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01 de Dec de 2020

Cultura

Los sacerdotes del poder

Son hombres de Dios. Pero es innegable su talento para la política. Sus miembros han tumbado gobiernos y ganado elecciones

La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y Obra de Dios, mejor conocida como Opus Dei, es un instituto secular dedicado a adquirir la perfección cristiana y a ejercer el apostalado.

En realidad, la denominación de ‘Obra de Dios’ (del latín ‘Opus Dei’) pertenece a todo el conjunto de este instituto.

Según los estatus de la entidad, dentro de la misma existe también una comunidad de socios que son conocidos con el nombre de ‘Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz’, conformada por sacerdotes de dicha entidad y por aquellos laicos que se muestran más dispuestos a asumir el sacerdocio en el futuro.

La Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz enriquece y vivifica al Opus Dei en su conjunto. Su estructura es clerical, en cuanto que los cargos directivos principales están reservados para los sacerdotes. De acuerdo con lo dispuesto en las presentes constituciones (y según las prescripciones especiales y dispensas de la Sant Sede que han sido otorgadas o se le otorguen en el futuro al instituto) el Opus Dei está equiparado ‘a los verdaderos Institutos Clericales, sin que por esta causa goce de fueros y privilegios de clérigos los socios laicos a título individual, y sin que nunca puedan hacerse cargo de funciones propias de clérigos’.

Así se define en estructura y finalidad el Opus Dei, fundado en Madrid, España, el dos de octubre de 1928 por un grupo de sacerdotes liderados por Jose María Escrivá de Balaguer (1902-1975). El prelado trabajó para reforzar la fe en la Virgen María, hasta fundar la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz (orientado más que nada hacia la devoción femenina de la Virgen María) el 14 de febrero de 1943.

LA FE DEL DICTADOR

Con el tiempo esta organización se transformaría en la ‘sustentadora espiritual del régimen militar del dictador Francisco Franco, quien continúo su labor anticomunista al enviar al paredón a los protagonistas de cualquier brote democrático que atentase contra su nefasto régimen’. Incluso los laicos profesionales (tecnócratas) de la organización diseñaron la transición a la democracia (apoyada por el Pentágono) cuando tuvo lugar la muerte del dictador.

Finalmente la Sociedad Sacerdotal es aprobada por la Santa Sede (Vaticano) el seis de junio de 1950, erigida a Prelatura Personal (forma jurídica) el 28 de noviembre de 1982.

Un año antes, sus fieles introdujeron en el Vaticano las causales para la canonización de José María Escrivá de Balaguer, siendo beatificado por Juan Pablo II en 1992, y finalmente canonizado en el 2002.

UNA SECTA EN LA SOMBRAS

Los miembros del Opus Dei profesan la ‘perfección evangélica’. Es casi como si se tratara de una organización subrepticia. Sus miembros no llevan ningún distintivo. Hablan con cautela con los extraños. Esto explica el porqué el Opus Dei no interviene en ningún acto social o se ha representar en él a título corporativo.

Su máxima es el cumplimiento de la actuación (sacrificio y vida de oración) o de la profesión o condición social de cada uno, promoviendo y dirigiendo instituciones y obras que se orientan a cultivar la mente y a perfeccionar el alma.

También dedican su tiempo al establecimiento de casas y residencias para estudiantes, casas de ejercicios espirituales, etc. Es por ello que fomentan el desarrollo espiritual como base para la consecución de sus fines profesionales, sociales y también políticos.

¿CORRUPCIÓN EN EL CLERO?

En el año 2000, el periodista Luis Hernández Navarro, columnista del diario mexicano La Jornada , se preguntaba: ¿a qué se debía la decisión de la prelatura individual del Opus Dei de no reconocer públicamente la presencia de sus integrantes en puestos gubernamentales y organizaciones afines?

Hasta el día de hoy la pregunta del periodista se ha quedado sin recibir una respuestas satisfactoria. Lo que si es innegable es que miembros del Opus Dei han estado vinculados a varios escándalos. Así lo ha denunciado periódicos italianos como Il Messaggero , que vinculó a la secta con el caso del Banco Ambrosiano del Vaticano (el mayor escándalo financiero de la Santa Sede, y que marcó el inicio del pontificado de Juan Pablo II). ‘El Opus Dei se cargaba con las deudas del Vaticano’, rezaba el titular de aquella época.

Acerca de este mismo caso, El Corriere fue más cauteloso y no hace mención del Opus Dei en su título, pero sí en el texto de la noticia: ‘Tenía que, haber sido el Opus Dei, la organización religiosa laica de tipo conservador, con sede en España, la que cargaba con las deudas del Banco Vaticano’. Y subraya que la secta ‘cuenta con numerosos personajes influyentes en las finanzas vaticanas’.

El Opus Dei salió nuevamente de las sombras durante el golpe de Estado en Honduras en el 2006, como registró un rotativo en su encabezado (‘Opus Dei, determinante en el golpe: ministro asesor de Zelaya’). Más allá del hecho de que existía en el centro de Tegucigalpa una estatua de Escrivá de Balaguer, este rumor encontró asidero en la participación de un grupo de miembros y simpatizantes del Opus Dei en el golpe de Estado (el analista hondureño Gustavo Irías advirtió que su interés era perpetuarse en el poder).

LOS ÚLTIMOS CRUZADOS

En 1953 los sacerdotes españoles Antonio Rodríguez Pedrazuela y José María Báscones viajaron en avión de España a Centroamérica. Estaban convencidos de que sería capaces de llevar a cabo la ‘Obra de Dios’ en Guatemala.

Se dedicaron al trabajo social, siguiendo las pautas de sus antecesores españoles (de las residencias estudiantiles madrileñas, a fin de brindar facilidades a los hijos de bien en sus estudios). En 1957 fundan el Centro Universitario ‘Ciudad Vieja’, ampliando su radio de acción a las mujeres y los sectores indígenas, hasta alcanzar los sectores de la empresa privada y aquellos propios del Estado.

Al año siguiente se designan dos sacerdotes para el trabajo en El Salvador. En 1960 desembarcan las primeras misioneras. Ese año también logran establecerse en Costa Rica; en 1992 en Nicaragua; en la vecina Honduras en 1980; y en Panamá en 1996.

En agosto de 1997 fundan el Centro Universitario ‘Entremares’. Según informó el diario La Prensa en aquel entonces, las actividades de este centro ‘han sido confiadas a la Prelatura del Opus Dei’. el mismo es administrado por el costarricense Sergio Díaz, egresado de administración de empresas. En sus inicios el centro brindó cobijo a 15 residentes panameños y extranjeros.

Todos su miembros son convocados por ‘invitación’, ya que existe el temor ‘a la infiltración y detectada alguna anomalía, por muy pequeña que sea y contradictoria a su sectarismo, expulsan de una vez’ a los implicados. De esta manera consolidan el elitismo en su selección de escogidos para la obra, la cual incluye ‘capacitación para los podres’.

La entidad se sostiene en base a donaciones de sus colaboradores, entre los que se encuentran empresa como Sucasa, Fundación Eduardo Morgan, Suptec, Centro Hemato-oncológico Paitilla, Credichips, Reprico, Papelera Istmeña S.A., Pancanal Shiping Agency, S.A., (de acuerdo con un suplemento editado en el 2007 en celebración de sus primeros 10 años).

Durante la administración del presidente Martín Torrijos la mayoría de sus miembros organizaron la ‘lucha’ contra la ley sobre salud sexual y reproductiva, elaborada desde el 2006 y debatida entre el 2007 y 2008.

En el 2009, con la toma de posesión del presidente Ricardo Martinelli, los miembros del Opus Dei pasaron a ocupar puestos en el gobierno, como es el caso de Lucy Molinar, quien fue designada para ocupar la cartera de educación. De esta manera se ha tratado de impulsar un ‘modelo’ educativo a favor de la empresa privada, la desnacionalización, y el apoyo a las prácticas violatorias a la constitución y las leyes, enfrentando incluso a sectores democráticos de la máxima jerarquía de la Iglesia Católica.

Ahora, con la próxima toma de posesión del presidente Juan Carlos Varela, del panameñismo, el Opus Dei sigue su avanzada como una organización capaz de asimilar y capturar líderes, movimientos que les permiten influenciar las decisiones que se toman a nivel gubernamental.