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03 de Mar de 2021

Cultura

Ventana a las artes escénicas

PALABRA. Todo comenzó de manera casual. Durante un almuerzo entre las bailarinas Analida Galindo, Ximena Eleta y Diguar Sapi, en el que ...

PALABRA. Todo comenzó de manera casual. Durante un almuerzo entre las bailarinas Analida Galindo, Ximena Eleta y Diguar Sapi, en el que las tres conversaban sobre las acciones que podrían tomar para impulsar el desarrollo de la danza contemporánea en Panamá. Y de pronto surgió la idea: ¿‘por qué no hacer un Festival’? Sin pensarlo demasiado se lanzaron a la aventura. ‘Creo que si le hubiéramos dado más cabeza o nos hubiéramos detenido a pensar un poquito en el camino arduo que nos tocaba, todavía estaríamos pensando en cómo hacerlo’, comenta Analida Galindo, una de las directora organizativas del festival. ‘A veces hay que tirarse al agua y ya’, añade mientras ríe.

La del 2013 es la segunda edición de Prisma. Serán siete días de programación intensa (ver recuadro con la programación). Luego de una primera edición, que tuvo lugar en el 2012, las metas originales que dieron aliento a Prisma continúan como norte: ofrecer una ventana a las creaciones contemporáneas y compañías de danza de vanguardia; introducir conceptos y técnicas que complementen la preparación de los bailarines locales e incentivar la coreografía entre ellos (a través del programa pedagógico de Prisma, que es gratuito); generar una plataforma de encuentro para bailarines y coreógrafos de diversas nacionalidades; y, finalmente, establecer un público cada vez más amplio que aprecie este tipo de manifestaciones artísticas.

Para Analida Galindo resulta prematuro afirmar que en tan poco tiempo han logrado las metas propuestas. ‘Es un camino largo y apenas vamos poco a poco, acercándonos hacia ellas’.

PROPUESTAS ESCÉNICAS

Las compañías que participarán en Prisma 2013 fueron seleccionadas de dos maneras. Mediante invitación directa se eligieron dos compañías (la de la apertura y la de la clausura). Dice Analida Galindo: ‘Las seleccionamos Ximena Eleta y yo mediante un proceso intenso de investigación y tomando en cuenta varios aspectos: que las compañías no tengan propuestas demasiado similares; que sean potencialmente aceptadas por el público en Panamá, que es aun un público joven en términos de danza contemporánea. Luego empieza un proceso de negociación a ver si las compañías están disponibles en la fecha solicitada, si podemos afrontar sus requerimientos técnicos, si están dentro de presupuesto, etc. Y luego de varios meses de ir y venir y algunas negativas y obstáculos, definimos las dos compañías que tendrán la apertura y clausura del festival’.

El otro criterio de selección es a través de una convocatoria totalmente abierta, que se hace pública a través de diferentes redes de danza, redes sociales y miembros nacionales e internacionales de la comunidad artística. ‘Este año recibimos el doble de propuestas que el año pasado, 228 para ser exactos’.

Entre todas las propuestas, un jurado local escoge las obras que serán presentadas durante el festival. Además, para la segunda edición, las organizadoras decidieron sumar obras de coreógrafos locales que no habían sido originalmente seleccionados para el Festival. Esto se hace como una manera de incentivar la creación por parte de coreógrafos y bailarines locales. Además decidieron presentar algunas de las piezas en espacios alternos.

ARTE EN MOVIMIENTO

Para esta segunda edición de Prisma, se buscó un jurado diverso, con procedencias expresivas disímiles. La razón la explica Analida Galindo: ‘tomando en cuenta de que tenemos un público sin gran experiencia con la danza contemporánea, necesitamos que los jurados provengan de distintas disciplinas para que tengan una visión más amplia a la hora de seleccionar. Este año contamos con Mónica Kupfer (curadora y crítica de arte), y además con Tania Ashkenazi (coreógrafa ), Erik Wolfschoon (arquitecto), Brooke Alfaro (artista), Walo Araujo (director de programacion del Ateneo). Ximena y yo no participamos de la decision final’.

Pese a que Prisma apenas está a punto de iniciar su segunda edición, se percibe solidez y una saludable ambición en su propuesta. ‘Queremos crecer cada vez más, sobre todo en cuanto a público. Aún cuesta mucho llenar los teatros y no debería ser el caso. Los precios son accesibles para el nivel que estamos ofreciendo. Nuestro plan es que Prisma se vuelva un referente en la región y que se convierta en un destino cultural. La programación es de primer nivel y realmente vale la pena. Sin duda habrá Prisma para rato’, puntualiza Galindo.