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03 de Jun de 2020

Cultura

Precisión, ante todo

Al ver la hora, se transportará a la cabina del piloto de un avión. Y es que, desde sus inicios, Breitling no ha ocultado la pasión que ...

Al ver la hora, se transportará a la cabina del piloto de un avión. Y es que, desde sus inicios, Breitling no ha ocultado la pasión que siente por la aviación. Es más, gran parte de los modelos que ha ofrecido a su clientela en sus 125 años de existencia ha estado ligada a su historia y avances tecnológicos.

Durante la inauguración oficial de La Hora, Alta relojería, tuvimos la oportunidad de conversar con Mauricio Díaz y Pablo De Cárdenas, vicepresidentes de Breitling.

Tanto la familia Breitling como la familia Sneider, únicas que han manejado la fábrica, siempre estuvieron relacionadas de alguna manera con la aviación. Y la pasión fue tal, que la fábrica en sus inicios fue la suplidora de los relojes para todas las grandes fábricas de aviones. Y la fiebre continúa. Actualmente, la familia Sneider es propietaria de su propio escuadrón de aviones, unos 45. Se trata de la única flota que pertenece a un particular y no a una nación.

Es por esto, que John Travolta, quien además de su carrera de actor es conocido como un piloto de aviones con licencia comercial, se ha convertido en figura de la marca, al ser amigo personal de los Sneider.

Breitling es hoy en día el reloj oficial de todos los equipos aéreos alrededor del mundo e, incluso, ha creado el modelo Emergency que cuenta con un transmisor que es capaz de emitir señales de emergencia y cuenta con la tecnología de las cajas negras de los aviones.

PRECISIÓN ANTE TODO

Cuenta De Cárdenas que ‘Breitling fue el primero en establecer el cronógrafo como se conoce el día de hoy, con pulsadores independientes ubicados en las horas 2 y 4’. Pero el afán por innovar no se ha perdido ningún momento en sus 125 años de historia.

Una regla de cálculo que ayudaba a los pilotos fue incluida en los relojes para ayudar a los pilotos en momentos que no existían calculadoras. Estos modelos pueden obtenerse en la actualidad como parte de ediciones limitadas.

Lo cierto es que ‘Breitling ha cambiado las reglas del juego en cuanto a fabricación de relojes’, afirma Mauricio Díaz. Prueba de esto es que el cien por ciento de la producción es totalmente certificada por el Control oficial suizo COSC, un laboratorio privado suizo encargado de hacer pruebas para establecer la calidad de los relojes fabricados en Suiza, en aras de mantener estándares de calidad ligados a la imagen relojera suiza.

‘El nivel de tecnología al que hemos llegado se debe a que somos una fábrica pequeña, no manufacturamos cantidades grandes. Además, Breitling es una de las pocas marcas que sigue estando en manos familiares, lo que representa control en las decisiones sobre todo en cuanto a calidad’, asegura Díaz.

La marca se ha convertido en especialista del cronógrafo mecánico. Pero también en la electrónica se han destacado enormemente.

‘Los relojes de cuarzo son los relojes más perfectos. Para obtener la certificación COSC, un reloj de cuarzo no puede perder más de 150 segundos al año. En estudios se descubrió que se altera la velocidad del reloj por efectos de la temperatura. Y se ha desarrollado un sistema de termo compensación que hace que Breitling solo pierda 15 segundos al año’, indica Díaz.

Relojes que antes tenían 2 mil componentes tienen ahora 4,500 y todos ellos son elaborados por especialistas, algunos de ellos fuera de la fábrica. ‘Lo que queremos es contar con los mejores componentes, aunque no los hagamos nosotros. Le dejamos ese trabajo a especialistas, por eso podemos llegar a tener todas las certificaciones’, asegura.

Los relojes Breitling pueden alcanzar precios de más de cien mil dólares, dependiendo del modelo y sus especificaciones.

Consultamos a Díaz sobre la cuota de mercado que ocuparía Latinoamérica, a lo que nos responde que ‘a nivel mundial representa poco, porque no estamos en todos los países, somos muy selectivos en cuanto a qué país entrar. Actualmente, estamos en Brasil, Argentina, Perú, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica y Guatemala. ‘El mercado es pequeño pero muy importante por las piezas que se venden, no necesariamente quienes viven en estos países, sino también por quienes viajan allí. La gente que viaja es conocedora de marcas’, concluye.