20 de Feb de 2020

Cultura

Un texto católico no ‘oficial’

Al respecto, Marco Gandásegui, sociólogo panameño recuerda que la Iglesia que se volvió conservadora cuando el catolicismo fue oficializ...

Al respecto, Marco Gandásegui, sociólogo panameño recuerda que la Iglesia que se volvió conservadora cuando el catolicismo fue oficializado como religión del imperio romano en el siglo V, declaró enemigo de ambas instituciones todo aquello que era considerado "diferente" - revolucionario o transformador – y por eso ‘el carácter abiertamente revolucionario de Jesús de Nazareth es impugnado por el Vaticano. Esta iglesia conservadora, predica según el sociólogo la sumisión para los pobres y los trabajadores mientras plantea que los ricos y poderosos deben ser agresivos. ‘La resignación de los humillados ante la violencia y la desigualdad es el mensaje del Vaticano’, asegura aunque reconoce que muchos de sus miembros rechazan esta posición pero que aún así hace milenio y medio la Iglesia no ha cambiado.

Para el sacerdote católico Patrick Hanssens de la Pastoral Social, en cambio, no es correcto afirmar que la teología de liberación ha sido condenada por el Vaticano. Al respecto cita un documento emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe cuando su Prefecto era el Cardenal Ratzinger, que ‘habló de ‘algunos aspectos’ de la teología de la liberación, como por ejemplo el reducir el análisis de la realidad a un análisis marxista o el uso de la violencia como ‘camino necesario’ para los cambios sociales. Sin embargo, el Vaticano siempre ha reconocido que existe una legítima teología de la liberación, fundada en los principios propios del evangelio. Muchos documentos de la Iglesia hablan de una liberación integral’, afirma el religioso.

A su juicio el Papa no nos presenta un Jesús o un cristianismo indiferente ante las injusticias sociales o los dramas que vive la humanidad, más bien se trata de un Jesús que rechaza el odio, el rencor y la violencia como actitud o como método de transformación, lo cual no significa pasividad. ‘Tanto en su encíclica Deus Caritas est, como en la encíclica Caritas in veritate, el Papa insiste en un amor que promueve la justicia y la inclusión de todos. Sin embargo, dice el Papa, no es la Iglesia como tal que debe construir esta sociedad justa sino los fieles laicos, como ciudadanos del Estado, que están llamados a participar en primera persona en la vida pública’, agrega Hanssens.

En coincidencia con el sacerdote y aclarando que debido a que recién el jueves se puso a la venta el libro en el continente europeo no ha tenido acceso al mismo, el Nuncio Apostólico, Monseñor Andrés Carrascosa, recordó que la Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces a cargo del cardenal Ratzinger, publicó dos instrucciones sobre la teología de la liberación, aprobadas por el Papa Juan Pablo II líder del catolicismo en las cuales ‘se aceptan los postulados de la teología de la liberación en cuanto a la preocupación por los pobres, que tiene un fundamento en la Palabra de Dios, pero lo que no se acepta es el método marxista de la lucha de clases, ya que es contrario al evangelio del amor. Por otra parte, existe un amplio consenso entre los especialistas en exégesis que Cristo no fue un político’, enfatizó.

Hacia la segunda mitad del siglo XX surgió en América Latina una corriente teológica que plantea una reflexión sobre el papel de la iglesia católica en el continente, un continente en una situación de pobreza generalizada y de explotación de los más pobres. Este movimiento que quiso transformar la iglesia desde dentro movilizando los sectores más oprimidos de la sociedad se llamó Teología de la Liberación. Un movimiento que tuvo enormes repercusiones en todo el continente y del cual formaron parte muchos sacerdotes católicos, algunos de los cuales participaron en las luchas armadas latinoamericanas orientadas a cambiar el orden de las cosas por uno más justo y equitativo. Aquellos sacerdotes fueron, en muchos casos, asesinados y excomulgados o expulsados del seno de la iglesia en otros.

¿SOLO UNA MIRADA PERSONAL?

Y a pesar de la importancia que las afirmaciones del Papa tienen para el mundo católico, para el padre Hanssens al tratarse de un recorrido personal del pontífice – según sus propias afirmaciones – ‘no se debe leer el libro como un documento del Magisterio de la Iglesia. Claro está que la persona del Papa da al libro una importancia muy especial y singular. Sin embargo, no se debe leer el libro como un documento ’oficial’’. Reforzando esta afirmación el Nuncio Apostólico señaló que ‘ya en el prólogo del primer volumen el Papa decía textualmente que su libro no es en modo alguno un acto magisterial (que obligue a la fe), sino únicamente la expresión de su búsqueda personal del rostro de Dios (como dice el Salmo 27,8) y que cualquiera es libre de contradecirle’.

En el otro extremo de opinión, el sociólogo Marco Gandásegui sostiene que ‘el Papa de la Iglesia católica es jefe de Estado y, además, cabeza de una organización eclesiástica que promueve una visión teológica – sobrenatural – del mundo, que defiende los intereses materiales de sus aliados políticos y, a la vez, promueve el dogma de la fe en la santa Trinidad’, es decir que su opinión es gravitante en la opinión de su grey.

LA OBRA

La publicación el jueves último de la segunda parte del libro del Papa Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Del Ingreso a Jerusalén a la Resurrección, pronosticado un éxito editorial igual que la primera, ha generado reacciones de distinta índole – tanto a nivel internacional como nacional – en relación a algunos aspectos puntuales que han sido difundidos antes de que este jueves se lanzó a la venta en El Vaticano. Librerías de todo el mundo reservaron 1,2 millones de copias de la publicación y 22 editores fueron contratados para la difusión del volumen que estará disponible también en versiones digitales, en formato electrónico (e-book).

Como era de esperarse, el Prefecto de la Congregación para los Obispos en el Vaticano, Cardenal Marc Ouellet, al presentarlo dijo que el nuevo libro del pontífice sobre Jesús es "un testimonio conmovedor, fascinante y liberador" y que si bien es un texto ‘bastante denso se lee por entero sin interrupciones’mientras que para el director del diario del Vaticano L’Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, "es verdaderamente un libro del corazón".

El Cardenal Ouellet señaló que si bien es "bastante denso", el texto "se lee por entero sin interrupciones" y que por medio de su lectura "el lector es transportado por senderos empinados hacia el emocionante encuentro con Jesús, una figura familiar que se revela todavía más cercana en su humanidad como en su divinidad. Completada la lectura, se quiere proseguir el diálogo, no solo con el autor sino con Aquel de quien habla", agrega el crítico.

En esta obra Benedicto XVI también exonera a los judíos de ser los culpables de que Jesús fuera condenado a muerte. El autor señala que, cuando en el Evangelio de Mateo se habla de que "todo el pueblo" pidió la crucifixión de Cristo, "no se expresa un hecho histórico". "¿Como habría podido todo el pueblo (judío) estar presente en ese momento para pedir la muerte de Jesús?", se pregunta el papa teólogo, quien reconoce que esa errónea interpretación ha tenido "fatales" consecuencias, en referencia a las continúas acusaciones de deicidio a los judíos durante siglos, que propició su persecución.

Benedicto XVI agrega que la "realidad" histórica aparece más correcta en los evangelios de Juan y Marcos y según su opinión el verdadero grupo de acusadores fueron algunos círculos del templo de Jerusalén y la masa que apoyaba a Barrabás en el contexto de la amnistía pascual.

La segunda parte del libro está dedicada a la pasión, muerte y resurrección de Cristo, los momentos más decisivos en la vida de Jesús, según el papa Ratzinger. "El Papa responde a las elucubraciones exegéticas que declaran compatibles el anuncio de la resurrección de Cristo y la permanencia de su cadáver en el sepulcro", dijo el cardenal Oullet. "Excluye estas absurdas teorías observando que el sepulcro vacío, incluso si no fuera una prueba de la resurrección, de la cual nadie ha sido testigo directo, sigue siendo un signo, un presupuesto, una marca dejada en la historia de un evento trascendente", agregó la autoridad.

El Papa está escribiendo ya la tercera parte del libro, dedicadad a la infancia de Jesús y al comienzo de su predicación, según informó hace algunos meses el portavoz vaticano, Federico Lombardi. La primera parte de Jesús de Nazaret, de 448 páginas, fue presentada por el Vaticano el 13 de abril de 2007 y en ella el pontífice mostró a un Jesús ‘real, el histórico’, y afirmó que Cristo es una figura ‘históricamente sensata y convincente’.