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08 de Apr de 2020

Cultura

Los pintores del futuro

Ayer Panamá se convirtió en el país con más niños pintando un mural simultáneamente, la tarea heróica de reunir a miles de niños con sus...

Ayer Panamá se convirtió en el país con más niños pintando un mural simultáneamente, la tarea heróica de reunir a miles de niños con sus familias de manera cuasi ordenada para pintar, comenzó a las 7:10 de la mañana, cuando empezaron a llegar los primeros 40 chicos, algunos boys scouts y los mil voluntarios de la Fundación Olga Sinclair que bajo 30 grados de calor, repartían agua, camisetas y acreditaban a los presentes con sus familiares. Abrazando la mañana estaba la música instrumental y la voz de Plácido Domingo como si de pronto estuviéramos en otro país.

¿Cuándo voy a pintar mami? pregunta una niña a su madre. Desesperada porque ya con brocha en mano no se repartían las pinturas y la gente seguía llegando. Eran las 10 de la mañana. Una brocha y un pote de pintura hizo a los niños protagonistas de un momento importante. No solo pintarían un mural, estarían pintando un mejor mañana.

Tirados en el pasto, esperando pacientemente estaban Itzel de 9 años y Mark Campbell de 6, decididos a pintar con sus colores favoritos, el amarillo y el celeste. habían llegado de Vacamonte para el evento. Un poco más adelante y sonriente estaban Nora Gordón de 70 años junto con su hija Subianka Cocco y sus nietas Alanis y Briana.

¿Por qué las trajiste?—pregunté a Subianka—. Mira, mi hija tiene un talento muy especial, ella desde los tres años hace muy buenos trazos, dibuja rostros. Además esta es una oportunidad para hacer algo diferente lejos de los malls, valioso y necesario para nuestro país.

Y es que la actividad organizada por la Fundación Olga Sinclair y patrocinada por decenas de ONG’s del país, fue un respiro de paz para los miles de panameños que anhelan actividades significativas, lejos de las discotecas y los juegos de videos.

La concurrencia de unas 9 mil personas entre padres, niños, abuelos y voluntarios certifica que las nuevas generaciones exigen esfuerzos más agresivos por parte de los adultos para formar personas con un desarrollo integral.

SUELO MIO DE COLORES

¡Oh patria tan pequeña que cabes toda entera debajo de la sombra de nuestro pabellón: quizás fuiste tan chica para que yo pudiera llevarte por doquiera dentro del corazón!

Un fragmento del poema Patria de Ricardo Miró, me recitó sin querer y a su manera Victoria Scott de 56 años, que llegó a pintar con sus siete nietos desde Tocumen.

‘No hay nada como Panamá y ver la bandera ondeando desde el Cerro Ancón es el espectáculo más hermoso de mis días. Traje a mis nietos para que ellos en el futuro puedan decir ¡yo estuve allí!, para que se sientan patriotas’.

Y como nuestro suelo también está lleno almas de otras latitudes, me encontré con una familia de Polonia, que aunque abrumados porque la pintada no comenzó puntualmente esperaban con soda y agua en mano bajo el sol implacable.

‘Yes, like Panama and my favorite color is blue. I am here waiting’, me dijo Jacob de 10 años, del King’s School. A él lo acompañaba su familia Polaca, amigos de Jamaica, Alemania, Rusia y otros países de Europa.

Del patio y en un grupo de 16 personas me encontré con la Sra. Daysi, ella llevó a sus muchachos de Brooklinsito, ‘gracias por entrevistarnos, porque lo que siempre quieren los medios de nuestro barrio son muertos, pero aquí están los chicos disfrutando del día y de la música.’

AL RITMO DE LA IMAGINACIÓN

Pero quizás lo más llamativo de la jornada fue la melodía. Ayer no se escuchó salsa o merengue, menos reggeaton. El piano, el violín, ‘Imagine’ de John Lenon y el talento de la soprano panameña Patricia Vlieg incentivaron y hasta ayudaron a mantener el orden de los miles de niños bajo el sol.

‘La música es relajante, yo ya la había escuchado en mi casa. Es importante que estemos aquí porque significa que hemos avanzado como país’, fueron las palabras de Mario Manuel Cal de 10 años, que ya ansiaba echar mano a la brocha para tirar uno que otro trazo de color.

No hay duda de que la claridad de los niños, la simplicidad de sus palabras, denotan certeza, ya que hace 20 años una iniciativa como la de ayer no se hubiese podido lograr, porque parte de nuestro territorio estaba ocupado y cercado. Allí regían las leyes del Estado de Louisiana, las más racistas de la historia Estadounidense.

Nuestro logro como nación, a pesar de los problemas sociales que hoy imperan, es haber roto la barrera del racismo, siendo un vértice común nuestro nuestro crisol de colores, la variedad étnica que corre por las venas y mirada de cada panameño. No hay duda de que esa también es una victoria humana y un legado de nuestros mártires del 9 de enero.

A las 10:34 de la mañana arrancó la pintada al conteo del presentador de CNN, Ismael Cala y del brillo de nuestra Olga Sinclair. Tres minutos bastaron para que entráramos de lleno, una vez más, a los Record Guiness, gracias al mural que coloreado por el futuro de nuestro país cita ‘2014, un siglo uniendo al mundo’. Esta es una de las tantas actividades que se realizarán en el marco de la celebración de los 100 años de la vía interoceánica.

Sinclair, al enterarse de la victoria y con lágrimas en los ojos dio gracias a Dios. ‘Somos poquitos, pero dicen que el hombre que sueña en grande tiene resultados grandes’, celebró la pintora.

Nuestra patria: los niños que pintaron y se deslizaron en las lomas que sostienen el Edificio de la Administración, en libertad, lejos de la televisión, de lo material; se merecen grandes esfuerzos y sueños gigantes.