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13 de Apr de 2021

Cultura

y diretes

El cotilleo, el chismorreo, el bochinche, las noticias corrían como la pólvora de boca en boca y a nadie parecía preocuparle si eran cie...

El cotilleo, el chismorreo, el bochinche, las noticias corrían como la pólvora de boca en boca y a nadie parecía preocuparle si eran ciertas o falsas. El pasatiempo favorito de las viejas en el pueblo de mi infancia: quien vino, quien se fue, donde anda el otro, lo que hizo aquel y lo que le contestó la otra. Pero eso eran entretenimientos de viejas y no podía extrapolarse a todo un país. Yo creía que una noticia debía ser contrastada, debían ser revisadas e investigadas las fuentes antes de lanzarla. Y si por casualidad se demuestra más tarde que la noticia es falsa, o que ha habido un error, la hidalguía y el buen hacer exigen entonar un mea culpa inmediato y unas disculpas públicas a aquellos que hayan sido afectados por la misma.

Algo raro está pasando en Panamá, y lo peor es que la ciudadanía estamos perplejos y ya no sabemos a quien creer. Por que ante el temor a un posible gobierno impositivo, deberíamos tener el refugio de unos medios de comunicación y de una sociedad civil que por lo menos nos informaran con veracidad y puntualidad con los hechos reales. Pero los últimos acontecimientos me están haciendo dudar de este hecho.

Señores de la sociedad civil, si ustedes anunciaron y acusaron a los estamentos correspondientes de haber hecho desaparecer a alguien y ahora ese alguien aparece vivito y coleando, porque no estaba muerto, que estaba de parranda, o trabajando, o en su casa, ajeno a todo este lío mediático tejido en torno a su persona, pues bajen las orejitas y acepten que se equivocaron. No perderán credibilidad, al contrario, ese gesto restituirá su credibilidad dañada. Si esa persona estaba retenida contra su voluntad investíguenlo de verdad y hagan su correspondiente denuncia, y entonces habrá que tomar las medidas correspondientes contra sus secuestradores.

Señores periodistas, una parte importante de su trabajo es la investigación certera de las noticias y las declaraciones que llegan a sus redacciones, no sólo hay que lanzar el dato, hay que confirmar que es cierto, y si no se puede confirmar, por lo menos hay que ofrecerlo como dudoso, para que los que lo vean, lean o escuchen puedan sacar sus propias conclusiones.

Señores del gobierno, ¿en qué tipo de pajaritos preñados están pensando? Una persona desaparece durante casi cuarenta días, eso amerita una investigación real por parte de los estamentos policiales, si ustedes no han tenido nada que ver, esa persona pudo haber estado secuestrada. No basta con presentarla en los medios, ustedes son responsables de explicarnos a todos qué le pasó. Porque mañana puedo ser yo, o mi vecino, el que desaparezca sin dejar rastro y eso da miedo pensarlo.

El daño que se está haciendo a toda la ciudadanía con este tejemaneje de dimes y diretes, donde aún no se ha oído más que un cruce de acusaciones entre unos y otros, es irreversible y afecta la credibilidad de todos, gobierno, oposición y periodistas. ¿Comisiones independientes? No sé si creérmelo. ¿Recompensa ofrecida por el partido en el poder? Permítanme que me ría porque ya no sé si me creeré lo que diga el que se la gane. Ese es el problema, que muchas personas en este país ya no nos creemos nada. Y algo tienen que hacer. Lo que sea. Pero que sea cierto que investigan y que sea cierto y creíble lo que concluyan, porque de otro modo sí vamos a comenzar a vivir en un lugar donde los comadreos y los bochinches sustituirán a la verdad prístina. Los ciudadanos no nos merecemos esa zozobra.