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08 de Mar de 2021

Cultura

Ser inversionista no es ser prestamista

PANAMÁ. Recientemente dicté un taller sobre creación de modelos de negocio basados en innovación. Una de las constantes en este tipo de ...

PANAMÁ. Recientemente dicté un taller sobre creación de modelos de negocio basados en innovación. Una de las constantes en este tipo de talleres es el ubicar personas con buenas ideas y ganas de sacarlas adelante. Ellas pertenecen a un grupo especial de seres: los ‘emprendedores’, quienes tienen la virtud de no rendirse y luchar por la idea que quieren materializar.

Los emprendedores contribuyen a consolidar el ‘ecosistema’ de los negocios de innovación. Su iniciativa es promovida a nivel regional. No menos importantes y más escasos son los llamados ‘ángeles inversionistas’. Ellos son los primeros en evaluar las posibilidades de un proyecto. Basados en su experiencia invierten su dinero en el desarrollo de dichos proyectos.

En algunos países de la región existen fondos de capital de riesgo que se invierten cuando el proyecto ya está en una etapa madura. Pero los visionarios que son capaces de leer en los proyectos recién cuando comienzan son mucho más escasos.

No es falta de personas con capacidad adquisitiva. Me parece que hay suficientes. Creo que lo que falta es crear confianza y brindar mayor capacitación acerca de la forma como funcionan estos esquemas de inversión.

La cosa va mas o menos así: cuando un emprendedor le presenta a un ‘ángel inversionista’ su idea -pasando en esencia el primer tamiz de la viabilidad- el ángel revista el proyecto y, si está de acuerdo, negocia una participación accionaria a cambio de un dinero o recurso. Si las dos partes concuerdan la transacción se realiza y el proyecto sigue su curso.

La inversión es interesante pues cuando el proyecto esté más avanzado y alguien desee comprar una parte del negocio. El precio será muy diferente y las ganancias pueden ser muy elevadas, mucho más allá de las tazas del mercado. También puede ocurrir que el proyecto no despegue y las cosas no ocurran así. Este el riesgo inherente en este tipo de inversiones. Normalmente la regla es ‘a mayor riesgo mayor será la ganancia’ y ‘entre más temprano mayor ganancia’, pues entre más tiempo transcurra desde el origen de la idea más caro es entrar.

Las incubadoras de empresas cumplen una labor muy valiosa: generan un espacio donde se ajustas las propuestas y los inversionistas pueden estar seguros de encontrar personas serias.

¿Es usted un posible ángel inversionista? Puede que sí y usted no lo sabe. Existe un costo financiero llamado ‘costo de oportunidad’. Se refiere al hecho de tener un capital y ‘no ganar’ lo que se podría si se hiciera una buena inversión. Así las cosas es bueno comenzar a buscar iniciativas prometedoras en las cuales participar. Con la desaceleración de la construcción y con el agotamiento de los modelos de ‘comprar y vender’ sin agregar valor, los proyectos de innovación se consolidan como una excelente opción para generar nuevas empresas, trabajos, proyectos…futuro.