14 de Ago de 2022

Cultura

Un experimento que se llamó ‘Rayuela’

PALABRA. H ace 50 años se publicó, en el mes de junio, la primera edición de Rayuela, la novela del escritor argentino Julio Cortázar qu...

PALABRA. H ace 50 años se publicó, en el mes de junio, la primera edición de Rayuela, la novela del escritor argentino Julio Cortázar que significó un revuelo, algo novedoso que se le llamó la ‘contranovela’, un paso que daría pie al ‘boom’ latinoamericano. Hoy en día, el mundo se prepara para conmemorar este hito literario, de diferentes maneras, con ediciones conmemorativas y homenajes al genial autor que falleció en 1984, víctima de un cáncer linfático que -según su amiga uruguaya, Cristina Peri Rossi- fue causado por una inmunodeficiencia que se le pasó en una transfusión.

Cortázar nació en Bélgica consecuencia, según él, del ’turismo y la diplomacia’, como dice su biografía, y vivió de joven en Argentina. Tuvo una salud frágil de niño, lo que le hizo un lector voraz. Vivió en España, Italia y Suiza, además de Francia, en cuya capital murió. Apenas habían pasado dos años desde que su última pareja había muerto, la estadounidense Carol Dunlop, con quien publicó un libro, Los autonautas de la cosmopista (1982). Después de su fallecimiento, la primera esposa recogió su legado y se convirtió en su heredera universal.

Inicialmente, el autor pensó titular ‘mandala’ a su obra cumbre, en referencia a los símbolos de origen sánscrito que se usan desde inicios de la humanidad y convergen en la unidad del ser, pero le pareció pretencioso, por lo que se decantó por la forma alegórica, esa facilidad con la que uno alcanza ‘el cielo’ en el juego de la Rayuela, siendo ‘el cielo’ esa quimera autoimpuesta de Oliveira (uno de los personajes principales) de buscar siempre algo que no está seguro qué es.

Muchos son los escritores que reclaman orgullosos estar en la categoría de ‘Cortazarianos’, entre ellos algunos jóvenes que se aventuran en publicar y cuya lec tura del libro publicado hace medio siglo tuvo gran influencia. He invitado a algunos de ellos a expresar la experiencia que tuvieron al leer al autor argentino.

Para complementar este homenaje incluimos un texto de un amigo pintor argentino, ya fallecido, quien asistió al sepelio de este cronopio gigante de la literatura universal.

Asimismo, gracias al director de la Fundación Juan March, el filósofo y escritor Javier Gomá, reproduciremos una relación del legado póstumo del autor, que recoge los casi cuatro mil volúmenes de su biblioteca personal y que conmemora el cincuentenario de Rayuela con la oportunidad de visitarla de forma virtual.

UN ESCRITOR DE CULTO

Además de ser un hombre altísimo, Cortázar era un sólido intelectual. Su narrativa mezcla, con gran elegancia citas, discursos, obras de arte y piezas musicales de artistas como Roberto Arlt, Louis Armstrong, Antonin Artaud, Baudelaire, Faulkner, Juan Filloy, Goethe, Homero, Paul Klee, François Mauriac, Joan Miró, Piet Mondrian, Thelonious Monk, Charlie Parker, Rembrandt, San Agustín, Erik Satie, Igor Stravinsky, Dylan Thomas, Hugo Wolf, Bessie Smith, etc.

En la edición de 1977 (que fue la que leí), que era la número 20, la contraportada destaca que Rayuela ‘es un texto que vuelve forzosamente cómplice al lector. Es una exasperada denuncia de la inautenticidad de la vida humana y de la literatura estética y psicológica’.

La novela, de 155 capítulos, se puede leer de tres maneras diferentes: siguiendo la lectura tradicional, empezando por la primera página y siguiendo el texto hasta llegar al capítulo 56. De allí, se desarrolla una lectura completamente diferente, llevados por el tablero que meticulosamente armó Cortázar y al final de cada capítulo hay un número que te lleva al capítulo que entonces debes leer. A esta opción, se agrega la alternativa que es la que uno quiera, y que se describe en su novela ‘62/Modelo para armar’, un texto muy experimental.

Cortázar fue primordialmente un autor de cuentos y su vasta cultura le permitió ser un atrevido original. Hay muchas razones para volver a leer Rayuela, especialmente en esta celebración de sus 50 años. Se lee de manera vertiginosa y atrapa al lector con deleite y pasión. Sus personajes son inolvidables -especialmente la Maga- y los pasajes se vuelven familiares en la medida que uno se envuelve en la magia de su ambie nte, de las ciudades de París y Buenos Aires.