- 20/01/2026 00:00
La deuda pública de Panamá registró un incremento de 14.5 % durante la administración del presidente José Raúl Mulino, al pasar de $51,812.8 millones en junio de 2024, cuando aún gobernaba Laurentino Cortizo, a $59,349.3 millones al 31 de diciembre de 2025, de acuerdo con cifras oficiales.
El aumento representa un crecimiento absoluto de $7,536.5 millones en un periodo marcado por presiones fiscales heredadas, mayores necesidades de financiamiento y un entorno económico que exigió mantener el gasto público para sostener la actividad económica y cumplir compromisos del Estado.
En términos promedio, la deuda pública aumentó alrededor de $418.7 millones mensuales entre julio de 2024 y diciembre de 2025.
En su discurso del 2 de enero de 2026, el presidente José Raúl Mulino sostuvo que el aumento de la deuda pública responde, en gran medida, a compromisos heredados. Según explicó, entre diciembre de 2019 y diciembre de 2024 la deuda creció en $22,718 millones, un alza de 73 %, sin que se ejecutaran obras que justificaran ese endeudamiento.
Indicó que, al inicio de su gestión, el Estado tuvo que financiar más de $800 millones en cuentas vencidas de administraciones anteriores y asumir un mayor costo financiero, ya que el pago anual de intereses se duplicó, al pasar de $1,264 millones a $2,519 millones.
Mulino advirtió que esta situación puso en riesgo la calificación crediticia del país, aunque destacó que su gobierno logró reducir el déficit fiscal, mantener el grado de inversión y mejorar el riesgo país mediante una gestión activa de la deuda.
Incluso, el mandatario estimó que la deuda pública al cierre de 2025 alcanzaría los $59,368 millones, cifra que —según dijo— “se explica por lo heredado, lo no informado y los aportes a la Caja de Seguro Social”.
Al 31 de diciembre de 2025, la deuda pública de Panamá cerró con un total de $59,349.3 millones, lo que representa un incremento interanual de 10.4 % frente al saldo registrado al 31 de diciembre de 2024, cuando se ubicó en $53,736.7 millones, de acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
La deuda externa se situó en $48,680.7 millones (82.02 %), mientras que la deuda interna ascendió a $10,668.5 millones (17.98 %).
En cuanto a la composición, la deuda externa continúa representando la mayor proporción del endeudamiento público, con un saldo de $48,680 millones y un costo promedio de 5.02 %, mientras que la deuda interna asciende a $10,668 millones, con un costo ligeramente menor de 4.75 %. Esta diferencia refleja, en parte, las condiciones del mercado internacional y el mayor peso de las emisiones de bonos globales dentro del portafolio de deuda.
El incremento del saldo refleja un mayor uso de financiamiento durante el año, en un contexto marcado por necesidades fiscales, el refinanciamiento de obligaciones y un entorno financiero internacional más favorable hacia finales del periodo.
Según el informe oficial de la Dirección de Financiamiento Público, la variación interanual estuvo impulsada principalmente por nuevos desembolsos externos, emisiones de instrumentos internos y efectos cambiarios, factores que fueron parcialmente compensados por las amortizaciones realizadas durante el año.
Más allá del crecimiento del saldo, el informe del MEF muestra que el costo promedio ponderado de la deuda pública se ubicó en 4.97 % al cierre de diciembre de 2025, una tasa que refleja el costo efectivo del financiamiento contratado por el Estado. Este indicador es clave para evaluar la sostenibilidad del endeudamiento, ya que incide directamente en el pago de intereses y en la presión sobre las finanzas públicas.
Del total de la deuda, la mayor parte se concentra en instrumentos con tasas de interés de entre 3 % y 6 %, que suman más de $55,000 millones del saldo total. En contraste, los compromisos con tasas superiores al 6 % representan poco más de $3,200 millones, mientras que la deuda con tasas menores al 3 % es marginal. Esta estructura sugiere que el país ha privilegiado financiamientos a tasas intermedias, en un contexto de normalización de las condiciones financieras internacionales.
En términos promedio, el aumento del saldo de la deuda equivale a unos $467.7 millones mensuales o $15.4 millones por día, aunque el comportamiento fue desigual a lo largo del año, con picos de financiamiento asociados a emisiones y préstamos específicos.
Durante 2025, el comportamiento de la deuda pública estuvo alineado con la estrategia del Gobierno de asegurar liquidez para cubrir compromisos presupuestarios y atender proyectos prioritarios, al tiempo que se buscó mejorar el perfil de vencimientos y aprovechar condiciones de mercado más favorables en el último tramo del año.
El informe del MEF detalla que solo en diciembre de 2025 el saldo de la deuda aumentó 0.7 % respecto a noviembre, equivalente a $444.7 millones, debido principalmente a desembolsos provenientes de financiamiento multilateral y banca comercial. Entre las operaciones más relevantes figuran un préstamo con SMBC en yenes (JPY) por $483.5 millones, otro con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por $350 millones y una Nota del Tesoro por $266.0 millones, con vencimiento en 2030 y cupón de 5.0 %.
En términos de composición, la deuda externa mantuvo un peso significativo dentro del portafolio total, seguida por la deuda interna, principalmente en forma de notas y letras del Tesoro. Este patrón es consistente con la tendencia observada en los últimos años, en la que el Gobierno ha combinado financiamiento local e internacional para cubrir sus necesidades fiscales.
Uno de los elementos destacados del cierre de 2025 fue la mejora en el desempeño de los títulos de deuda panameños en los mercados internacionales. De acuerdo con el MEF, los precios de los bonos globales de Panamá aumentaron en diciembre, mientras que los rendimientos promedio disminuyeron en alrededor de 13 puntos básicos, reflejando una mayor demanda por estos instrumentos.
Este comportamiento estuvo acompañado por una reducción en los indicadores de riesgo país. El EMBIG de Panamá, que mide el diferencial de los bonos soberanos frente a los títulos del Tesoro de Estados Unidos, mostró una contracción hacia el cierre de 2025, lo que sugiere una percepción más favorable de los inversionistas sobre la capacidad crediticia del país, pese al aumento interanual del saldo de la deuda pública.
Pese a que el endeudamiento creció 10.4 % interanual, el comportamiento del EMBIG indica que el mercado valoró otros factores, como la capacidad histórica de pago del país, el acceso continuo a los mercados internacionales, una estructura de deuda con plazos largos y el respaldo de organismos multilaterales.
La evolución positiva de estos indicadores coincidió con un entorno externo más benigno, marcado por expectativas de menores tasas de interés internacionales y una mayor estabilidad en los mercados financieros globales, factores que influyeron en el costo de financiamiento del país.
Los bonos globales constituyen el principal componente del portafolio, con un saldo superior a $32,281 millones y un costo promedio de 5.27 %, seguidos por los créditos con organismos multilaterales, que alcanzan $9,721 millones con una tasa promedio de 5.47 %. Esta combinación evidencia una estrategia que mezcla financiamiento de mercado con préstamos de organismos internacionales para diversificar fuentes y plazos.