09 de Ago de 2022

Cultura

Nostalgia de la ciudad que fue

¿Un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido?, se pregunta Osvaldo Lezcano. Esa idea rondaba su cabeza una y otra vez mien...

¿Un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido?, se pregunta Osvaldo Lezcano. Esa idea rondaba su cabeza una y otra vez mientras veía cómo la ciudad de Panamá se transformaba. Donde algún día hubo playa, ahora está inundado de edificios, aquel andén donde esperaba el tren se convirtió en una escuela de arte. Entonces Osvaldo quiso crear un mercado de los recuerdos para compartir los suyos con todos aquellos ciudadanos que ahora transitan ‘otra’ ciudad distinta a la de su memoria.

Ásí es como creó la página ‘Panamá Vieja Escuela’, un ícono en las redes sociales que acumula más de 1,000 fotos de Panamá y su historia, y que a sólo unos días de cumplir su primer año ya reúne cerca de 8,000 seguidores. ¿La razón del éxito? ‘A todo el mundo le gusta volver a ese lugar feliz de su niñez’, explica Lezcano. ‘Siempre me ha gustado ver fotos de Panamá, pero lo que en verdad me motiva es el recuerdo; ves una foto y recuerdas no sólo cómo era ese lugar, sino también cómo eras tu en aquel momento, qué hiciste allí o qué te pasó mientras recorrías ese sitio’.

Detrás de esa afición de persona mayor se encuentra un joven 31 años que se confiesa bien arraigado al pasado, como si se hubiera equivocado de época al nacer. ‘La ciudad cambia mucho; es el precio del progreso. Pero al ver fotos viejas, la gente se teletransporta y se quiere anclar con ellas en la historia, en otro momento’, sugiere.

Osvaldo sube unas cinco fotos a diario; ya dejó atrás la época efervescente en la que colmaba la página de diez y hasta quince fotos cada día, en la que cada imagen era un descubrimiento del poder del olvido. ‘Empecé sacando fotos de una revista que tenía mi abuela de 1984. Al principio pasaba horas entretenido buscándolas o yendo a la Biblioteca a recuperar algunas que quedaron atrapadas en libros y revistas viejas’, manifiesta este enamorado del ayer.

Pero con el tiempo las fotos comenzaron a llegarle por email, acompañadas de consultas y experiencias compartidas. La intención inicial era comparar el antes y el ahora, y buscaba fotos actuales de esos mismos lugares para mostrar el contraste, pero ahora hablo de personajes, de cómicas de la infancia, de caricaturas, de lavadoras viejas y hasta de diseños del McDonald’s que se usaban en los ‘80.

Lo movía el afán de era crear un punto de encuentro y de referencia para la comunidad nostálgica del Panamá que se perdió. Lezcano asegura que la ciudad ha sufrido un cambio ‘impresionante, abrupto y desmesurado; hasta difícil de asimilar’. Menciona, por ejemplo, que el Panamá de su recuerdo era más verde, rodeado de mucha naturaleza que ha desaparecido del entorno. ‘El Paitilla de antes era como ir a Narnia, algo lejano, incluso antes de que yo naciera, antes del relleno’, cuenta. ‘Extraño también cuando no existía la palabra ‘tranque’, y el tráfico no era más que una utopía. Podíamos habernos quedado atrapados en el de antes, en una burbuja de los años ‘60, con el tranvía, que le daba un toque antiguo a una ciudad que por entonces era modernista. Pero de eso ya no quedan ni los rieles....’.

Pero no todo ‘progreso’ es negativo para Osvaldo, y reconoce que ‘ahora también hay cosas buenas’, como por ejemplo que quitaron la carretera que atravesaba Panamá Viejo. Incluso reconoce el valor de lugares que han podido conservar su esencia, como la Plaza 5 de Mayo, ‘sin tren y con más inseguridad, pero conservada’.

Acompañando a cada foto, Lezcano acostumbra a evocar alguna pregunta, dato o nombre para ensayar la memoria de ese fantasma oculto que es la Historia. Hay ironías, advierte, como cada vez que sube fotos de Noriega (‘que hay cantidad’), y a la gente le encanta comentarlas, compartir chismes, rumores y leyendas ‘aunque odien hablar de él’.

¿Por qué a la gente le gusta tanto recordar?, ¿es siempre mejor el recuerdo del pasado que la vivencia del presente? Lezcano reflexiona: ‘Quizá porque entonces eran niños, y su mayor preocupación era no salirse de la raya de colores del dibujo que estaban pintando, y ahora todo este estrés, la canasta básica, el tranque, los precios... Siempre se dice que antes la vida era más barata. Lo simple antes era mejor, no te distraía de las pequeñas cosas de la vida’.

Las fotos más antiguas que tiene datan de 1875, y pertenecen a una serie de imágenes que tomó un estadounidense a su llegada al Istmo, retratando toda la ciudad en aquel momento. Pero su favorita es una de los años ‘50, tomada desde el Hotel El Panamá, de cuando se podía ver el mar desde la Vía España y ‘sólo se veían casitas, árboles, playa y... arena’.

Aunque para alguien tan ligado al pasado es difícil de imaginar, Lezcano responde a cómo se imagina la foto de Panamá dentro de una década. La respuesta es más un deseo que una realidad, confiesa, pero la describe como una ciudad ‘con menos tranque, con más conciencia estética’. ‘Va a tener más edi ficios y será una ciudad un poco lúgubre’.

Espera que se den cuenta rápido y no cuando ya sea demasiado tarde, como ha pasado con la destrucción de lugares emblemáticos, como la antigua Casa Müller, en la Plaza 5 de Mayo, la Mansión Danté (‘eso fue un pecado horrible’, o el Teatro Bella Vista. ‘Se han cometido atrocidades en pequeña escala; hay lugares muy significativos que han desaparecido... Ojalá no se repita’.