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05 de Apr de 2020

Cultura

Anécdotas de un presidente

Hablar de Felipe González y su vida de político -abandonó el escenario de poder público hace diecisiete años- sería muy larga en este br...

Hablar de Felipe González y su vida de político -abandonó el escenario de poder público hace diecisiete años- sería muy larga en este breve espacio. Basta decir que estuvo el mismo tiempo al frente del gobierno español que Gorbachov en Rusia, Mitterrand en Francia, Reagan, Bush padre (al que marca una diferencia abismal con el Bush hijo) y Clinton en Estados Unidos.

El ex presidente español acaba de publicar un libro titulado En busca de respuestas, donde plantea ciertos temas de liderazgo en tiempos de crisis, pero más que eso, hace una especie de mea culpa de su gestión. La obra fue presentada en la Feria del Libro de Guadalajara por el ex canciller e intelectual mexicano, y muy connotado y polémico, Jorge Castañeada.

La plática duró 50 minutos. Realmente fue un gozo escucharlos, no tanto por las respuestas a las inquietudes que nos llevaron allá, sino por el intercambio locuaz, asertivo, abierto y hasta incisivo de estos dos personajes de la escena mundial.

En busca de respuestas se lee de forma adictiva, a pesar de su ausencia de trama. Sus textos contrapuestos y temas sobre los que ahonda González son de tanta vigencia y actualidad que no puede uno abstenerse de subrayar lo que señala en torno a la era que estamos viviendo, sobre el emprendimiento que debe prevalecer en la dinámica educativa y los efectos de la globalización en los países que menos tienen. Con toda razón, González apunta a que estamos ante un profundo cambio global: el paso de una sociedad basada en la industria a otra basada en el conocimiento y la información.

El libro se lee con mucho interés por su estilo ágil, de frases cortas e ideas a largo plazo, que lo hacen a uno investigar las instancias que hábilmente recrea, y al final se deduce que el autor sigue haciéndose las mismas preguntas eternas para tratar de encontrar las respuestas que necesitamos.

Según Felipe González, ‘la vida que merece la pena vivirse es aquella en la que uno adquiere un compromiso, y que ese compromiso deber tener el menor número de condiciones posibles. Si es posible, ninguna’.

SIN LÍDERES NI IDEAS

Es interesante leer sus reflexiones sobre la crisis por la que atraviesa España y el sur de Europa, que desencadenó en el mercado financiero de Estados Unidos en 2008, la forma cómo las sazona con opiniones personales de tal o cual líder mundial de la actualidad.

En su presentación mencionó la amistad que lo unía a Ronald Reagan que, según él, era bastante ignorante, pero que ‘sabía que no sabía, y esa inteligencia le permitió elegir equipos humanos muy eficaces’. De igual forma se burla de Bush hijo como la versión desmejorada del padre y manifiesta sus afectos por Willy Brand y Helmut Schmidt (políticos alemanes), tal como lo escribiera Antonio Machado.

Al abordar el tema del liderazgo, echa mano de las ideas de Marshal McLuhan, Alvin Toffler, Al Gore, Fernando Savater y muchos otros para iniciar un capítulo o un sub capítulo.

Bajo el tema de liderazgo político y liderazgo empresarial, menciona la confusión que tiene Silvio Berlusconi -tan mencionado en nuestro país- que cree que el consejo de ministros debería funcionar como el consejo de administración de sus empresas, o que el parlamento es igual a una asamblea de sus accionistas. Dice categóricamente que ‘esa confusión es la que hace que se produzcan errores dramáticos’.

No hay ninguna duda que Felipe González ha sido uno de los líderes de más éxito en la historia contemporánea de España. Para los panameños son reconfortantes las menciones que hace de Omar Torrijos, en forma anecdótica y siempre con respeto y cariño. En opinión de una connotada periodista internacional, González apoyó mucho a Panamá en épocas difíciles y nunca lo consideró un pequeño país.

Otra opinión de un docente universitario español constata que ‘fue fundamental para asentar la democracia en España y el estado de bienestar. Una vez fuera del gobierno supo como retirarse sin entrometerse en la vida cotidiana del partido pero manteniendo a la vez cierto liderazgo moral’.

Y sobre eso del retiro a tiempo (apenas tenía 54 años cuando dejó de ser presidente) aporta muy buenas opiniones. Tanto es así que aún hoy, después de 17 de haber salido de su posición de poder, sigue generando oleadas de comentarios y es invitado a moderar fórums y encuentros. En Guadalajara compartió una conversación con Shimon Peres, presidente del estado de Israel, durante la inauguración de la FIL.

Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes, en un libro -también presentado en la FIL- recoge una sabrosa entrevista con él, donde revela que cultiva bonsáis, le encanta la cocina e incluso le apasiona la escultura.