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02 de Apr de 2020

Cultura

Jamón ibérico cambia sus denominaciones

MADRID. El gobierno español aprobó este viernes una norma para consolidar la reputación internacional del jamón ibérico simplificando su...

MADRID. El gobierno español aprobó este viernes una norma para consolidar la reputación internacional del jamón ibérico simplificando sus diferentes denominaciones de venta y reforzar los controles de calidad de la estrella de su gastronomía, que puede alcanzar grandes precios.

Este jamón, que forma parte de las carnes más famosas del mundo, procede del cerdo ibérico, de piel y pezuñas oscuras, que se alimenta al aire libre de bellotas.

‘El jamón ibérico es un producto estrella de la gastronomía española, es el buque insignia’, declaró este viernes el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete.

Pero, sus múltiples denominaciones son ‘enormemente confusas’, afirmó Cañete tras el semanal consejo de ministros, en el que se aprobó la nueva norma.

El número de denominaciones de venta del jamón ibérico se ha reducido así a tres: ‘bellota’ para los cerdos que se alimentan de bellotas al aire libre, ‘cebo de campo’ para los animales criados al aire libre, pero que se alimentan de cereales y alimentos compuestos y por último ‘cebo’ par los animales criados en granjas.

La nueva reforma introduce también un código de colores para las etiquetas, con el negro reservado sólo para los cerdos 100% ibéricos criados con bellotas.

La denominación ‘pata negra’, a veces aplicada a jamones de menor calidad, ya sólo podrá aplicarse a carne de cerdo 100% ibérico.

El gobierno refuerza también los controles de calidad, precisando especialmente el tiempo de curación y la superficie mínima utilizada para la crianza de los animales en cebaderos.

Víctimas de la crisis económica que golpea al país desde 2008, los criadores han reducido sus explotaciones, pasando de cuatro millones de cabezas hace tres años a dos millones y medio actualmente.

Los precios son acordes con el buen sabor de esta carne, a menudo de más de 100 euros el kilo y hasta 4.000 euros por un jamón, curado durante más de siete años, en el caso más espectacular.