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17 de Apr de 2021

Cultura

Cultura emprendedora: economía innovadora

PANAMÁ. Mucha gente opina que el emprendimiento se ha vuelto un comodín. ¿No hay empleo..? ¡A emprender! De tal forma que la palabra emp...

PANAMÁ. Mucha gente opina que el emprendimiento se ha vuelto un comodín. ¿No hay empleo..? ¡A emprender! De tal forma que la palabra emprender hace que el problema del empleo sea solo personal y no algo estructural de la sociedad. Más allá de esta discusión, emprender es el inicio de una cadena que genera economías basadas en la innovación, pues cuando uno desea entrar a un mercado, la única forma que tiene para hacerlo contra quienes ya están establecidos es usando la innovación como herramienta principal.

La alta inversión en infraestructura que tenemos en el país actualmente oculta una realidad que veremos más adelante. Cuando en nuestra casa compramos un aire acondicionado y lo instalamos, no quiere decir que ahora podemos fabricarlos o que ahora somos expertos en refrigeración. Es verdad que vamos a estar más ‘frescos’, pero nuestra función en ese ejercicio fue la de pagar y usar.

Los emprendedores son la primera fase de un esquema que debe incluir a toda la cadena productiva de un país, son ellos los que transforman las ideas en cosas que podemos usar e intercambiar.

¿Tiene nuestro país espacio para el emprendimiento? Yo creo que el principal insumo para crear cosas nuevas es el tener problemas que solucionar. Cuando todo está perfecto, es muy difícil buscar soluciones. Pero creo que en Panamá tenemos suficientes cosas por solucionar, y en casi cada área de negocios se puede ver un espacio para crear algo que marque la diferencia.

Una y otra vez las cosas apuntan a la cultura: debemos crear una ‘cultura emprendedora’, que es en el fondo una manera de decir ‘debemos cambiar la forma como vemos las cosas’. En mis conferencias y talleres la gente siempre me dice que la formación que se imparte hoy busca formar empleados y no empresarios, si eso es cierto (pues no me consta), deberíamos formar personas creativas que no tengan miedo a luchar por sus proyectos y sacarlos adelante.

Instituciones educativas que busquen este tipo de alumnos, necesitarían profesores que alienten a pensar y que nutran el deseo de solucionar los problemas del entorno, pero además tendríamos que tener un ambiente empresarial donde los nuevos empresarios puedan competir en igualdad de condiciones con los que ya están establecidos, también lograr que el aparato financiero sepa cómo invertir en proyectos nacientes sin necesidad que los emprendedores empeñen la casa de sus padres. Deberíamos lograr que los consumidores locales usen los productos y servicios hechos por su propia gente... En fin todo apunta como dije al principio, a generar un gran ‘cambio cultural’.

Creo que el secreto es ir trabajando en cada sector y a la vez lograr algún tipo de coordinación para que cada pequeño esfuerzo no se pierda. Tenemos que ser capaces de hacer que la sociedad una los puntos y vea las cosas en contexto; cada área donde se logre un cambio debe apuntalar a la siguiente.

Espero ver en el futuro próximo emprendedores buscando soluciones en todas las áreas que Panamá necesita, y que sus emprendimientos se conviertan en las empresas que darán el tipo de empleo que impulsará una economía creativa, y así cuando vea las cifras de crecimiento sabré que no estamos comprando conocimiento en cajas negras, si no creándolo para que el mundo nos lo compre.