece a su público, en 1994 Bau grabó el álbum ‘Lluvia de estrellas’ junto a un grupo que profesaba la ‘techno- balada’. La tentativa no fue acogida con entusiasmo por sus seguidores. ‘Mis fans no me dejan cambiar. Todos los artistas siempre quieren evolucionar, pero los cambios mi público no los quiere. Yo no me podré salir jamás de esta línea’, expresa al tiempo que entorna su pardos ojos arrugando la piel alrededor de los mismos.

Hoy en día, Bau se considera afortunado de poder ofrecerle a su fanaticada lo que quiere, aunque esto signifique encasillarse irremediablemente. Aún así, afirma que no vive en el pasado, sino ‘totalmente’ en el presente, tal como lo evidencia la ropa que lleva puesta durante esta entrevista: camisa ajustada al cuerpo de rayas blancas y celestes, con una abertura en el pecho, y jeans. Atrás quedó la frondosa melena y las camisas con estampados psicodélicos, propia de los setentas, un ‘look’ que, según el cantautor influyó en la moda de su país.

En la actualidad, el intérprete que le ha dado voz a temas de compositores de la talla de José Luis Perales, Alejandro Jaén, Pablo Herrero, José Luis Armenteros, se encuentra trabajando en un disco de duetos. En esta producción colaborarán Lourdes Robles, la peruana Eva Ayllón y tres vocalistas más. El álbum todavía no tiene fecha de lanzamiento.

Acerca de la industria discográfica de hoy en día señala que la misma se ha ‘vuelto avara, quiere ganar mucho’ en la menor cantidad de tiempo posible, situación que produce ‘artistas kleneex’, que consiguen un éxito para luego ser desechados si su segundo tema no tiene una acogida semejante. ‘Nosotros tuvimos la suerte de entrar en una cadena discográfica en la cual había un catálogo que perduraba por muchos años. Eso se acabó’, lamenta el artista que ha recorrido los escenarios de España, América Latina, Bulgaria, Japón, etc.

Hoy en día, Bau encuentra inspiración en la vida que comparte junto a Mariví, su segunda esposa, en un casa de campo en Valencia. ‘A veces el silencio es demasiado ruidoso, pero hace falta para reflexionar, para recargar baterías después de una gira’. En cuanto a un posible retiro de los escenarios, no es algo que vislumbre en un futuro cercano o por lo menos no ‘hasta el día en que realmente no pueda llevar un concierto durante dos horas’. Por el momento continuará siendo aquel ‘baladista nato, con canciones de un romanticismo puro’ que aluden a ‘los sentimientos y a las pequeñas cosas de la vida’, aquel cantante con ‘voz de acero’ al que miles de personas le deben muchos momentos de amor y, sobre todo, consuelo durante aquellas horas en que el corazón se extravía.