25 de Feb de 2020

Cultura

Nuestros cuerpos no son libres

Opal Palmer Adisa, es una escritora, artista y profesora jamaicana, distinguida con numerosos premios literarios y editora del ’Caribbe...

Opal Palmer Adisa, es una escritora, artista y profesora jamaicana, distinguida con numerosos premios literarios y editora del ’Caribbean Writer’. Facetas conversó con ella sobre la literatura erótica caribeña.

’CARIBBEAN EROTIC’ ES UNA ANTOLOGÍA MUY ORIGINAL. LA PRIMERA, SI NO ME EQUIVOCO, EN LA REGIÓN. ¿CÓMO LLEGASTE A ESTA IDEA?

Hace poco mi coeditora me ha recordado sobre el origen de la antología. En 2003 Donna Aza y yo estábamos en la conferencia de CSA en Belice. Allí había mucha discusión sobre literatura caribeña, sobre mi obra, especialmente, mi novela ’It Begins With Tears’, y sus eróticas escenas. Analizamos los textos caribeños que habíamos leído y realizamos que este elemento había sido reducido en muchos de los textos. Al final de la conferencia, en un mini-bus con otras mujeres escritoras del Caribe en dirección a las antiguas ruinas mayas de Xunantunich (Señora de la Piedra) en la frontera con Guatemala, el tema resurgió de nuevo. Discutimos sobre el abandono de la sexualidad en la música y en otras formas de la cultura popular y su llamativa ausencia en la literatura. Por lo tanto, decidimos que podríamos hacer juntas una antología erótica de la literatura del Caribe. Yo creo que la primera idea era incluir solo mujeres, pero al ir afilando nuestra idea, pensando en el aspecto espiritual planteado en el ensayo de Audre Lorde, decidimos incluir a los hombres, ampliarlo más allá del Caribe anglófono y ver las diferentes prácticas sexuales.

¿PODRÍAS RESUMIR LO ERÓTICO EN EL CARIBE? ¿HAY ALGO QUE PODRÍA LLAMARSE EL ’CARIBE ERÓTICO’? ¿ES UNA NUEVA IDENTIDAD?

Lo erótico o el erotismo en el Caribe no es nuevo. Sí, esta antología es la primera en su género en la región, pero el Caribe siempre ha sido siempre erótico en sus gestos, música y danza. Esta antología le ha dado un contexto, un marco a lo que ya existe. Abre un espacio tanto a los artistas como a las personas caribeñas en general para nombrar y celebrar su vida y sus deseos eróticos. Abre espacios para el diálogo y la exploración.

EN TU INTRODUCCIÓN AFIRMAS QUE CIERTAS FORMAS DE INDOCTRINACIÓN RELIGIOSA Y COLONIAL TENÍAN COMO OBJETIVO DOMINAR EL CUERPO ERÓTICO AFRICANO AL INCULCARSE, DE ACUERDO AL PROTESTANTISMO EUROPEO, LA OPOSICIÓN ENTRE LO PROFANO Y LO SAGRADO. ¿CREES QUE CON EL CATOLICISMO PUDO SER DE OTRA MANERA?

Mi opinión es que las religiones europeas judeo-cristianas, no importa su denominación, tienen una creencia retorcida de la sexualidad, del cuerpo como sagrado y deseable. Esto es particularmente cierto en el catolicismo que prohibe el matrimonio a los sacerdotes y monjas, y que ha resultado o contribuido, como se ha demostrado posteriormente, en muchas perversiones sexuales. No pienso que católicos eran diferentes a otros practicantes europeos, pero esta creencia religiosa unida a la esclavitud del cuerpo africano ha llevado a todo tipo de distorsiones, miedos y disyunciones. Que por más de 400 años a los negros no les ha pertenecido sus propios cuerpos, que el esclavista pudo e hizo con éste lo que quería, ha llevado a serias alienaciones de nuestros cuerpos. Nuestros cuerpos no son libres. Tenemos todavía que redescubrirlos. Nuestras prácticas sexuales no son libres y tenemos que reaprender y repensar la sexualidad y el erotismo.

LA HOMOFOBIA EN EL CARIBE ES MUY CONOCIDA. ¿CÓMO LA EXPLICAS?

Hay muchas teorías sobre la homofobia en el Caribe. Pero una que puede tener más mérito es la que la relaciona con la latente memoria de violaciones pasadas. Mientras escribíamos y discutíamos sobre las violaciones a las mujeres esclavas, silenciábamos la violación de los hombres esclavizados que tal vez hayan sido más comunes de lo que podíamos imaginar. En todo caso, esto una teoría y, de hecho, es irritante y alarmante cómo en el siglo veintiuno somos todavía tan opresivos con respecto a las diferencias. Esto me causa miedo. ’Caribbean Erotic’ incluye contribuciones eróticas lesbianas y homosexuales. Allí hay miembros de la comunidad y mi coeditora y yo los apoyamos. Nosotras sentimos que eso era un imperativo y era necesario tomar posición en solidaridad con nuestros hermanos y hermanas homosexuales. No hay tantas piezas como nos hubiese gustado, pero no recibimos muchas de este grupo de escritores caribeños, a pesar que sabemos que hay un buen número de ellos.

TU HERMOSA NARRACIÓN ’EL LENGUAJE DE TOCAR’ SE DESARROLLA EN ÁFRICA, ACCRA. ¿PUEDE AFIRMARSE QUE JUANITA RETORNA A SÍ MISMA CUANDO DESCUBRE EL PLACER DE TOCAR?

De hecho, absolutamente, Juanita no solo se descubre a ella misma, sino también su relación con ese lugar y con los otros a través de esos contactos con el tacto. El tacto es precursor de lo erótico. Yo no creo que se pueda experimentar lo erótico y el placer propio hasta que no se pueda ser capaz y permitir de tocarse a uno mismo. Pero sí, Juanita se descubre a la vez como casa y en casa (Africa, la tierra madre) al ser tocada por la pareja, la mujer y el hombre. Y a través de esta ambigüedad ya sea sexual o de otro carácter, ella se despierta al ser tocada, corporal y espiritualmente. Este es uno de mis objetivos al editar esta antología con la esperanza de que la gente del Caribe sea más honesta y abierta sobre su sexualidad, que ahonde y explore sobre lo que es el verdadero placer. Me gusta que nuestra cultura sea íntima – siempre estamos juntos y tocándonos uno al otro.